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Entrevista a Arnaldo Rodríguez

"Hace 15 años había muchas lesiones por la construcción, hoy por el deporte"

"Cada vez hay más mayores de 70 años ingresados en Urgencias con fracturas de cadera", adelante el traumatólogo

Arnaldo Rodríguez. QUIQUE CURBELO

Con los importantes cambios de forma de vida que hemos experimentado en las últimas décadas, ¿ha cambiado también el tipo de lesiones que atienden los traumatólogos?

Estamos hablando de una especialidad viva, donde hay una continua evolución. Lo que se llama la prevalencia de las enfermedades, la frecuencia con la que se encuentran en una población, ha cambiado. En esta ciudad hace 15 años estábamos en el boom de la construcción, se estaba construyendo Siete Palmas. Era muy frecuente tener en nuestros hospitales fracturas de pacientes que se caían, se precipitaban desde altura y tenían golpes, fracturas de fémur o de tibia. Hoy en día son menos frecuentes, la actividad de ocio, el deporte tiene más presencia, así que nos encontramos con muchas lesiones deportivas, tenemos mucha cirugía por menisco, rotura de ligamentos cruzados, lesiones en hombros, lumbalgias por sobrecargas en el gimnasio...

El prestigioso traumatólogo francés Philippe Anract hablará hoy en el congreso de los sarcomas de partes blandas. ¿Qué son?

Son tumores que pueden afectar a un músculo, un vaso sanguíneo... Uno de sus tratamientos es la extirpación amplia, con unos márgenes de seguridad. Es decir, que nos llevamos el tumor y tejido sano a su alrededor para tener la máxima seguridad posible de que ese tumor no invade otras estructuras. Anract nos va poner al día sobre las últimas tendencias en ese aspecto. Tiene una incidencia en torno a cinco casos por cada 100.000 habitantes, a nivel de Canarias. No es frecuente, se dan tres, cuatro o cinco casos al año en las Islas. Tienen mal pronóstico, pero va a ser mejor cuanto antes lo detectemos, cuanto antes lo podamos diagnosticar y más joven sea la persona. Además, a mejor es la cirugía, cuanto mayor la zona de seguridad, es menos probable que se pueda reproducir localmente.

El aumento de la esperanza de vida ha hecho de la traumatología una especialidad en alza. ¿Son los mayores sus principales pacientes?

La esperanza de vida cada vez es mayor. Si estudiamos la pirámide de población canaria vemos que hoy tenemos más personas en estos estratos de mayor edad. Eso lo vemos en el día a día en los hospitales, con cada vez más pacientes ingresados por urgencias mayores de 70 años, y la mayor parte de las veces con fracturas de cadera, seguidas de las de húmero y muñeca. Muchas terminan en quirófano, por lo cual tenemos que tener claro que de aquí a unos años debemos tener recursos preparados para este tipo de patología.

A veces parece que en este aspecto se nos dibuja un universo de ciencia ficción, con tantas prótesis sustituyendo a la 'carrocería' original.

Es, como dice, ciencia ficción, pero la realidad es que la medicina y la tecnología van en ese sentido. Cada vez nos hablan más de corazones artificiales, en nuestra especialidad ponemos prótesis de cadera, de tobillo, de rodilla, de hombro, de todo. Un paciente que va cumpliendo años, se jubila, cada vez se va volviendo un poco más dependiente, está más en casa, se apoya en la familia. Si además tiene dolencias y lesiones, va a tender a moverse menos. Interesa que si tiene criterios para hacer reemplazo de cadera, rodilla... se le haga para que se recupere y pueda reinsertarse socialmente en las mejores condiciones. Le va a dar más alegría, más felicidad y va a tener en cierta forma una mayor esperanza de vida.

El alargamiento de huesos de niños centra otra de las ponencias del congreso. ¿Qué se busca con esta intervención?

En los años 90 vivimos, en general en toda España y en particular en esta isla, un boom donde se corregían las diferencias de longitud de las extremidades en niños que podían tener una pierna más corta que otra. Pero también los había que eran de bastante talla baja y se empeñaron en aquellos momentos en proporcionarles una talla mayor. Nos encontrábamos con que les alargaban las piernas, tanto el segmento de fémur como el de tibia. Se utilizaba un dispositivo llamado fijador externo. En algunos casos los miembros superiores quedaban luego desproporcionados y se hacía entonces también en ellos. Al final se conseguían unos niños con más talla pero algunos con una taras psicológicas importantes. Hoy en día lo llevamos más a cuando hay una discrepancia de una pierna con otra, se alarga esa pierna y se intenta compensar. Se puede hacer con fijador externo, pero la tecnología ha ido avanzando y muchas veces se pone un clavo endomedular. Son medidas mucho menos traumáticas y con mucho menos impacto psicológico. No tiene la aparatosidad externa de lo otro.

El 'fast track' busca acortar las estadías de los pacientes en los hospitales. ¿Cómo son esos programas, de los que se habla hoy?

Hemos intentado que el concepto de paciente que entra en un hospital y dice "estoy enfermo" cambie a que diga "estoy sano pero me han operado de algo". Queremos que el paciente esté el menos tiempo posible en el hospital. Esto lleva consigo una labor multidisciplinar donde están implicados el propio especialista en traumatología, los médicos rehabilitadores, los anestesistas, los fisioterapeutas, el propio personal de enfermería, hematología... Vamos a seleccionar los pacientes dentro de una misma patología, que no tengan demasiadas enfermedades añadidas, para meterlos dentro de esos programas y que aprendan los ejercicios de rehabilitación, tengan la mejor anestesia posible para su caso. El cirujano intentará hacer una actuación lo más rápida posible y con el mejor abordaje quirúrgico, para crear el menor daño en otras estructuras, de forma que ayudemos al paciente a que se recupere antes. El manejo del dolor es importante. Si somos capaces de disminuirle el dolor al paciente en ese posoperatorio inmediato, lo vamos a poder levantar antes, empezará a moverse con más rapidez y le podremos dar el alta mucho antes.

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