Las personas religiosas viven una media de cuatro años más que los agnósticos y ateos, según un estudio de la Universidad de Ohio, que hoy recoge el diario británico The Independent.

La razón de este aumento de la longevidad podría estar vinculada a las redes de apoyo social que se generan alrededor del culto, las prácticas de alivio del estrés que incluyen varias religiones en sus rutinas y la abstinencia que muchos de los credos marcan respecto a hábitos no saludables como el tabaco o el alcohol.

Los investigadores de la Universidad de Ohio analizaron más de 1.500 obituarios de todo Estados Unidos en busca de un patrón que pudiese vincular la longevidad con una serie de hábitos.Entre los datos aportados por estas esquelas figuraban, entre otros, las afiliaciones religiosas de los difuntos, además de información sobre hobbies, hábitos saludables y actividades.

Entre los resultados que arroja el estudio, publicado hoy en Social Psychological and Personality Science, se encuentra que el matrimonio aumenta la esperanza de vida y que aquellos que vivían en un ambiente religioso veían este incremento de la longevidad potenciado de 4 a 6,48 años de media.