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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Desamparados en las aulas

Los profesores que sufren agresiones en Canarias apuestan por inculcar disciplina a los alumnos y por una mayor colaboración por parte de los padres

Desamparados en las aulas

Matilde Quevedo es una profesora que trabaja en un centro educativo capitalino, y lleva siete años ejerciendo como docente. Ha querido hacer uso de un nombre supuesto, y no citar el instituto en el que trabaja, para proteger su propia identidad, por temor a posibles represalias. Esta maestra aseguró haber sido agredida por alumnos en algún momento determinado de su trayectoria profesional. "El curso pasado estaba impartiendo una clase a estudiantes de primero de la ESO, cuando de repente, una alumna se abalanzó sobre mí", explicó la docente. Según su testimonio, la estudiante pertenecía al grupo de alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE). "Era una chica que tenía muchos problemas y experimentó una especie de manía hacia mí. El día que se me encaró, no pude hacer nada, más que intentar tranquilizarla. Estamos desamparados ante este tipo de situaciones", expresó la maestra, muy afectada.

Otra de las experiencias vividas por esta docente fue la de una pelea que se produjo en una de sus clases y que fue protagonizada por dos alumnos, un chico y una chica. "El chico insultó a su compañera, y ella fue a pegarle. Entonces, él se giró hacia ella, con mucha rabia, con la intención de darle un puñetazo. Inmediatamente fui a separarlos, pero recibí una fuerte patada por parte del chico que me ocasionó un gran moretón en la pierna", apuntó Quevedo. La maestra aseguró haber ido a urgencias para que quedara constancia del episodio. Sin embargo, explicó que no quiso denunciar "porque no tenía intención de meter al alumno en un problema tan grande, así que preferí decir que había sido sin querer. Pero no creo que fuese así, porque el muchacho era muy violento", expresó.

A juicio de la docente, lo que hace falta hoy en día es inculcar una mayor disciplina en las aulas, "pero en esto tienen que intervenir también los padres". Además, cree que en la televisión y en los videojuegos existen cada vez más contenidos violentos, "lo que puede influir en la personalidad de los adolescentes si no tienen un control". Y añade que, "es imposible que un solo profesor controle el comportamiento de 30 alumnos, la educación nace en casa y continúa en la escuela", concluyó la maestra.

Úrsula Morales es otra profesora que ha trabajado en varios centros educativos, que se encuentran fuera de la ciudad. Al igual que Quevedo, ha querido hacer uso de nombre ficticio para salvaguardar su identidad. Esta docente aseguró haber sufrido varias agresiones verbales por parte de sus alumnos, lo que la ha llevado a sentirse totalmente desprotegida. "En mi caso, he sufrido varias faltas de respeto por parte de alumnos de Educación Primaria, lo que me parece aún más preocupante", apuntó la maestra. Morales aseguró que, en una de sus clases, "le pedí a un niño que se sentara y que guardara silencio, porque se estaba portando mal. Pero cuál fue mi sorpresa, que me respondió diciéndome que me callara y que me fuera a trabajar a un puticlub".

Otra de sus vivencias relacionadas con episodios de agresión verbal fue cuando estaba en clase, dando lecciones de empatía, y decidió contarles a los estudiantes una vivencia personal. "Cuando acabé, un alumno me dijo que me jodiera por lo que me había pasado. No podía salir de mi asombro", aseguró la profesora.

Por otra parte, a la hora de citar a los padres para ponerles en conocimiento de los hechos acontecidos, Morales explicó que, en el primer de los casos, "la madre me culpó de la situación, por haberle elevado el tono de voz a su hijo". Mientras que en el segundo, "ni siquiera se presentó a la cita".

Pero el caso que más ha impactado a la profesora fue el de un niño de diez años al que tuvo que llevar a secretaría, debido a su mal comportamiento. "Cuando íbamos de camino, me amenazó diciéndome que se iba a inventar que le había pegado", recordó muy apenada. Y agregó que, "menos mal que fui rápida y me apresuré a contar lo ocurrido, porque si el niño llega a tener alguna marca, por alguna otra razón, estoy segura de que lo hubieran creído a él. Los maestros no tenemos el apoyo necesario para hacer frente a estos casos, y ya hemos llegado a un límite preocupante".

Sin embargo, según contó Morales, la peor parte se la han llevado otros compañeros de profesión, con los que ha trabajado codo a codo. "He tenido compañeros que han sido agredidos por padres. De hecho, no hace mucho, una madre amenazó a una compañera con lanzarle una silla en una de las aulas del centro. Fue una situación estremecedora".

En base a la opinión de esta docente, es necesario crear una escuela de padres. "Es vital educar a los progenitores, porque estos episodios violentos se están dando, en muchos casos, por culpa de las familias. En un gran número de ocasiones, los padres llegan a ser más malcriados que los propios hijos, y eso supone una amenaza para el futuro de nuestra sociedad". Asimismo, considera que es imprescindible enseñar a los niños respeto, desde muy pequeños. "Si son así con esas edades, de mayores cometerán faltas peores, lo que nos llevará a tener la peor generación de la historia".

De acuerdo con los datos conocidos el pasado viernes en la Memoria al Defensor del Profesor 2016/2017, Canarias es una de las Comunidades Autónomas del país en las que se registran más agresiones a profesores. Así, durante el pasado curso académico se produjeron en las Islas 155 agresiones a docentes. Esta cifra supone un aumento en comparación con el año académico anterior en el que hubo un total de 138 comportamientos violentos.

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