"Siempre vale la pena mirar la Luna". Son palabras del científico del Instituto de Astrofísica de Canarias, Alfred Rossenberg quien admite que esta noche es un momento tan ideal como otro para hacerlo. Eso sí, a la población eso de observar el firmamento cuando se oculta el Sol adquiere un interés distinto. La culpa es de la Superluna, un término que los astrónomos aplican al fenómeno que se produce cuando el satélite está más cerca del planeta dentro de su órbita y además en su ciclo coincide con la fase llena. Sucede al menos una o dos veces al año.

Sí. Será más grande que la Luna que se observa el resto del año y en concreto según informa Rossenberg, un 14% más que el tamaño que se observaría en su distancia más lejana del planeta. "Es muy poco, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de un objeto que está muy lejano de La Tierra", puntualiza el divulgador del IAC quien añade que "en realidad es casi imperceptible para la ciudadanía".

"Teniendo dos lunas juntas sí que se notaría, pero apreciarlo con un solo satélite es complicado", admite Alfred Rossenberg quien asegura que "se trata de una cuestión de percepción". "Es el subconsciente el que sabe que en la distancia, aquello que está en el horizonte se verá más lejos que lo que tenemos casi encima y es una interpretación de nuestra mente lo que nos dicta el tamaño de la Luna", explica.

Eso sí, el satélite estará más cerca que nunca en todo el año. Es más, no ha estado tan próximo del planeta desde el año 1948, según indica el divulgador del Astrofísico quien además le pone números a este récord: "Lo habitual es que la Luna esté a alrededor de 385.000 kilómetros de distancia de nosotros y el lunes [hoy] se acercará hasta algo más de 350.000 kilómetros", resume el científico.

Aunque sea muchísimo, no es lo suficiente como para que el satélite presente un aspecto gigantesco y más teniendo en cuenta, según indica Alfred Rossenberg, que la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) arroja una probabilidad de precipitaciones del 40%.

"Será una cuestión de suerte", dice el astrónomo quien sin embargo sí recomienda dos momentos concretos para aquellos que quieran disfrutar de "una observación apasionante de la Luna".

En ese sentido, informa de que "lo más bonito" para admirar la Superluna es fijar la vista en el firmamento tanto a la salida del satélite, que coincide cuando se pone el Solo, así como el momento en el que se esconde para dar la bienvenida al nuevo día. "Los que madrugan tendrán esa oportunidad mañana, y los que se acuesten tarde es mejor que lo hagan por la noche" de hoy, indica Rossenberg.

Para dar más juego y aprovechando el interés de la población en este tipo de eventos astronómicos, el responsable de divulgación del Astrofísico propone un reto: "Se trata de coger una moneda de un céntimo y colocarla entre los dedos, alargar el brazo en dirección a la Luna y, sea cual sea el momento de la órbita, comprobará que el satélite desaparecerá tras la moneda", comenta como prueba de que el tamaño en este caso no importa tanto.

Lo que sí es relevante, sin embargo, es el brillo. La cercanía de la Superluna provoca que se ilumine en el cielo más de lo habitual hasta tal punto que según los cálculos de los científicos "brillará en torno a un 30% más de lo que lo hace en su distancia más lejana", dice Rossenberg. En cualquier caso, sea "tanto súper como mini", el científico insiste en que "será una buena excusa para sacar el telescopio o los prismáticos y disfrutar del encanto lunar".