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Cooperación

"Europa no afronta el problema de la migración, actúa como si no existiera"

"Los intelectuales denuncian y son el factor de cambio importante en África, no los militares", expone el escritor Boubcar Boris Diop

Boubacar Boris Diop, ayer en Casa África.

Boubacar Boris Diop, ayer en Casa África. ANDRÉS CRUZ

Denuncia que los europeos todavía nos acercamos a África con una visión etnocéntrica. ¿Qué puede hacer un intelectual como usted para tratar de modificar esos tópicos?

Hay varios ejemplos, como el del escritor nigeriano Chinua Achebe, autor de la novela Todo se desmorona, que ha logrado mucho reconocimiento en Occi- dente. En esta novela se puede observar la destrucción tanto cultural como mental que se ha verificado en África. Los escrito-res del continente han hecho mucho, desde los años 30 y 40 del siglo pasado no han parado de denunciar, denunciar y seguir denunciando. Esto ha dado sus frutos y si en África se ha dado un cambio no ha sido gracias a los militares, puesto que no existe realmente un poder de este tipo, sino a los intelectuales que han sabido mantenerse en pie y se han convertido en auténticos maestros, como Achebe. Los intelectuales han sido uno de los factores de cambio más importantes.

Usted también ha criticado el discurso afropesimista que circula desde diferentes instancias occidentales. ¿Tienen las antiguas potencias colonizadoras nostalgia o sentimiento de culpabilidad?

No existen ya tanto esos sentimientos de culpa o nostalgia por parte de los occidentales. Y nosotros empezamos a quitarle toda esa complejidad al asunto, hoy en día no hay vergüenza a la hora de hablar de cómo son los africanos y cómo es África. Esto me hace pensar en el famoso discurso sobre Dakar que dio Sarkozy en 2007, cuando afirmó que África nunca había conseguido entrar en la Historia. Los intelectuales africanos han comenzado a criticar a África y han concedido que el problema no es ya ni el colonialismo ni la trata de negros ni el imperialismo, sino la cultura africana, la raza negra. Tanto en el afropesimismo como en el racismo vemos que no se está de acuerdo con una raza simplemente por lo que esa raza es. Habría que deconstruir todo esto para dar los primeros pasos hacia la libertad. En Francia ocurre algo llamativo y extraño, vemos que los discursos de la izquierda y la derecha se parecen cada vez más. En el caso del genocidio de Ruanda, no se admite tal genocidio sino que los africanos se han matado los unos a los otros.

Hace diez años usted se mostró muy crítico con las políticas de rechazo a los inmigrantes que querían entrar a Ceuta y Melilla. Hoy no están mejor las cosas, con Europa cada vez más acorazada.

Anteriormente Europa tenía una mentalidad muy arrogante con respecto a la inmigración. Se pueden dar ejemplos, como esos casos de Ceuta y Melilla, o los dispositivos Frontex y Mare Nostrum. Lo que se hacía era desterrar a los inmigrantes. Diez años más tarde estamos ante una situación completamente distinta. Europa no quiere afrontar el problema y actúa como si no existiese. Vemos lo que ha pasado con los conflictos de Libia o Siria; hoy Alemania tiene a más de un millón de inmigrantes que no pueden devolver a sus países. Y estos inmigrantes suscitan miedo por la posible relación que podrían tener con el terrorismo. La Historia nos ha enseñado que con el fenómeno de las migraciones se produce un efecto bumerán. Se traduce en guerras que involucran a Europa pero se dan fuera de sus fronteras. Hoy en día Europa tiene que hacerse cargo de esas guerras.

Pero taparse los ojos ante dramas humanitarios tampoco parece ser la mejor solución.

Observamos cómo hay millones de extranjeros, y no se sabe qué hacer con ellos. Tampoco se sabe cuándo acabará todo esto. Los intelectuales no quieren o no se esfuerzan en hablar de este problema. Tampoco quieren insistir en el problema que tenemos en África derivado de las corrientes migratorias, que han llevado a un fenómeno de negrofobia en las sociedades árabes. En Argelia se ha observado que a los inmigrantes los tratan como ganado, los torturan, los sacan de sus casas y los llevan a otro país. Una de las cosas más preocupantes es que a esta gente se la mata por el simple hecho de ser negro.

Usted es un importante promotor del idioma wólof. ¿Sigue ejerciendo Francia una importante influencia en su país?

Yo concibo una ciudad como Dakar desde el punto de vista de un senegalés que ha viajado mucho. La influencia francesa siempre ha sido muy importante, pero en las dos o tres últimas décadas ha disminuido cada vez más. Hoy en día Francia se encuentra en una época de crisis económica, de forma que muchos países ponen en duda esa influencia y tratan de arrebatársela. Es el caso de Turquía, India o China, que quieren empezar a negociar. Pienso que nuestro actual presidente, Macky Sall, ha tenido una muy buena influencia desde el punto de vista de Francia, se han podido desarrollar cada vez más los mercados y compañías como Orange o Alcampo están teniendo una presencias muy llamativa sobre el país. François-Xavier Verschave, un escritor muy famoso en Francia, pasó toda su vida luchando contra nuevas formas de colonización, en las que se observa cómo Francia tiene relaciones con África en las que lo único que le interesa es apoderarse de sus recursos o favorecer golpes de estado, como ocurría con la CIA en Latinoamérica.

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