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Entrevista | Segundo Díaz Santana

"Si sigue un mundo insolidario se instala en nosotros la barbarie"

"Las relaciones interpersonales no son satisfechas por las digitales, donde se perciben carencias", afirma el profesor y doctor en Teología, que cumple 50 años como sacerdote

Segundo Díaz en el hogar sacerdotal.

Segundo Díaz en el hogar sacerdotal. JUAN CASTRO

Junto al obispo Francisco Cases y otros clérigos, celebra este año el medio siglo de su ordenación sacerdotal. ¿Cómo percibe los cambios en la Iglesia durante ese largo periodo?

Nuestra generación ha asistido a una gran transformación en la Iglesia y la sociedad en estos 50 años. Era la del Vaticano II en los años 60. El Concilio significó un gran momento de cambio en la Iglesia y de diálogo con toda la cultura contemporánea. La Iglesia ha tenido también sus crisis, sus momentos de adaptación, momentos difíciles en un periodo tan largo de tiempo, pero ha sido una época interesantísima. En Canarias hemos pasado de una etapa preconciliar en que conocimos al obispo Pildain e hicimos el aggiornamento, la puesta al día de la Iglesia con el mundo y la sociedad.

¿Y los cambios del mundo? ¿Son paralelos o cada cual sigue su propia dinámica?

Los cambios sociales y del mundo repercuten en la Iglesia. Se establece un diálogo. De hecho una de las grandes categorías del Concilio Vaticano II fue que la Iglesia tenía que discernir los signos de los tiempos, es decir, auscultar los cambios de la sociedad para responder a ellos desde el Evangelio de Jesucristo y en ese empeño ha estado. Las etapas que hemos vivido son las del Concilio Vaticano II, Pablo VI con la Evangelización Nuntiandi, Juan Pablo II que tuvo un largo pontificado y habló de la Nueva Evangelización que continuó Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco que insiste en evangelizar los tiempos actuales con un nuevo lenguaje que él mismo practica con su forma de ejercer el ministerio de Obispo de Roma.

Como Doctor y profesor de Teología, ¿cuáles han sido los cambios en su enseñanza?

Mi generación realizó el estudio de Teología en la época preconciliar y coincidió con el tiempo del concilio y postconcilio que fue cuando comencé con el ministerio y como profesor de Teología. Lo que más he trabajado es el tratado sobre la Iglesia, la misión de la misma y su diálogo con el mundo y la sociedad. En ese sentido, ha habido grandes cambios como, por ejemplo, concebir a la Iglesia como pueblo de Dios y no sólo como jerarquía. También la importancia y valor del laicado o seglares en la misión de la Iglesia. En tercer lugar, la libertad religiosa, de conciencia. Asimismo, la preocupación por el proyecto ecuménico, el diálogo con todas las Iglesias cristianas, que tuvo gran desarrollo en Canarias con el Obispo Infantes Florido que fue quien creó el Templo Ecuménico de Playa del Inglés y la celebración anual de la semana de oración por la unidad de los cristianos. En este periodo de 50 años también se ha desarrollado mucho la implicación de los creyentes en la sociedad y política con su criterio de fe y, en ese sentido, el magisterio y enseñanza de los obispos ha ahondado en esta preocupación.

Como colaborador del inolvidable Pepe Alonso, ¿cuáles fueron sus aportaciones?

Trabajamos juntos como profesores del Instituto Teológico de Canarias. En la pastoral universitaria y en el aula de Manuel Alemán, que se creó con la ULPGC, hicimos un trabajo relacionado con el diálogo de la fe cristiana con la cultura. Pepe Alonso y yo también trabajamos el tema de los profesionales cristianos, un grupo de acción católica que reúne a cristianos de distintas profesiones que buscan vivir su fe en medio de diferentes actividades laborales.

Pepe Alonso incorporó aquí al pensamiento católico la Filosofía de la Ética de Emmanuel Levinas. ¿Cree que ha calado o la realidad es otra?

En los grupos que formamos, la influencia de Pepe Alonso y de otros profesores que con él colaboraron introdujeron la ética personalista de Levinas. El aula Manuel Alemán está muy orientada al personalismo. Él dedicó mucho tiempo a estudiar la figura de Levinas.

"Dios, el Eros y lo Femenino" es otra parcela básica en la obra de Levinas. ¿Se parece en algo a la actual reivindicación feminista?

