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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista a Olga Casteres

"En los medios se nos incita a una incansable búsqueda de felicidad"

"El uso indiscriminado de las redes sociales está mermando la calidad de nuestras relaciones personales", denuncia la terapeuta y novelista

Olga Casteres, en la playa de Las Canteras. JOSÉ CARLOS GUERRA

¿Es autobiográfica su novela, Yo Gorda, yo Loca, yo Diosa ?

Sí, en un 80%, y el resto tiene tintes de ficción. Siempre supe que algún día escribiría sobre las experiencias inusuales y traumáticas que viví en mi infancia, pues necesitaba darle un sentido trascendental a todo aquel dolor. También supe que podría ayudar a mucha gente contando mi historia, y al mismo tiempo es un regalo que le he hecho a la niña que fui, un reconocimiento íntimo y sagrado. También hago un homenaje a las Islas, al haber vivido gran parte de mi infancia y mi juventud aquí. Muchos de sus capítulos transcurren en Tenerife, Lanzarote, La Graciosa y Gran Canaria.

A lo largo de sus más de 600 páginas, ¿desarrolla algún aspecto de las diferentes técnicas terapéuticas con las que trabaja en su consulta?

Sí, a través de la protagonista, que es una mujer de mediana edad, madre sola y marcada por un trauma infantil aún sin sanar, la novela muestra las diferentes vías terapéuticas a las que recurre en su intento de cambiar y mejorar su vida. Hasta que encuentra una salida, vive entre la vorágine tortuosa de las incesantes fluctuaciones en su peso y los continuos desengaños amorosos en los que busca desesperadamente el amor a través del sexo, sin dase cuenta de que es ella misma la creadora de tanto sufrimiento.

¿Qué nos pasa a los canarios, que acudimos cada vez más a las terapias psicológicas?

Lo que ocurre en general, no sólo en Canarias, es que se ha normalizado la búsqueda de ayuda terapéutica. Ya no sólo acuden a consulta pacientes con patologías severas como antaño, y pienso que esto es un síntoma de humildad, madurez y responsabilidad frente al vacío existencial al que nos aboca una forma de vida centrada en satisfacer los deseos neuróticos del ego, que siempre necesita más, que siempre ansía un futuro mejor, y al final se estampa con la realidad del presente convertida en ansiedad, angustia, miedos irracionales, dependencias emocionales, adicciones, etc. En mi consulta veo esto a diario.

¿Es la depresión el "mal del siglo", como describían sus melancolías los románticos del XIX?

La depresión ha existido desde siempre. Cada época tiene características que pueden agudizarla a nivel colectivo. Yo diría que uno de los factores más importantes es que se nos incita a través de todos los medios de comunicación y publicidad a una incansable búsqueda de la "felicidad" en algo externo, ya sea en una relación, en el estatus social, en la imagen, las posesiones materiales. Esto lleva al vacío interior y a la frustración de no poder alcanzar el estado de plenitud que sólo podremos encontrar dentro de nosotros mismos. También el uso indiscriminado de las redes sociales está mermando la calidad de nuestras relaciones personales, agudizando un creciente sentimiento de vacío interior y soledad en muchísimas personas que al mismo tiempo tienen más de 600 "amigos" en Facebook y otros tantos en Twitter.

El título de su novela despierta curiosidad. Yo Gorda , desarrolla el tema de la ingesta compulsiva, que provoca tantos problemas de salud como sociales...

Sí, yo Gorda hace referencia a la consecuencia más visible del trastorno por atracón o ingesta compulsiva, que es el aumento de peso. También lanzo en la novela una crítica feroz al mensaje castrador del que hemos sido y seguimos siendo víctimas las mujeres, de que tenemos que estar delgadas para ser "mujeres de verdad". Afortunadamente está empezando a cambiar, pero aún nos queda mucho. Hace unos días vi un anuncio publicitario en internet que decía: "Mujer, ¿cómo es tu culo?" ¡Ya está bien! Las mujeres tenemos que dejar de permitir que nos definan por el tamaño de nuestro culo o de nuestras caderas, y esto sólo podremos hacerlo empezando nosotras mismas a tratarnos con respeto y dignidad, independientemente de la forma o el volumen de nuestro cuerpo.

Yo Loca , ¿refleja algo así como otro desorden relacionado con la permisividad de la vida actual?

No, yo Loca refleja el estado mental de enajenación y de "locura" en el que hemos vivido todos los que sabemos lo que es querer parar de comer y no poder hacerlo. Locura es identificarte con esa parte de tu mente, el ego, que está muy herida y que sólo sabe provocar más dolor en tu vida, pues ese es su sentido falso de identidad: El sufrimiento, la impotencia, la frustración, la angustia, son emociones que no aprendimos a gestionar de una manera saludable en nuestra infancia y en las que nos hemos quedado atrapados. Unos las materializan en su vida a través de este trastorno, otros de múltiples maneras diferentes, pero al final estamos hablando de lo mismo.

¿Y qué encierra Yo Diosa ? ¿Algo así como la superación y el triunfo de la voluntad?

Yo Diosa habla del Despertar espiritual, cuando por fin descubres que tú no eres tu mente, o al menos no esa parte de tu mente con la que te habías identificado, el ego. La Diosa o el Dios interior es lo que somos realmente, que es Presencia, Paz, Amor y Plenitud, y podemos sentirlo y vivirlo cuando salimos de nuestro autoengaño y nos damos cuenta de que habíamos vivido presos de un sistema de creencias y patrones de pensamiento condicionados por nuestro pasado. Llegar a este estado no se limita a la fuerza de voluntad. Se trata del gozo y la liberación de comprender que todo aquel dolor era una creación tuya, y puedes transformarlo en algo diferente, sin culpa, sin reproches, sólo desde la aceptación, la comprensión, la compasión y el amor.

Aun sabiendo que la novela tiene parte de ficción, ¿se ha propuesto ayudar a sus lectores a encontrarse a sí mismos?

Mi propósito es lanzar el mensaje a todos aquellos que se ven atrapados en el tremendo sufrimiento que supone vivir de atracón en atracón y sin poder hacer nada por evitarlo, que la ingesta compulsiva tiene curación, y que esta pasa primero por aceptar lo que les ocurre, y después buscar ayuda profesional. En Las Palmas se encuentra la Asociación Gull-Lasègue, que hace una labor maravillosa en el campo de los trastornos alimentarios, incluidos también la anorexia y la bulimia nerviosa.

¿Es una obra dirigida a las mujeres, o estimula a la vez el interés masculino?

Al ser una historia con un mensaje básicamente espiritual, va dirigida a cualquiera que esté buscando respuestas de esa índole, y especialmente a quienes estén sufriendo un trastorno alimentario o tengan seres queridos que lo estén sufriendo también. También puede servir de inspiración para los padres en general, para los hombres y mujeres dependientes que aún creen que necesitan una pareja en sus vidas para ser felices, para los que se preguntan si hay vida después de la muerte...

En la lucha por la igualdad de género, ¿en qué nivel de intensidad y de acción se sitúa usted misma?

Por haber crecido en una familia de corte machista, este es un tema que me ha afectado muy de cerca, como a tantísimas mujeres aún hoy. En la novela es un tema muy recurrente. He abordado la historia del machismo y del patriarcado desde sus orígenes, así como el papel fundamental que jugó la Iglesia en su expansión posterior a lo largo de los siglos y hasta nuestros días.

Y, por último, ¿dónde podemos encontrar el libro?

Está disponible en la plataforma Amazon, en versión digital o impresa, o también a través de mi web: www.olgacasteres.com.

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