Un hotel especialmente pensado para el disfrute de las personas con movilidad reducida. El alojamiento Sol y Mar, ubicado en Los Cristianos, cuenta con todo lo necesario para que turistas y residentes disfruten de unas vacaciones sin barreras en la Isla. El hotel es único en Europa y por esto fue reconocido con el galardón de Empresa Hostelera Implicada con la Responsabilidad Social Corporativa en la pasada edición de los Premios de Gastronomía Mahou-LA PROVINCIA-La Opinión.

El subdirector del hotel, Thomas Fischer, explica que el alojamiento nació en la década de los 90 después de que su fundador, su padre, viviera en primera persona las dificultades que tiene que soportar alguien que tiene problemas de movilidad, después de que su mujer se viera afectada por esclerosis múltiple. Financió la construcción vendiendo apartamentos dentro del propio hotel a alemanes con problemas de movilidad y algunos incluso viven de forma permanente en la instalación actualmente.

El hotel, que tiene 167 habitaciones y 70 apartamentos de propietarios, cuenta con tres pilares: el propio alojamiento que cuenta con todas las adaptaciones para que los clientes no encuentren ninguna dificultad de accesibilidad; la enfermería, que ayuda a quienes se hospedan en todo lo que sea necesario; y las terapias, ya que ofrecen a los clientes todos los cuidados que pueden tener cuando no están de vacaciones.

Fischer mantiene que los clientes suelen alojarse "entre dos y tres semanas", por lo que aprovechan su estancia para hacer terapias que contribuyan a mejorar su situación.

El subdirector explica que el hotel se convierte en una tabla de salvación para muchos turistas que, sobre todo en invierno, se acercan a disfrutar del sol tinerfeño en este alojamiento. "Durante esos meses en los países del norte no pueden salir a la calle porque las sillas de ruedas no pueden circular", afirma.

En el hotel Sol y Mar todo está adaptado, desde la recepción hasta la piscina que cuenta con diferentes grúas para que ningún cliente se quede sin darse un chapuzón. Las habitaciones tienen con camas individuales, "por si fuera necesario cambiar alguna por una eléctrica", y hay instalado un sistema de alarma para emergencias. Además, hacen una selección especialmente cuidada de su personal para atender todas las necesidades de su clientela. "Necesitamos que den un trato humano y eso se lleva dentro es muy difícil de aprender", afirma.

Fischer mantiene que por el tipo de clientes que suele recibir el hotel "necesitamos más mante-nimiento" y también "contamos con más personal", pero asegura que se trata de un negocio rentable. "Es necesario tener más trabajadores porque esto tiene que ser un lugar tranquilo y necesi- tan más tiempo para atender a los que se hospedan aquí", indica. Y lo cierto es que sus clientes se muestran satisfechos, ya que el hotel tiene un índice de repeti-ción del 70%.

El subdirector afirma que fue toda una sorpresa recibir el premio de Empresa Hostelera Implicada con la Responsabilidad Social Corporativa de parte de Mahou-LA PROVINCIA y La Opinión. "Nos sorprendió porque no nos habíamos presentado, pero nos gustó que sea algo local y que nos valoren desde dentro del Archipiélago", asegura.