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Salud

Los edulcorantes no producen cáncer

Serra rechaza los efectos nocivos de los aditivos alimentarios

Los edulcorantes no producen cáncer

Los edulcorantes no producen cáncer

"Es totalmente falso que los edulcorantes autorizados en la Unión Europea produzcan cáncer o alzheimer. Es cien por cien falso". Luis Serra Majem, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas (ULPGC), especialista mundial en Nutrición, zanja así el debate sobre los efectos nocivos en la salud de estos aditivos alimentarios que confieren sabor dulce a los alimentos, concebidos para sustituir la ingesta de azúcar.

El director del Instituto de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias (Iuibs) de la ULPGC impartió la pasada semana en el Congreso de la Sociedad Turca de Dietética y Nutrición celebrado en Estambul, una conferencia sobre los beneficios y los riesgos de los edulcorantes bajos en calorías, haciendo especial hincapié en la seguridad de los mismos, avalada por las autoridades sanitarias europeas.

"Lo fundamental de los edulcorantes no es buscar el beneficio en si mismo, sino garantizar su seguridad, porque el beneficio de alguna forma lo tiene que poner el propio consumidor. Los diez edulcorantes bajos en calorías que actualmente están autorizados en Europa, han pasado controles de seguridad muy amplios. Algunos han tenido polémicas, pero cuando la autoridad sanitaria europea dice que un edulcorante es seguro, es porque lo es. La gente no puede pensar que la autoridad sanitaria aprobaría algo que no fuera seguro".

El catedrático apunta al respecto que existe un comité que evalúa toda la evidencia científica de un producto alimenticio antes de que salga al mercado. "Un edulcorante puede tardar en salir 10 o 20 años y tiene detrás hasta 50 estudios antes de que se apruebe su uso".

Al igual que garantiza su seguridad, y arroja luz sobre el debate que en los últimos tiempos identifica el uso de estos productos con el riesgo de enfermedades como el cáncer o el alzheimer, afirmaciones que califica como "falsas", Serra Majem cuestiona el papel de los mismos en la pérdida de peso. "A priori podría ser algo lógico que los edulcorantes ayuden a perder peso, pero en la práctica los resultados no son muy convincentes".

El investigador asegura al respecto que el organismo humano tiende siempre a compensar. "Cuando alguien deja de tomar azúcar en el café, automáticamente, a corto o medio plazo, el organismo le estimula a tomar el azúcar de otras fuentes, y al final se produce una compensación que anula el esfuerzo que podría haber hecho en reducir 40 kilocalorías en aquel café con sacarina, porque lo compensa por la tarde con otra cosa dulce. Estamos viendo que la pérdida de peso es una cosa muy compleja y sería banalizarlo si pensáramos que se va a conseguir reduciendo unas calorías en el café".

Los edulcorantes bajos en calorías se usan en multitud de productos de alimentación y bebidas, incluidos gelatinas, postres y derivados lácteos, yogures y leches fermentadas, néctares de frutas, refrescos, helados, caramelos, golosinas y chicles. Además, su uso es muy frecuente en productos farmacéuticos para mejorar su sabor.

Entre los diferentes edulcorantes bajos en calorías autorizados en la Unión Europea que más se utilizan en la actualidad en la industria alimentaria y en los hogares, cabe destacar: acesulfamo-K (E-950), aspartamo (E-951), ciclamato (E-952), sacarina (E-954), taumatina (E-957), neohesperidina (E-959), esteviol glycosides (E-960), y el neotamo (E-961).

Uno de los que mejor considerados está en estos momentos es la estevia, los glucósidos de esteviol, un edulcorante natural no calórico que se puede utilizar como aditivo alimentario y que es considerado como una alternativa sana y natural para endulzar alimentos, sobre todo a personas que padecen de diabetes. "La estevia está de moda. Proviene de una plata que utilizaban en el Amazona los nativos desde hace siglos, y parece que tiene propiedades para la prevención de la diabetes, aunque eso está en estudio. Para mi el problema es su sabor, demasiado amargo, aunque cuando se combina con el azúcar para reducir a la mitad el contenido de calorías de un alimento va bien", subrayó Serra Majem.

