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Educación

"El docente debería agradecer a la sociedad lo que le ha dado y reciclarse"

"Deberíamos pactar un compromiso básico en la educación, no estar cambiando el sistema de forma radical", sostiene el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense

Fernández Enguita durante la entrevista.

Fernández Enguita durante la entrevista. TONY HERNÁNDEZ

¿El bamboleo de leyes educativas que venimos sufriendo en las últimas décadas ha afectado la calidad de la enseñanza?

Deberíamos alcanzar un cierto nivel de estabilidad. Esto no debe entenderse como que haya una ley para siempre, es impensable que el sistema educativo no cambie, pero debería haber un marco relativamente previsible, en el que las leyes sufrieran reactualizaciones. En Norteamérica tienen una misma ley desde 1964 para Primaria y Secundaria. Es sometida a reactualizaciones, eso que luego llaman la "ley de que ningún niño quede atrás" o la "ley de que todos tienen derecho a tener éxito". Tendríamos que ser capaces de pactar, de llegar a un compromiso sobre algunas cosas básicas. Hay que lograr un compromiso que permita vivir bajo un mismo paraguas institucional a gente que tiene visiones distintas del mundo, compartir unos rasgos básicos del sistema educativo en el entendido de que hay que pensar que un alumno típico pasa 16 años en el sistema educativo, le da tiempo a que cambie la ley tres o cuatro veces. Pero no debería cambiar radicalmente el sistema.

Usted señala que la velocidad de los cambios importantes ya no es intergeneracional, sino que éstos se verifican en el transcurso de una misma generación. ¿Cómo afecta esto a los docentes?

Les afecta enormemente, pero tampoco es nada por lo que haya que alarmarse o sentir pena por el profesor. Si un médico dijera hoy que él aplica lo que aprendió hace 40, 30 o 20 años, se quedaría sin pacientes. Si un abogado dijera que no quiere aprenderse las leyes de la democracia porque estudió bajo el franquismo, se quedaría sin clientes, mientras que un profesor los tiene cautivos y secuestrados. Entonces es el profesor el que tiene que reciclarse. Es una responsabilidad política de las administraciones y otros actores, pero también es una responsabilidad personal. Te has metido en esta profesión y esta profesión cambia, como todas las demás, con la ventaja de que algunas incluso desaparecen y ésta no. Por lo menos agradece a la sociedad lo que te ha dado: te ha permitido estudiar, vivir de lo que estudiaste, te ha dado un empleo con condiciones de trabajo razonables, relativamente bien pagadas, muy previsible y que puede ser muy gratificante. Pues tómate un trabajito y hazlo bien.

Uno de sus libros se llama 'La larga y compleja marcha del clip al clic'. ¿Tan traumático es el tránsito en las aulas al entorno tecnológico?

Lo que hoy puede traer un maestro es relativamente insignificante al lado de los mundos a los cuales tiene acceso el niño o la niña a través de internet. No en vano lo manejamos a través de cosas que se llaman navegadores, Safari, exploradores... te abren el mundo en imagen y sonido, aunque no puedas tocarlo todavía, pero ya llegará. La escuela no puede mantener la atención como antes, sólo puede mantener la atención si añade algo, si te capacita más. No hay nada que te pueda mostrar la escuela que no te pueda mostrar una pantalla, pero si te puede ayuda a verlo de otro modo, a verlo con más capacidad, a entenderlo mejor, a manejar esa información más eficazmente para tu conocimiento. Pero las pantallas de los móviles no podemos prohibirlas ni suprimirlas.

Si la institución educativa ya no es un santuario del saber, como usted defiende, ¿qué papel le toca jugar hoy?

La institución educativa juega una función que tratamos de ignorar pero que es muy importante: la custodia, mantener a los niños y adolescentes protegidos en un lugar seguro, donde además pueden estar bastante libremente y aprender con todos los instrumentos a su alcance. No solamente la información del profesor, la lección, la enseñanza, que seguirá teniendo su parte, sino también aprender con sus iguales, que es una forma en la que se aprende mucho, aprender jugando, aprender con la tecnología, aprender con la presencia de personas, grupos e instituciones que están fuera de la escuela pero que pueden venir a esto y lo otro... La escuela es el sitio ideal. Debemos aprovecharla mejor. Hoy las escuelas están cerradas la mitad del año, y de esa mitad del año que permanecen abiertas, sólo lo hacen la mitad del día. Tenemos que aprovechar mucho mejor eso, integrarlo más con el entorno e introducir las otras formas de aprendizaje.

