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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista a Manuel Fraijó Nieto

"Lutero estaría satisfecho al ver que se le ha dado la razón"

"La figura histórica de Lutero tiene varios lastres, uno de ellos es su antisemitismo", asegura el catedrático Emérito de Filosofía de la Religión de la UNED

Manuel Fraijó Nieto, ayer, durante la entrevista en el Hotel NH Imperial Playa. QUIQUE CURBELO

¿A qué se deben los recientes encuentros históricos entre autoridades católicas y luteranas al más alto nivel?

Son una prueba de que el movimiento ecuménico del siglo XX ha llegado lejos, porque esto no es algo que haya empezado recientemente. Lo que ha hecho posible que el papa Francisco fuera a la catedral de Lund y se abrazase con el presidente de la Federación Luterana Mundial fue que antes Benedicto XVI visitase el exconvento de los agustinos de Erfurt donde estudió y ejerció Lutero, pero sobre todo que desde comienzos del siglo pasado haya habido dentro de la Iglesia unos teólogos que han descubierto una nueva imagen de Lutero.

¿En qué consiste esa nueva imagen?

Es algo que puso de relieve el papa Francisco cuando dijo que Lutero fue un hombre bienintencionado, que quiso reconducir la Iglesia al mensaje evangélico, eliminar la corrupción que la corrompía y llevar la Biblia al pueblo.

¿De esas tres acciones cual fue la más importante?

Sin lugar a dudas llevar la Biblia al pueblo, figúrate que cuando comenzó con esa labor, en toda Alemania solo había seis mil Biblias para quince millones de habitantes. En este aspecto debemos destacar su labor como traductor.

Tengo entendido que dominaba el alemán como ninguno de sus contemporáneos.

Hasta el punto que junto a Nietzsche y Goethe forma el podio de los mejores escritores en lengua alemana, y a decir de la mayoría fue incluso mejor que el autor de Fausto. Él siempre dijo refiriéndose a los católicos: "Yo se traducir, ellos no", porque a la hora de escribir en alemán no seguía la estructura del latín, escribía en el alemán del pueblo.

La acción del papa Francisco escandalizó a algunos.

Escandalizó que fuera a la catedral de Lund y peregrinase, pero no fue a celebrar el aniversario, sino a conmemorarlo, algo que debemos hacer todos, porque la reforma fue un acontecimiento que cambió la historia de Europa.

¿Cómo se puede medir la importancia histórica de Lutero?

Para comprenderla basta con reflexionar que cuando nació en 1483, toda Europa era católica y obediente al Papa ya su muerte sesenta y dos años después había conseguido cambiar el mapa religioso de Europa.

Supongo que el mérito no fue únicamente suyo.

Efectivamente, no lo hizo solo, porque encontró un terreno abonado en una Alemania que estaba cansada de Roma, de las cargas a las que la Iglesia la sometía. Por eso la mayoría de los príncipes electores -los miembros del colegio electoral que tenía la función de elegir a los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico- apoyaron la reforma.

¿Pero cuál fue la clave de su éxito en el plano religioso?

Supo captar los anhelos religiosos de su tiempo como nadie. Trajo un cristianismo muy necesario porque lo que había era muy penoso.

¿Tan mal estaban las cosas?

Para comprenderlo basta con saber que mientras se decía misa el órgano sonaba tan alto que sofocaba las palabras, porque en aquella época lo importante era mirar la sagrada forma, no escuchar al sacerdote, hasta el punto que existían los altaristas, personajes que se aprendían la misa de memoria y la daban en las iglesias, que debido a ello multiplicaban sus altares.

¿Creían que la salvación venía de la contemplación de la misa?

Sí, y estaban tan convencidos de ello que quien comulgaba no tragaba la sagrada forma sino que se la guardaba y luego la trituraba y la esparcía sobre sus cultivos creyendo que así los haría más fértiles o se la daba a sus animales para que no enfermasen.

Lutero fue un personaje con sus luces y sus sombras.

Ni él ni nadie resiste las cámaras permanentemente. Su figura histórica tiene varios lastres, uno de ellos es su antisemitismo.

Pero su papel en la que se conoce como guerra de los campesinos alemanes, la revuelta popular que buscaba mejorar las condiciones de vida de los agricultores del Sacro Imperio Romano Germánico fue aún peor.

Sin lugar a dudas, pero debemos tener en cuenta que él conocía su situación de opresión, la explotación a la que estaban sometidos, sus deplorables condiciones de vida y por eso criticó a los nobles diciéndoles que no había derecho a mantenerlos así y aplaudió la revuelta, que no olvidemos que estuvo liderada por uno de sus seguidores, Thomas Müntzer. Lo que sucedió luego es que cuando vio que eran peores que el caballo de Atila pidió a los príncipes que los sometiesen a sangre y fuego y el resultado es que de las cien mil personas con las que contó murieron unos setenta mil, entre ellos Müntzer.

Que Lutero los dejase en la estacada es lo que se conoce como "el cadáver en el armario del protestantismo".

Ya, pero también debemos comprender que si hubiera apoyado a los campesinos hasta el final habría corrido su misma suerte y no habría habido reforma, así que muchos piensan que lo mejor fue tomar partido en su contra tras haberlos apoyado, porque al menos él se salvó.

¿Qué pensaría Lutero si levantara la cabeza?

Se quedaría muy sorprendido y satisfecho con varias cosas, la primera sería comprobar que dos Papas han peregrinado a los lugares emblemáticos del protestantismo. La segunda, saber que sus himnos -porque era un hombre dotado para la música- se cantan en las iglesias católicas con el mismo fervor que en las protestantes, la tercera que con motivo del quinto centenario de la reforma, el prior general de la Orden de los Agustinos, el español Alejandro Moral Antón, ha escrito una carta a sus tres mil hermanos con una visión positiva acerca de él, que fue un fraile agustino. Pero sobre todo por el Concilio Vaticano II.

¿Qué relación tiene Lutero con el último concilio ecuménico de la Iglesia?

Muchísima, porque en él se aceptaron gran parte de sus peticiones.

¿Cuáles?

El sacerdocio general de todos los fieles, el uso de la lengua vernácula en la liturgia, la importancia de los laicos en la Iglesia, que la Biblia sea el alma cristiana y de la teología. Estaría satisfecho al ver que se le ha dado la razón en muchas cosas y que su labor ha sido fructífera.

¿Son ciertas las pintorescas historias que se cuentan acerca de su encuentro con Carlos V en la Dieta de Worms?

No todas, lo que sí es verdad es que a pesar de que Lutero tenía cuarenta años y Carlos V tan sólo diecinueve se echó a temblar, pero pesa a ello no se retractó, lo cual supuso una de las más importantes loas a la objeción de conciencia que ha habido en la historia.

¿Y la leyenda católica que habla de que tuvo una muerte horrenda y se arrepintió de la reforma en su lecho de muerte?

Es totalmente falsa, murió en paz y dijo que si supiera que mañana se acabaría el mundo aun así plantaría un manzano, todo un mensaje de esperanza.

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