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Arquitectura

El hotel que mira al horizonte

El arquitecto Alejandro Morán diseña en Asia edificaciones turísticas y viviendas que priorizan la armonización con el paisaje que las acoge

Alejandro Morán respaldado por varias fotos del Hotel Alila Seminayk. SABRINA CEBALLOS

Edificaciones hoteleras cuyas líneas arquitectónicas dialogan con el entorno, que tratan de inscribirse armónicamente en el paisaje e incorporan materiales propios de la tradición constructiva nativa del lugar que las acoge. El joven arquitecto canario Alejandro Morán ha trabajado como diseñador principal del balinés Hotel Alila Seminayk, un equipamiento que responde a estas características y que quedó finalista del Concurso de Arquitectura de Berlín. Desde su experiencia alienta una reflexión en torno a nuestro propio modelo de crecimiento turístico, que a su juicio no contempla suficientemente "este tipo de proyectos cuyos diseños tratan de entender el lugar en que se sitúan".

"Deberíamos fijarnos mucho en lo que se está haciendo en Asia", asegura Morán, "alli hay un respeto impresionante por el medio ambiente y el paisaje. Para ellos es importante el tema de los materiales, cuáles vas a utilizar, si están vinculados al lugar o no". En el caso del Alila Seminayk, la selección debió acogerse a unos criterios muy concretos: "Utilizan materiales reciclables, de forma que muchas de las maderas de este hotel venían de antiguos postes de teléfono. Por otro lado, encima del lobby se planteó la posibilidad de poner césped artificial y nos obligaron a ponerlo natural".

A juicio del arquitecto isleño, esta meditada imbricación con el paisaje hunde sus raíces en la cosmovisión propia del hinduismo, principal religión en Bali. De hecho, la construcción del hotel tuvo que respetar y mantener tal cual un templo ubicado en su parcela.

En las antípodas de esta tipología que trata de leer provechosamente su entorno, Alejandro Morán sitúa una que no nos es ajena, la del hotel temático: "¿Por qué los hoteles temáticos? En Asia no sueles encontrar eso. De hecho, nos estamos planteando unas villas flotantes en Maldivas y también tienen que estar relacionadas con el paisaje".

Morán trabaja para el estudio de arquitectura URBnarc, con sede en Singapur y responsable del proyecto del hotel balinés de la cadena Alila, que abrió sus puertas el 1 de octubre de 2105 con 250 habitaciones. Si las comparamos con la tipología habitual, son pequeñas suites de 70 metros. La joya de la corona es "el ático o penthouse, con 800 metros cuadrados", que además acoge la celebración de bodas, las célebres bodas balinesas.

La propuesta no sólo ha destacado en los foros arquitectónicos, también ha funcionado muy bien comercialmente. "Se había planteado que salieran al mercado las habitaciones por entre 250 y 300 dólares la noche. Están ahora mismo a 500 dólares la noche, del éxito que ha tenido", explica el arquitecto.

La circunstancia personal-profesional de Alejandro Morán, de 36 años, es sintomática tanto de los complejos momentos que atraviesa su profesión en el Archipiélago como de su curiosidad e inquietud. Estudio la carrera en la ULPGC, donde obtuvo una beca que le permitió estar un año en Los Ángeles y salir a Italia. Terminó la cerrera en 2005 y pasó a trabajar en la Islas, en estudios como el de Casariego-Guerra.

"En 2008, cuando comenzaba a introducirse en Canarias la crisis, todavía había algo trabajo. En mayo de 2009 aterricé en Singapur. Tenía un contacto, Carlos Cabrera, un amigo que vivía allí. Había estudiado aquí pero terminó en Barcelona. Fui para allá, para conocer a su jefe, que es el actual director de URBnarc. En aquel momento no había proyectos, pero una chica española dejaba una oficina y me ofrecieron su puesto", recuerda.

Lo próximo es un proyecto de viviendas en Ho Chi Minh, Vietnam, quesi todo marcha bien se empezará a construir en marzo del 2017.

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