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Alcer cumple 40 años de lucha por la calidad de vida de los pacientes renales

La organización apela la implicación de los enfermos y la estabilización de los donantes en vísperas de la celebración de la gala por su cuadragésimo aniversario

Alejandro Díaz, en la entrada de la asociación.

Alejandro Díaz, en la entrada de la asociación. JUAN CASTRO

Ya han transcurrido cuatro décadas desde que la Asociación de Lucha contra Enfermedades Renales (Alcer) tomara cuerpo tras una asamblea celebrada entre una treintena de personas en la Unidad de Diálisis de la Clínica del Pino. Más tarde, Alcer estuvo presente durante un tiempo en un local de alquiler situado en la calle León y Castillo. Fue a partir del año 1981 cuando se instaló en el edificio de la calle Domingo Rivero, lugar en el que aún permanece. Así se construyeron los cimientos de un centro que lucha, a diario, por mejorar la calidad de vida de los pacientes renales. "Hay que decir que antiguamente esto era un centro de diálisis, y la asociación se encontraba en sus inicios en la azotea del edificio", recuerda Alejandro Díaz, paciente renal trasplantado y presidente de Alcer desde 2010. Díaz lleva prácticamente toda su vida vinculado al colectivo. Tiene 50 años y su andadura comenzó cuando tan solo tenía 12. Ya a los 18 empezó a formar parte de la junta directiva, al igual que sus padres, que también conformaban el órgano administrativo.

"Recuerdo que durante esa época había muchos más voluntarios que ahora, pero lo cierto es que los pacientes renales se implican muy poco con la asociación y con su propia enfermedad", resalta Díaz. A juicio del presidente, la razón que lleva a los enfermos renales a estar desvinculados de Alcer se debe a que "los pacientes que necesitan diálisis se ven obligados a visitar el hospital entre dos y tres veces por semana, e invitarles a venir fuera de este tiempo a tratar asuntos relacionados con su enfermedad, les supone un gran esfuerzo". En este sentido, apunta que Alcer emprende muchas acciones que los pacientes desconocen, debido, precisamente, "a esa falta de implicación por parte de muchos de los afectados".

Primer trasplantado

Alejandro Díaz llegó a ser además el primer menor del Archipiélago que recibió un trasplante de riñón en un hospital de Barcelona, cuando tan solo tenía 16 años. De sus comienzos, recuerda que Alcer prestaba ayuda a unos 60-70 pacientes. "Y a día de hoy, en la provincia de Las Palmas, figuran 1.600 personas", cuenta con asombro. Sin embargo, según explica, "a pesar de que no todos están asociados, Alcer auxilia y atiende a todo aquel que lo necesite". Así, entre los servicios que ofrece la organización se encuentran la gestión del servicio de diálisis, la ayuda a las personas sin recursos y la oferta informativa para todos los pacientes. "También nos encargamos de coordinar la diálisis de los afectados cuando se tienen que desplazar fuera de las Islas", resalta el presidente.

Con respecto a las actividades que desarrolla Alcer, el responsable apunta que abarcan desde campañas de concienciación y sensibilización, hasta charlas informativas. "Impartimos discursos de mentalización y prevención en los centros educativos, y a lo largo de las próximas semanas vamos a actuar también, junto con la Unidad de Coordinación de Trasplantes en cuarteles militares", cuenta Alejandro Díaz. El objetivo, según indica el presidente, "es crear conciencia acerca de la importancia que tiene hacerse donante de órganos".

Por lo que concierne a la eficacia de las campañas que lleva a cabo la asociación, se muestra contundente al afirmar que, por lo general, "ofrecen muy buenos resultados". Sin embargo, cuando echa la vista atrás para hacer una comparación asegura que, en la década de los 80, "eran más masivas y eficientes". "Nos situábamos en las principales zonas comerciales de la Isla", alude Díaz, "y en tan solo unos días lográbamos hacer 1.200 donantes". Una cifra que dista mucho de la actual, ya que hoy en día mediante este tipo de actividades, "alcanzamos las 60 donaciones", dice el director.

Aludiendo precisamente a la tasa de donaciones, Díaz enfatiza que el número de personas que decide hacerse donante "fluctúa muchísimo". En relación a esta afirmación se enorgullece al recordar que nuestro país, "lidera desde años la lista de países que más trasplantes y donaciones realiza". Sin embargo, resalta que en el caso de Canarias, "los datos varían, y aunque ahora mismo el balance es muy positivo, hay años en los que hemos tenido un 15% de negativas a la donación por parte de los familiares de los fallecidos, y otros en los que hemos reunido un 23%".

Por esta razón, destaca la importancia de disponer del certificado de últimas voluntades, ya que el carnet de donante que facilitan las organizaciones "no tiene validez legal, y si la familia desconoce o no quiere respetar la voluntad del difunto, está en su perfecto derecho a oponerse a la donación de órganos". Asimismo, con respecto a la donaciones renales que se realizan en vida, el presidente asegura que "se realizan en contadas ocasiones".

Con motivo de la conmemoración del 40º aniversario, la asociación organizará el próximo sábado 19 de mayo una gala en la Sala Alegranza del Auditorio Alfredo Kraus a la que acudirán muchos de los presentes en esa primera reunión que hizo posible la formación de Alcer. "Esperamos volver a ver a muchas de las personas que han formado parte de la historia de la asociación". Asimismo, para festejar el acontecimiento, "hemos celebrado un concierto benéfico de jazz durante el fin de semana pasado y la recaudación obtenida ha sido destinada a la asociación", agrega Alejandro Díaz.

Ahora mismo, la organización cuenta con dos trabajadoras sociales en plantilla, que se encargan, entre otras muchas funciones, de visitar los centros de diálisis de la Isla. Además, dispone de una psicóloga para dar apoyo emocional tanto a los pacientes como a sus familiares. En cuanto a los objetivos futuros, el presidente tiene muy claro que el propósito es "seguir trabajando por y para el paciente".

Sin embargo, lamenta que en estos 40 años de trayectoria ninguna administración "haya apreciado nuestra labor ni dedicación". Siguiendo esta línea, el Díaz explica que "no buscamos que se nos aplauda, sino que reconozca nuestro trabajo, al igual que se ha hecho con otras muchas organizaciones. Pienso que hemos hecho las cosas bien y hemos conseguido grandes logros".

Asimismo, Alejandro Díaz se muestra muy agradecido con las subvenciones concedidas por parte de las administraciones y empresas ligadas a la causa, que hacen posible la labor de Alcer. "Gracias a la ayuda del Cabildo de Gran Canaria, el Ayuntamiento, la Consejería de Sanidad y Averícum podemos hacer nuestro trabajo, ya que si solo contáramos con la cuota simbólica que pagan nuestros socios, no podríamos abarcar tantas áreas, ni llegar a tanta gente", concluye el presidente de Alcer.

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