Por el contrario, la que peor "prensa" está teniendo es la sacarina al achacársele efectos nocivos en la flora intestinal. "Probablemente en el plazo de diez años se pueda analizar un poco mejor la sacarina, que todavía se utiliza como endulzante de mesa junto al ciclomato en nuestro país, también se utiliza en la gaseosa, no tanto en las bebidas light. Es posible que el estudio de efectos sobre la microbiota se incorpore a la investigación dentro de unos años, pero de entrada no, es muy precipitado, e infundir miedo a la gente es un error".

El director del Iuibs y coordinador del grupo de investigación en Nutrición de la ULPGC, añadió al respecto que en muchos aditivos, no sólo en los edulcorantes, se está observando efectos que antes no se conocían en la microbiota, las bacterias que viven en el intestino, que superan diez veces más al número de células que tiene el cuerpo humano. "Sabemos que estas bacterias son inteligentes, tienen genoma, se comunican entre ellas, se comunican con el cerebro, tienen vida activa, y hay muchos aditivos que en pequeñas cantidades son como los antibióticos, que pueden llegar al tubo digestivo y modificar estas bacterias. Hay personas que toman antibióticos para una gripe y el resultado es que a la gripe no le hace nada porque son virus, pero en cambio cambia la flora bacteriana porque está matando la serie de bacterias buenas y creando otro tipo de bacterias que son peores desde el punto de vista metabólico", indicó a modo de ejemplo.

Entre estos aditivos "sospechosos", además de la sacarina se encuentra antiemulsionantes que están en helados o en margarinas, a los que se les achaca la modificación de las poblaciones bacterianas. "Ahí lo que podríamos intuir es que los alimentos ultra procesados que nos invaden, que llevan muchos aditivos, antiemulsionantes, colorantes... es posible que tengan ese efecto en la flora bacteriana, y eso pueda elevar el riesgo de enfermedad. Pero tomar sacarina en el café no tiene riesgo, el problema es que tomamos azúcar en el café, en la bebida, en el postre, a media mañana una bollería, por la tarde, sobre todo los niños, toman un batido edulcorado... Al final es mucha cantidad de azúcar que a la larga pasa factura. Pero lo que cuenta son las calorías y el tipo del patrón alimentario que sigues. Lo que no tiene sentido es que una persona no le tenga miedo al azúcar y sí al edulcorante artificial. El exceso de azúcar produce sobre todo obesidad abdominal, uno de los grandes problemas de salud que tenemos en Canarias".

Diabetes

Otra de las cuestiones analizadas por el especialista es el uso de los edulcorantes en las personas con diabetes. "Pasa como en la pérdida de peso. Cuando hacemos los estudios en diabéticos que están muy bien controlados, hay un beneficio, pero en muchos estudios no vemos efectos positivos el sustituir el azúcar por edulcorante para el control de la diabetes".

Entre las teorías que lo explican, el experto señala que el dulce no solo ejerce un efecto metabólico por el azúcar consumida que hace que la insulina aumente y que haya una respuesta metabólica, sino que, de alguna forma, el sabor dulce engaña al organismo, y a la microbiota del colon y hace que se comporte como si estuviera consumiendo. "Aunque las calorías no estén, algunos cambios metabólicos si que están, por tanto, el beneficio no es tan claro como debería ser. Hay una diferencia de efecto per se que lo atribuimos al propio sabor dulce. Esto no es falta de seguridad porque no provoca la enfermedad, sino que no ayuda tan bien como nosotros pensábamos a controlarla. Así que para que la sustitución de edulcorante por azúcar sea efectiva, los pacientes tienen que estar en el marco de un programa terapéutico adecuado".

En definitiva, para el doctor Serra Majem, el edulcorante tiene una función importante sobre todo en las personas que tienen un consumo muy alto de azúcar; mientras que tiene un papel secundario en aquellas que tienen una alimentación adecuada.

"En Canarias se registra un alto consumo de azúcar, a partir de distintas fuentes, y una de ellas son las bebidas refrescantes, pero no son la única. Muchas veces el porcentaje de azúcar añadido en nuestra energía supera el 15 y hasta el 20%, cuando la OMS dice que no debería sobrepasar el 10% e incluso intentar llegar hasta el 5%. Una de las formas de bajarlo es utilizar edulcorantes, aunque también simplemente se puede reducir el azúcar y el consumo de dulces, pero ese es un reto muy complicado", concluyó el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la ULPGC.

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