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Comunicación

"Arrastramos una herencia absurda de carreras largas con asignaturas inútiles"

"El profesional de la comunicación de hoy debe ser versátil y con unas extraordinarias habilidades digitales", explica Julio César Herrero, decano de Comunicación de la Universidad Internacional de Canarias

Herrero junto a una linotipia.

Herrero junto a una linotipia. YAIZA SOCORRO

Su titulación de Comunicación es la primera de tres años que se imparte en toda España. ¿Qué diferencia tiene con las tradicionales de cinco o cuatro cursos?

La profesión en el ámbito de la comunicación cambia mucho y afortunadamente los planes de estudios también. La universidad debe ir adaptándose al Espacio Europeo de Educación Superior, lo que se conoce como Bolonia. Esa es la filosofía de la ley que se aprobó hace año y medio, que permite optar en determinadas áreas de conocimiento por implantar grados a tres años o mantenerlos a cuatro. En una buena parte de los países del entorno europeo y también en los Estados Unidos los estudios de comunicación siempre fueron de tres años. Nosotros aquí arrastramos una herencia insoportable de carreras de cinco años que eran un absurdo, con titulaciones abultadas, engordadas artificialmente con asignaturas a las que después el alumno no le encuentra una utilidad que no tienen.

¿Cómo se plantean los diferentes itinerarios que ofrece dentro de la titulación?

La mayor parte de los alumnos de comunicación estudian para ejercer la profesión, y eso en tres años bien empleados se puede conseguir. Y después si alguien se quiere especializar en alguna cosa tiene los masters. Esta carrera prepara para lo mismo que las clásicas, pero tiene un planteamiento generalista. Por eso, los dos primeros años son comunes, y después en el tercero uno puede optar por las asignaturas del periodismo, las de comunicación audiovisual o las de la publicidad y relaciones públicas.

El ámbito de la comunicación muestra un gran dinamismo y agilidad, pero también una precariedad laboral alarmante. ¿Qué tipo de profesional quieren ustedes formar?

La formación tiene que ser necesariamente versátil e integral. Ya no tiene mucho sentido preparar a alguien para que sea periodista de periódico. Ese periodista hoy tiene que saber redactar, pero también grabar, locutar, editar piezas... es la comunicación 360. Porque el mundo va así, pero también porque las empresas no pueden soportar exclusivamente el negocio a partir de lo clásico. Igual ocurre en la radio, que también ya tiene web. Se ponen vídeos y se redacta no sólo para locutar sino también para leer. En eso consiste la formación integral, en alumnos que sean profesionales capaces de entender el sector desde un punto de vista global y con capacidad para adaptarse al mercado de hoy, que no tiene que ver con el mercado de cuando se crearon los grados en periodismo y publicidad. Hoy hacen falta unas habilidades digitales extraordinarias.

¿Qué imbricación tendrán estos estudiantes con las empresas del sector?

Si algo define la filosofía de estos grados no es la colaboración con la empresa, sino el trabajo conjunto con ella. La universidad no puede estar hacia un lado y la empresa hacia otro, buscando puntos de colaboración. Los puntos de colaboración, sobre todo en carreras que son profesionales, son continuados. La empresa está metida en nuestra universidad hasta tal punto que la mayor parte del claustro docente, menos aquellos doctores y acreditados que exige la ley, serán todos profesionales en activo. Están bien las viejas glorias para ir a dar una conferencia, pero no para ponerse al frente de una asignatura y contar a los alumnos lo que está pasando hoy en una agencia, en un periódico o en una radio, lo que se está utilizando, la infraestructura, de qué manera se cubren las noticias... La colaboración con la empresa no es puntual sino que está integrada, y yo quiero integrar los medios y las productoras dentro de la universidad, que no haya distancias.

Este plan de estudios es novedoso en España, pero ¿donde se han inspirado ustedes?

Bebe fundamentalmente de las raíces anglosajonas. No solamente en el tiempo de tres años, sino en la filosofía, en quiénes deben estar al frente de las asignaturas y en cómo debe ser la relación de la universidad con el tejido empresarial. No es ninguna genialidad nuestra, se encuentran muchos referentes en el modelo anglosajón.

La Universidad Fernando Pessoa ofrece en Gran Canaria desde este curso Periodismo y Conunicación Audiovisual. ¿No se van a solapar las ofertas?