En internet se van sedimentando cada vez más conocimientos. ¿Ha llegado el momento de desterrar la memoria del aprendizaje?

Desde que existe la humanidad, se ha dedicado a intentar prescindir de la memoria y de los procesos mentales simples, rutinarios. Cuando hacemos una lista de la compra, evitamos ir todo el viaje diciéndonos "dos barras de pan, tres litros de leche...", así podemos hacer otras cosas. Cuando recurrimos a una tabla logarítmica en lugar de realizar el cálculo, lo que hacemos es ganar tiempo para otras cosas. También desde que existe la humanidad, ha habido un enfado, normalmente de los educadores, porque se prescinde de las maneras anteriores de tratar la información. Sócrates se enfadó con la escritura, consideraba que eso iba a acabar con el verdadero aprendizaje, que si no se memorizaba no se podía aprender. Hubo también resistencias a la imprenta, se prohibió en algunos lugares durante decenios, se evitó de mil maneras y luego se terminó aceptándola domesticada, en forma de libro de texto. Ahora tenemos esta resistencia. Cuando alguien se cuestiona si la tecnología es buena o mala, yo le digo si se habría hecho esa misma pregunta sobre la imprenta y si habría respondido la misma tontería que ahora.

¿ La erosión de la autoridad del docente es algo de lo que deberíamos preocuparnos o viene de suyo con una enseñanza que incoropora un modelo más horizontal?

Creo que hay una erosión de la autoridad en general, no sólo del profesor. Si los profesores han perdido autoridad, la Guardia Civil ni te cuento. Es general para todas las estructuras basadas en la autoridad en el paso de una sociedad más tradicional a otra más moderna e individualista, en la que se respeta más la libertad individual. Si pensamos en la institución escolar, la autoridad espectacularmente erosionada no es la del profesor, sino la del director. Si en una escuela pública un profesor puede hacer lo que le da la gana, para bien y para mal, es porque sobre todo se ha erosionado la autoridad del director, de la inspección y de la administración. Además, en términos relativos, la formación de un maestro o profesor de Secundaria es la misma que hace cien años, sin embargo la de su público ha aumentado enormemente. Con esto no quiero decir que no pueda darse el proceso en sentido contrario. A mí no me importaría que los alumnos se levantaran cuando entre el profesor, que haya un cierto ritual de entrada/salida. con saludo, que se sancionen ciertas conductas en la escuela o que se use el tratamiento de usted. Pero a veces somos los docentes quienes tiramos piedras contra nuestro propio tejado, porque es muy abundante lo del profesor enrollado que quiere ser como sus alumnos.

Las patronales reclaman participar en la confección de los programas de estudios universitarios para vincular estas enseñanzas a los requerimientos del mercado laboral. ¿Cómo ve esto?

Desde el punto de vista de la empresa lo óptimo sería que alguien que entra en ella supiera ya hacer todo lo que tiene que hacer allí. Pero eso no puede ser así y hay una enorme parte de la cualificación que tendrá que adquirir sobre el terreno. El hecho de que la gente adquiera una capacitación que le sirva en el trabajo es una cosa positiva y necesaria para la persona y para la democracia. Cuando se opone formar para la ciudadanía a formar para el empleo, yo pregunto ¿formar para la ciudadanía de quién? Para mí, el elemento fundamental de la ciudadanía es que tengas una vida independiente, que no dependas de nadie, que no tengas que entrar en una relación clientelar con nadie porque vas a ser capaz de ganarte tu propia vida. Cuando se hace esta crítica desde el mundo de los profesores, hay un punto de ironía, porque la está haciendo alguien cuya formación, toda ella de principio a fin, fue formación profesional. Un profesor que da clases de Primaria o en un instituto, toda su formación fue profesional. Es como si dijeran "para mí, profesor, sí, pero para ti, que vas a ser mecánico, vamos a dejar que salgas en la más absoluta ignorancia de cualquier cosa que tenga que ver con la mecánica".

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