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La ULPGC estudia en recién nacidos la presencia de contaminantes emergentes

Investigadores del Iuibs detectan 44 elementos inorgánicos propios de la industria tecnológica en la sangre del cordón umbilical de 471 bebés y los asocian al bajo peso

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La ULPGC estudia en recién nacidos la presencia de contaminantes emergentes

El grupo de Medio Ambiente y Salud del Instituto Universitario de Investigaciones Biomédicas y Sanitarias (Iuibs) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha realizado un estudio pionero sobre la presencia de contaminantes emergentes procedentes de la industria tecnológica en recién nacidos. Los investigadores han analizado 44 elementos inorgánicos en sangre de cordón umbilical de 471 bebés nacidos en La Palma y, aunque no han encontrado unos niveles tóxicos alarmantes, han asociado una mayor presencia de bismuto, níquel, cromo y antimonio con menor peso al nacer.

Así lo afirmaron los investigadores principales del proyecto, Luis Alberto Henríquez Hernández y Octavio Pérez Luzardo, que encabezan una línea de investigación puntera en el mundo, y que está sentando las bases del conocimiento futuro sobre los contaminantes emergentes que provienen de la basura electrónica.

El estudio en recién nacidos parte de la tesis doctoral que está desarrollando Raúl Cabrera, pediatra del Hospital General de La Palma, que ha permitido contar con una muestra tan amplia, uno de los principales valores de este proyecto. "Hemos podido incluir a 471 bebés, que engloba al 92% de los recién nacidos durante 2016 en La Palma. Con una muestra tan grande hemos podido obtener una foto fija muy real de la situación de los contaminantes que hemos medido, y que tienen que ver con la industria tecnológica, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos que manejamos en el día a día", indicaron los investigadores.

Se trata de 44 elementos inorgánicos, que incluyen oligoelementos, metales pesados y elementos raros terrestres. "Un teléfono móvil puede tener hasta 60 elementos, por su pantalla táctil, tipo de cristal, batería con litio, superconector... Todos ellos son elementos raros en la naturaleza que se denominan tierras raras, son muy poco abundantes, existen pocas minas en el mundo. Nos interesa su estudio porque, aún siendo elementos naturales, se consideran contaminantes emergentes, el hombre y la industria tecnológica los extrae de los sitios donde están contenidos (China, Pakistán...), se usan y luego no se reciclan. Prácticamente la tasa de reciclaje de las tierras raras no llegan ni al 1%, y no se sabe cuál es la cantidad de elementos que se liberan al ambiente", informaron.

Los investigadores de la ULPGC indicaron que la biomonitorización de elementos raros empezó hace apenas dos o tres años, tiempo insuficiente para saber si tienen o no consecuencias en la salud. De ahí la importancia de este tipo de estudios que lidera el grupo de Medio Ambiente y Salud del Iuibs, que están sentando las bases de los futuros estudios de contaminantes tecnológicos.

Baja concentración

Tras el análisis de la sangre de cordón umbilical de los 471 recién nacidos en el Hospital General de La Palma en 2016, hallaron que la mayoría de los elementos inorgánicos estaban presentes a baja concentración. "No obstante, observamos que aquellos recién nacidos que mostraban niveles más elevados de bismuto, antimonio, níquel o cromo, tenían menor peso o talla al nacer, un dato importante teniendo en cuenta que el peso de los recién nacidos es una variable significativa para la salud de los neonatos, que condiciona la aparición de enfermedades perinatales e incluso en la edad adulta", apuntaron Octavio Pérez y Luis Alberto Henríquez.

No es el único estudio que han realizado en torno a los contaminantes emergentes, una línea de investigación que iniciaron hace unos años, y que está generando un nuevo cuerpo científico en el ámbito de la contaminación.