Hay una doble oferta, pero no es una oferta redundante. Es perfectamente legítimo plantearse los grados en cuatro años, con arreglo a los criterios clásicos de periodismo, comunicación audiovisual o publicidad y relaciones públicas. La mayor parte de las universidades lo están haciendo así, pero entiendo que el perfil profesional de los alumnos que tienen que salir al mercado en los próximos años no es el del periodista que sólo vaya a hacer periodismo o el del publicista que sólo vaya a hacer publicidad. El mercado es muy cambiante, la situación de hoy no es la misma de hace unos cuantos años y en las empresas no se pueden permitir tener uno para la fotografía, otro para la locución, otro para la edición, otro para la maquetación... no puede ser, no es sostenible. Y no pasa nada, se trata de que los profesionales sean versátiles y formados desde un punto de vista más global y competitivo, capaces de satisfacer esas necesidades del mercado que no son las que corrresponden al diseño de los grados en cuatro años.

¿Les ha costado mucho obtener luz verde para una titulación que no existía con este formato?

Hemos pasado un año mandando muchos expedientes, corrigiendo y convenciendo de muchas cosas a quienes tenían que evaluar el grado. Hay un cierto recelo hacia los grados en tres años por parte de algunos rectores, esencialmente de la universidad pública. Hay algunas universidades que se mueven con más lentitud, en los últimos años han tenido que pasar de cinco años a cuatro y ahora se plantean los tres. Imagino que tienen un serio problemas con profesores titulares en una serie de asignaturas que probablemente desaparezcan del grado, aunque luego puedan pasar a posgrado. Puede haber profesores que necesiten actualizarse en deterrminados ámbitos. Esto genera un rechazo. Pero asegurar que una formación de tres años es menos integral y competitiva que una de cuatro o cinco es sencillamente una estupidez.

El planteamiento generalista que usted hace descansa necesariamente sobre una oferta potente de posgrados que permitan la especialización. ¿Cuál será su política en ese ámbito?

En los próximos meses daremos a conocer la oferta de posgrados. La universidad está empezando y habrá una primera oferta que se irá ampliando. Serán propuestas formativas en títulos de posgrados innovadores y rompedores. De lo que está a la última, de lo que se está necesitando ahora y solamente está incorporando en alguna asignatura perdida, en algún epígrafe o como bibliografía complementaria. Cosas que hoy son la razón de ser o donde hay un nicho de negocios. Como el big data, que para periodistas es fundamental.

El grado de cine resulta más sorprendente por su especificidad. ¿Lo plantearon motivados por el aluvión de rodajes?

Es el primero en Canarias. Los diferentes gobiernos han entendido que el cine puede ser un atractivo negocio y han decidido que con incentivos fiscales se atraen producciones. Pero las producciones vienen y se tienen que traer a todos sus equipos porque no hay personal formado. Hay muy buenos profesionales que se han formado a sí mismos o que han ido a la Península para formarse, pero no hay una masa crítica bien formada. La idea de nuestro grado es cerrar ese círculo. Se trata de no ser sólo un plató, sino de crear una industria cinematográfica. La industria la crea la empresa, pero con mano de obra cualificada y bien formada. Esa es la razón de ser de esta titulación. Trabajamos con el cluster de las productoras audiovisuales y con la Film Comission.

¿Y para esto es necesario un título universitario?

Es la forma de que lo que producen los rodajes se quede en la Isla más allá del dinero, que se queden en gente, en empleo. Que tengan todas la herramientas para crear industria con sello canario. Porque las producciones vienen, están el tiempo que necesiten y después se vana. Que se cree empresa pero con todos los conocimientos, competencias y habilidades que se necesitan para manejarse en el sector.

¿Qué otro déficit de formación detecta en relación a la estructura económica de las Islas?

En Canarias todo lo que tenga que ver con el turismo por un lado, con los eventos y organizaciones de actos y congresos por otro, y con el cine son pilares fundamentales, donde se mueve la mayor parte del dinero. De eso vive esta comunidad, en eso es fuerte y puntera. Hay que ver, a nivel superior, que deficits formativos hay. Estoy pendiente de que se apruebe la titulación de Protocolo y organización de eventos. Esta misma carrera existe en otros países como Events management. Las cantidades que mueve la organización de eventos es espectacular. Y no hablamos de un animador de piscina, así como un relaciones públicas no es alguien que reparte flyers en la calle al lado de un pub.

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