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Entrevista | Presidente de Gesida

"El estigma del VIH siegue siendo un problema y es fruto de la ignorancia"

"En España tenemos casi 3.500 diagnósticos nuevos cada año, y casi la mitad, tarde", apostilla José Antonio Pérez

José Antonio Pérez Molina.

José Antonio Pérez Molina. JOSÉ LORES

El consumo de drogas recreativas favorece las prácticas sexuales desprotegidas con múltiples parejas y, por tanto, incrementa el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual (ITS). Así se desprende de un estudio efectuado en los últimos tres años con 162 pacientes del Centro Sanitario Sandoval de Madrid -especializado en este campo- y que se presentó en el marco del IX Congreso Gesida (grupo de estudio integrado por profesionales sanitarios para promover la investigación y docencia sobre VIH). El 98% de los encuestados -que habían pasado de VIH negativo a positivo en menos de 12 meses- eran hombres y todas las transmisiones fueron atribuidas a la vía sexual. La gran mayoría -99,4%- con otros hombres. El 87,7% habían consumido sustancias recreativas en el último año y el 83,8% habían mantenido relaciones bajo su efecto. Más de dos tercios tenían -69,7%- tuvieron más de diez parejas sexuales en ese tiempo y solo algunos menos -67,2%-, más de cien a lo largo de su vida. Las drogas más comunes en estas prácticas son la mefedrona, GHB, ketamina y poppers. Otro estudio presentado, en este caso del Hospital Universitario de Álava, revela que las personas infectadas por VIH padecen dos veces más tumores nos asociados al sida que enfermedades relacionadas con el corazón. Tras el seguimiento de 833 pacientes durante 15 años, constataron que fallecieron el 40% de los pacientes con tumor y el 23% de los que sufrieron enfermedades cardiovasculares.

El Congreso pide que se cree la especialidad médica de Infecciosas. ¿Por qué es importante?

Es un antes y un después para infectólogos y pacientes. Es un campo de conocimiento con mucho prestigio en España. El impacto de nuestra investigación ocupa el quinto puesto mundial. Es una de las áreas de conocimiento más amplias de la medicina: al VIH-sida se suman las resistencias de bacterias a antibióticos, un problema gravísimo; infecciones emergentes, como el ébola; medicina tropical; trasplantados? Durante mucho tiempo se ha funcionado con voluntarismo y de forma no oficial, pero no hay servicios ni programa formativo concreto. No existe MIR. El recambio generacional está en peligro.

En cuanto al VIH, ¿qué otras medidas piden de la Administración?

Siempre ha tenido buena voluntad, lo que se tradujo en el Plan Nacional del Sida, pero hoy está fuera agenda prioritaria. Como los enfermos ya no se mueren, no es tan acuciante. Pero no hay que olvidar que es infecciosa, que se transmite. En España tenemos casi 3.500 diagnósticos nuevos al año y casi la mitad, tarde. Es un grave problema y demuestra que no estamos haciendo lo que debemos.

¿Y qué se puede hacer?

Hay que mejorar mucho en educación y sensibilización de la población y de los sanitarios para que se sepa que esta epidemia continúa. De las campañas de los 90 solo se acuerdan gente de cierta edad. Hay que focalizar las acciones en los grupos que más se están infectando, como los hombres que tiene sexo con otros hombres (HSH). Algo que se debería haber implantado hace tiempo es la profilaxis preexposición y hay que trabajar más con los profesionales que no se dedican al VIH para que no se les pase en sus consultas o en Primaria.

Los casos, aunque lentamente, se están reduciendo en España. No así en el grupo de HSH. ¿Por qué?

Son varios factores. Uno es la pérdida del miedo. Ya no se percibe como grave y se relaja la protección. Falta de información. En parte, influye el consumo de sustancias en las relaciones. Fenómenos como el chemsex, en colectivos muy concretos, lo favorece.

Ante estos comportamientos, ¿cómo superar las reticencias morales que pueden existir en un país para invertir dinero en prevención?

A pesar de todos los años que han pasado, el estigma sigue siendo un problema. Provoca que sea algo que no se pueda decir abiertamente y que algunas personas recelen de hacerse la prueba por el rechazo social. Es fruto de la ignorancia. Es necesaria información y formación y, sobre todo, ser leales. Nadie es responsable de una enfermedad, aunque haya asumido riesgos. Existe el concepto de que, "si lo tiene, algo habrá hecho". No lo pensamos cuando un fumador tiene un infarto o cuando ingresa diez veces, con los gastos que supone a la sanidad. Nadie fuma para ponerse enfermo, nadie bebe para desarrollar una cirrosis ni nadie tiene relaciones de riesgo para adquirir VIH. Es importante esa reflexión.

Sabemos que la vacuna no está cerca, pero ¿se logrará?

Soy optimista. Los avances científicos son cuestión de tiempo y de que el problema sigue siendo importante y el VIH lo seguirá siendo porque hay decenas de millones de infectados. Su vía de transmisión es difícil de controlar por lo que la vacuna será lo que empiece a marcar su fin.

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