El interés por saber como llegan este tipo de elementos al ser vivo y al hombre a través de la cadena trófica, y cuáles son las vías de exposición, le han llevado a iniciar diferentes proyectos como el desarrollado con población inmigrante africana, o en fumadores de dispositivos electrónicos. Estudios que han evidenciado que existe relación entre la cantidad de dispositivos electrónicos que se tiran y la exposición a estos contaminantes.

"Hicimos un estudio en población africana, tanto del Magreb como subsahariana, que aporta la evidencia de que la exposición a elementos que provienen de la tecnología producen condiciones adversas en la salud", apuntó Santana.

En el marco de este proyecto, estudiaron una población cercana a los 600 inmigrantes africanos, y descubrieron que a una mayor exposición a contaminantes electrónicos, se eleva el riesgo de anemia. "Esta tendencia a la anemia no obedece a una desnutrición. Los inmigrantes no necesariamente vienen desnutridos, al contrario, aquí llegan muy sanos, son gente joven, que se alimentan bien, con poca carne y mucha verdura, muy atletas. De hecho hablamos del síndrome del inmigrante sano porque llegan sanos y al cabo de unos años de vivir aquí, con nuestra dieta, se les deteriora la salud", matizaron.

El estudio realizado por los toxicólogos de la ULPGC evidenció que dicha población llega con una mayor tendencia a tener anemia por la carga de contaminantes de sus países de origen, donde hay un gran volumen de basura electrónica que no se recicla de forma adecuada. "Los resultados fueron impactantes porque es una de las pocas evidencias que existen de que esto ya no es una cuestión anecdótica de que estamos echando esta basura a la naturaleza y no pasa nada. Ahora hay un estudio científico hecho en población con un tamaño muestral bastante importante, donde comprobamos que la gente que viene de países con mas volumen de basura electrónica, son los que más contaminantes tienen", subrayó Luis Alberto Henríquez. "El tema es que a estos países se envía material de segunda mano, compran el móvil por cuatro dólares, lo usan tres semanas y se les rompe, no tienen ni punto limpio ni gestión de residuos, y lo que hacen es quemarlos directamente. En Ghana, por ejemplo, está el mayor vertedero de basura electrónica del mundo donde trabajan miles de personas. La quema de estos dispositivos genera un humo negro que, no sólo respiran los trabajadores, sino que se disemina por todas partes y llega a la alimentación", apuntó Octavio Pérez.

Ambos estudios, el de los inmigrantes y el de los recién nacidos, ponen en evidencia que el avance de la tecnología tiene consecuencias, y en este sentido, la investigación que desarrolla el grupo de Medio Ambiente y Salud de la ULPGC pone sobre aviso a los legisladores y a la propia industria tecnológica, y será de sumo interés para investigaciones futuras.

Orgánicos

El siguiente paso del estudio iniciado con la sangre de cordón umbilical de los recién nacidos en La Palma será el de medir, en las muestras guardadas previamente, el nivel de contaminantes orgánicos (pesticidas), tanto los del pasado que ya están prohibidos como el DDT, aún presente en el ambiente; como los recientes. "La Palma es una isla muy agrícola y todo el mundo está expuesto a los pesticidas que se usan, y queremos ver como llegan a los recién nacidos", indicaron los profesores Henríquez y Pérez. El objetivo es alertar en el caso de que se detecte un abuso de estas sustancias, tanto a legisladores como a los sistemas de control.

El estudio sobre la presencia de 44 elementos inorgánicos en sangre de cordón umbilical y su asociación con indicadores de crecimiento en recién nacidos ha sido publicado en una de las mejores revistas científicas de ciencias medioambientales, Environment International, que posee un índice de impacto de 7.088 y ocupa el puesto 7 de 229 revistas indexadas en su área de especialización. El artículo está firmado por Raúl Cabrera, Octavio Pérez, Ana González, Luis Domínguez Boada, Maira Almeida, María Camacho, Manuel Zumbado, Andrea Acosta, Cristina Rial y Luis Alberto Henríquez.

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