Evidentemente algo hay de lo mejor que existe en el movimiento de reivindicación feminista que está apareciendo ahora con fuerza a raíz de los hechos sangrantes que ocurren. Son tres cuestiones que están siendo reflexionadas en todos los ámbitos (tanto antropológico, como político, etc.) en este momento actual. Los pensadores como Levinas aportan un pensamiento interesante y otros autores también.

¿Es un arma eficaz la acción intelectual del aula Manuel Alemán de la ULPGC?

Me parece que sí. Es una iniciativa que ha tomado cuerpo. Realiza actividades y proyectos durante el curso que demuestran el diálogo fe-cultura, con los humanismos y el interés religioso. De hecho, los programas que se desarrollan muestran todo el año una buena actividad con una asistencia positiva de público involucrado en esos temas.

Responsabilizarse de sus semejantes hasta renunciar a sí mismo está en el núcleo del pensamiento cristiano. ¿Hasta qué punto es una práctica cotidiana?

Esa afirmación figura en el núcleo de la vivencia cristiana. Cristo fue el primero en asumirla. Dio su vida por nosotros. Él mismo lo dice en el Evangelio: Quien quiera seguirme que venga tras de mí. Esto es la utopía del reino (hacia dónde vamos). No queremos decir que se trate de una quimera, sino algo a lo que hay que tender aunque aún no se haya cumplido. A ello nos invita el Evangelio de Jesús de Nazaret. Tal vez en una época como la nuestra de falta de compromiso, de descarte y de individualismo esto está a la baja. Pero la sociedad tiene necesi- dad de que el descubrimiento del rostro del otro se lleve adelante, porque si seguimos en un mun-do de insolidaridad lo que se instala en nosotros es la barbarie, la inhumanidad.

¿Qué aspectos de la Teología de la Liberación asume y cuáles rechaza?

La Teología de la Liberación no es sino extraer las consecuencias desde la revelación de cómo el mensaje es de liberación integral para todo el ser humano llamado a ser feliz. En ese sentido, la Iglesia ha admitido que toda la teoría sea liberadora. Tengo reservas en el uso indiscriminado del análisis socio-políti co que se hizo en ciertas c orrientes, de la Teología de la Liberación, lo que es revisable, por ejemplo: la utilización del método socio-analítico del marxismo sin el suficiente espíritu crítico.

A estas alturas del siglo XXI las relaciones interpersonales se realizan en gran parte a través de la tecnología digital. ¿Es moralmente válida o todo lo contrario?

Ciertamente, las relaciones digitales están copándolo todo. Lo que más se producen son las relaciones entre individuos aislados, pero las interpersonales no son satisfechas por las digitales donde existen unas carencias que se están notando. No se aprecia la calidad de relaciones verdaderamente personales. Es el riesgo de este momento. Surge la pregunta: Estamos más intercomunicados, pero, ¿basta esto? ¿No hacen falta otro tipo de relaciones interpersonales que hay que fomentar? De hecho, surgen espacios, grupos, iniciativas de encuentros interpersonales que son muy interesantes, pero síntoma de la otra ausencia.

Usted es muy querido en Las Palmas e incluso se dice que pudo ser obispo de la diócesis. ¿Llega a sus 50 años sacerdotales con algún sentimiento de frustración o de pérdida?

No, me encuentro muy realizado en estos 50 años y contento por el ministerio que he desarrollado en la diócesis. Creo que han sido unos años de enorme actividad pastoral con un buen número de compañeros del presbiterio de la diócesis. Respondiendo a las inquietudes del Concilio Vaticano II ha girado toda la orientación de mi ministerio y de la actividad e inquietudes que he desarrollado, tales como la vivencia honda de formar la comunidad de la Iglesia de Jesús y su misión en el mundo, el descubrimiento de los signos de los tiempos y la preocupación por hacer significativa la fe cristiana en medio de la sociedad.

¿Ha sentido gratificación?

Esto me ha gratificado mucho. He realizado una obra con límites, pero no con frustración. Me siento muy querido por las personas y la diócesis. Mi trabajo ha sido siempre en el seminario y de formación en el Centro Teológico de Tafira. He trabajado también con la vida consagrada y he pertenecido a los consejos episcopales de las diócesis.

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