"Esto se ha estado gestando algún tiempo, así que aquí va, y puede gustar o no. Mi hijo tiene autismo, no la jodida lepra. Tiene 6 años y mis llamados amigos, que tienen niños también, hacen fiestas infantiles. Nadie lo invita a ni una sola", escribió. "Pensad en eso mientras vais y que os jodan. ¿Tenéis alguna idea de lo hiriente que es?", remachó un padre dolido porque los amigos no invitan a fiestas a su hijo triunfa en la Red.

El mensaje tuiteado por su mujer se convirtió rápidamente en un fenómeno viral, con decenas de respuestas, cientos de retuits y miles de 'me gusta'.

Las respuestas se solidarizaron rápidamente con los padres. "Qué afortunado tener un padre como es", "he leído esto en Facebook, me ha roto el corazón. Reilly es un pequeño rayo de sol" o "todo ese dolor y angustia desatados. Reilly tiene suerte de tener padres tan apasionados" son solo algunos de los mensajes de cariño hacia la familia.

Hoy, siguen existiendo creencias falsas o distorsionadas en torno al autismo que, poco a poco, la intervención de psicólogos, logopedas, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas va desmontando.

Una de ellas es que las personas que padecen autismo no son cariñosas, ya que, aunque las personas que padecen este trastorno perciben el mundo y los estímulos sociales de manera distinta, esto no impide su expresión del afecto, la alegría, el enfado o la tristeza.

Otra de las creencias que se ha ido extendiendo en relación a este trastorno es que las personas con autismo no pueden hablar o comunicarse. Pero se diagnostica adecuadamente y de forma temprana se puede conseguir, en muchos casos, el desarrollo del lenguaje oral.