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Entrevista a Carmen Vela

"Las universidades van superando viejos clichés y se acercan a la empresa"

"Seguimos trabajando para que se instale el telescopio de 30 metros en La Palma", asegura la secrearia de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación

Carmen Vela

Carmen Vela LA PROVINCIA / DLP

¿Es posible en este momento la colaboración público-privada para impulsar la ciencia y la innovación?

Claro que es posible. Desde 2012 hemos trabajado con insistencia en acercar a los actores del sistema -universidades, empresas, organismos públicos y centros de investigación-. Lo primero que hicimos fue diseñar una Estrategia de Ciencia y Tecnología y de Innovación, todo junto, en bloque. Hasta ahora se hacía investigación por un lado e innovación por otro, por lo que había dos estrategias. Un modelo que se ha demostrado inválido. Este cambio y las muchas medidas que hemos tomado en este sentido han permitido que vayamos mejorando. El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) ha sido fundamental a la hora de reunir a los distintos actores en torno a proyectos comunes. Y los resultados ya se perciben. Las universidades van superando los viejos clichés y se acercan cada vez más a las empresas. Éstas, a su vez, perciben poco a poco que el conocimiento que surge en las aulas o en los centros de investigación puede ser muy rentable. Y todos salen ganando. Ese es el camino. Pero tenemos que seguir dando pasos. Por ejemplo, valorar en su justa medida a los investigadores que hacen innovación, incluirlo como mérito para la consecución de sus quinquenios o sexenios.

La Ciencia española lleva años denunciando los recortes a la I+D+i, ¿es posible revertir esa situación?

Hemos vivido una crisis económica muy profunda que ha repercutido en todos los ámbitos. Desde 2015 la situación ha mejorado significativamente, tanto a nivel presupuestario como de contratación de personal. Está claro que hay cosas que tenemos que mejorar pero el avance científico ha sido más que considerable.

¿Cómo se ha visibilizado ese avance?

Tenemos numerosos centros de primer nivel, investigadores con impacto mundial en muchas áreas, infraestructuras punteras, participación importante en las mayores instalaciones europeas e internacionales. Nuestro sistema cuenta con apenas 30 años, desde que se aprobara la primera Ley de la Ciencia. Desde entonces, el sistema de ciencia, tecnología e innovación se ha revelado como un sistema capaz y eficaz. España cuenta con el 0,7% de la población mundial y el 1,7% de los investigadores. Sin embargo, la ciencia española es responsable del 3,2% de la producción científica mundial, el 4,5% de las más excelentes o el 6,7% de las publicaciones en las revistas más importantes. Somos conscientes de que hay que seguir trabajando, pero no podemos ni debemos desmerecer lo conseguido por nuestros científicos y tecnólogos.

¿Apoyarse en fondos europeos permite compensar los recortes de años precedentes?

Hay que distinguir entre los fondos estructurales (Feder) y los que se conceden en concurrencia competitiva, que eran una asignatura pendiente. En los anteriores programas europeos de investigación, España aportaba más recursos de los que luego conseguían traerse nuestras universidades, empresas o centros de investigación. Eso ha cambiado radicalmente en el actual programa marco, Horizonte 2020. Durante los tres primeros años (de 2014 a 2016) España ha conseguido casi 2.000 millones de euros, lo que supone casi el 10% del total. Ayudas que se dan en concurrencia competitiva, es decir, en disputa con las mejores empresas, universidades y centros de investigación de Europa. Somos el cuarto país que más fondos recibe, y bastante cerca de lo que consigue Francia. Además, lideramos casi el 15% de los proyectos, muy por encima del objetivo marcado.

En el capítulo de instalaciones científicas y tecnológicas, ¿es posible aspirar a más?

La estrategia española de Ciencia, Tecnología e Innovación refleja la importancia que tiene el mapa de las infraestructuras científico técnicas singulares (ICTS) para el desarrollo de nuestro sistema. En 2014, junto a las comunidades autónomas, actualizamos este mapa, integrado por 29 ICTS que aglutinan un total de 59 infraestructuras de primer nivel, únicas en su género, abiertas a los usuarios y con un coste de inversión, mantenimiento y operación muy elevado. España participa además en las infraestructuras europeas de investigación, siendo miembro de las más relevantes. Durante estos años hemos conseguido hitos importantes, como la elección de Canarias para albergar los telescopios Cherenkov del Hemisferio Norte o la reciente apertura de una sede del Laboratorio Europeo de Biología Molecular en Barcelona. Y seguimos trabajando para que otros dos grandes proyectos se instalen en nuestro país: el acelerador de partículas en Granada y el telescopio de 30 metros en La Palma. Dicho eso, aspiramos a más y trabajamos para mejorar lo que hay.

¿Alguna mejora prevista en las ayudas a los jóvenes investigadores predoctorales?

En 2014 mejoramos las ayudas predoctorales para convertirlas en contratos de cuatro años, en lugar del modelo de dos años de beca y dos de contrato que existía hasta entonces. Pese a que suponía un gasto adicional en un momento que era muy difícil, no bajamos el número de ayudas, que siempre ha estado en torno a mil. Además, hemos incluido modificaciones para que los que acaban en tres años el doctorado tengan la posibilidad de una cuarta anualidad con más recursos y movilidad, premiando su esfuerzo. Hablamos con las asociaciones predoctorales, y si hay algo que mejorar trabajaremos para hacerlo. De hecho ahora estamos trabajando con ellos en el diseño del nuevo estatuto del personal investigador en formación.

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