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Entrevista a Davinia Rodríguez

"Me gustaría hacer lo que más amo desde mi tierra, pero es imposible"

"Mi sueño era cantar en grandes escenarios y me dejé llevar por lo que el destino me ponía por delante", señala la soprano

Davinia Rodríguez.

Davinia Rodríguez. LP / DLP

La soprano grancanaria Davinia Rodríguez vivió la semana pasada uno de los momentos más dulces de su carrera. Desde Italia, da detalle de su debut como Marguerite en Faust y cuenta sus próximos proyectos interpretativos. Consciente de estar cumpliendo su sueño como cantante lírica, anima a los jóvenes talentos canarios a salir de las Islas y probar suerte. Todo, eso sí, sin olvidarse de su Moya natal. "Es un sitio que adoro y al que tengo que ir cada vez que puedo para recargar pilas. Es donde mejor duermo, donde más tranquilita estoy, donde mejor estudio y donde más cariño siento", asegura.

Está usted a punto de estrenarse con Marguerite en Módena. Cuéntenos cómo ha sido este proceso de preparación.

Llevamos casi un mes de ensayos preparando esta nueva producción y tenemos muchísimas ganas de que llegue el gran día. Hemos hecho el ensayo con el público que viene a ser, en realidad, nuestra premiere porque es la primera vez que lo probamos. Es la punta del iceberg del trabajo hecho. Estamos todos con mucha ilusión, con esas maripositas en la barriga que nunca hay que perder.

¿Cómo es Marguerite?

Es un personaje que empieza siendo una niña muy ingenua, de ir cada día a la iglesia, a rezar y llevar flores. De repente en su vida aparece este hombre que después de haber hecho un pacto con el diablo tiene como única misión el enamorarla. Lo logra gracias a ese palabrerío que tiene hasta tal punto que es una catástrofe. Al final viene a ser ella la víctima de todo por el simple hecho de abrirse al amor. Termina en otra dimensión queriéndose entregar a dios. Es un personaje muy sufrido, inocente y -como pasa en muchas ocasiones- es quien viene a pagar todo. Es muy difícil, además de que es una de las obras más importantes escritas en la cultura occidental tampoco será fácil dar la piel del personaje al público. Lo hemos estado trabajando muy duro, no solo este mes sino anteriormente. Me metí directamente en el personaje, me tiré de carpa en el papel y en la partitura. Empecé a rascar por todas partes, históricamente, en películas, en libros, de todo. Creo que he llegado a un buen equilibrio adaptándome además a la producción, a la perspectiva peculiar que ha querido dar el director de escena. La verdad es que estoy contenta y no veo la hora de debutarlo. Es un papel con el que me encuentro muy cómoda. Estoy muy feliz de poder meterme en su piel, en la piel de Marguerite.

Por delante tiene, además una pequeña gira por tres importantes teatros de la geografía italiana ¿no es cierto?

Empezamos aquí en Módena y luego nos vamos a Reggio Emilia y terminamos en Piacenza, donde nos esperan con ansia. Está todo el mundo escribiéndonos, también han venido los directores de los teatros para vernos. Están todos felices, solo falta la acción.

La vida del cantante lírico obliga a un constante traslado, ¿cómo lo afronta personal y familiarmente?

La verdad es que es una profesión que te obliga a vivir y a ser ciudadano del mundo. Nunca vas a calentar una ciudad o a terminar de vivirla porque cuando pasa un mes y medio, que es lo que suele durar una producción, ya te tienes que ir, según los contratos que tengas por todo el mundo. En Italia estoy ahora porque esta producción ha durado un mes y me queda otro medio más por las diferentes producciones en los tres teatros pero ya de aquí me voy a China. No hay Italia, no hay Canarias, no hay Madrid. Es tremendo porque no terminas de asentarte en la ciudad, es siempre un ir y venir. Siempre estamos de viaje, como las personas que trabajan en el circo. Los artistas vivimos con la maleta en la mano, para mi es el gran precio a pagar. Ya me gustaría poder hacer lo que más amo desde mi tierra, pero eso es imposible. Quien quiere hacer una carrera tiene que tener claro de antemano el hecho de que no podrá jamás vivir en un sitio fijo, vas a estar siempre con la maleta en la mano por todo el globo.

Y ahora, nada más empezar el año, debutará en China...

Es un grandísimo reto, la verdad. Es un papel muy difícil, estoy estudiándolo también desde hace tiempo. Compagino las horas libres que me quedan entre los ensayos con ser mamá, con tener la casa organizada y estudiar. Estamos que no paramos, mucha gente se cree que los artistas tenemos una vida perfecta. Somos esclavos de la profesión pero compensa siempre.

El viaje empezó, me imagino, desde el momento mismo en el que decidió dedicarse a esto. ¿Pudo formarse en Canarias?

Tuve que salir. Mis primeros pasitos sí que fueron en el conservatorio pero desde que tuve la oportunidad me fui, fue a los 18 años. Yo era entonces una inconsciente porque me arriesgaba a ir a todos sitios. Mi sueño era llegar a cantar en grandes escenarios y me dejé llevar un poco por lo que el destino me ponía por delante. Así fue, poco a poco y de un pasito cada vez. Es cierto que me está llevando realmente a donde quería estar. Puedo considerarme afortunada de poder decir que puedo vivir de lo que más amo al margen del sacrificio que conlleva.

¿Le veremos pronto actuando en Canarias?

Sí. De hecho, en la próxima temporada de la Ópera de Gran Canaria cantaré en Turandot y es una alegría inmensa. Han pasado varios meses en los que no he podido viajar a la Isla por todos los compromisos y por fin podré estar en mi tierra un mes y medio seguido trabajando y con los míos. Eso es un regalo del cielo.

¿Qué cree que tienen las voces canarias que hay muchos artistas triunfando ahora mismo por escenarios de todo el mundo?

Es increíble. Es una pregunta que últimamente todos me hacen. La verdad es que no tengo una respuesta exacta pero sí que puede influir el haber crecido siempre en medio de la música, de las parrandas, de la fiesta y en medio de ese folclore tan pasional que tenemos. De alguna manera todo eso debe haber influido, yo cantaba folclore de chiquitita y hoy en día veo que muchas florituras de la voz ya las tenía entonces. Luego, a lo mejor, está también el hecho de vernos en esas islitas, el querer soñar y dejarnos la piel abandonando lo nuestro y cruzando el charco. A lo mejor es un reto para demostrar que no es un imposible. Con esto hago un llamamiento a todos los jóvenes que estén ahí y se encuentren un poco limitados: que nunca tengan miedo, que busquen alternativas, hay becas, hay que moverse e intentarlo. Hay mucho talento en Canarias.

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