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Entrevista | Arturo Álvarez-Buylla Roces

"El sistema nervioso es una caja negra de la que sabemos poquito"

"Hemos encontrado un proceso fascinante: la emigración masiva de neuronas jóvenes al lóbulo frontal" resaltó el neurobiólogo

Arturo Álvarez-Buylla Roces.

Arturo Álvarez-Buylla Roces. MIKI LÓPEZ

Pregunta obligada. Sobre la posible curación de enfermedades degenerativas, como párkinson o del alzhéimer, ¿es usted más o menos optimista que hace diez años?

Cada una de estas enfermedades es distinta a las demás, tiene causas distintas y en cada una mueren distintos tipos de neuronas. No se puede pensar en una curación general por el hecho de que exista reemplazo neuronal. Reemplazar las células que mueren en el párkinson es muy difícil, porque son células que se producen en el embrión. Sin embargo, van a iniciarse pruebas clínicas para tratar de reemplazar algunas de esas células haciendo trasplantes. En definitiva, hay muchos avances, muy prometedores, que abren nuevas alternativas para la reparación del sistema nervioso, y el hecho de que sí sea posible el recambiar algunas de estas neuronas es prometedor. Pero no puedo decir que la curación esté a la vuelta de la esquina, porque la cosa no es tan sencilla.

Pasan los años, se avanza, pero el cerebro sigue sin dar facilidades a los investigadores.

El sistema nervioso es una caja negra de la que seguimos sabiendo muy poquito. Y si no nos planteamos comprender las cuestiones básicas de su funcionamiento nunca vamos a ser capaces de repararlo. Esta función corresponde a la investigación básica, que es a la que yo me dedico.

¿Qué novedades tenemos sobre el reemplazo de neuronas?

El proceso de formación de nuevas neuronas nos dice que es posible introducir una célula joven, que migre a través del tejido nervioso y modifique la actividad del sistema nervioso. Esto no sería posible ni siquiera pensarlo sin el descubrimiento de que estos mecanismos están ahí endógenamente.

En su laboratorio han realizado contribuciones de relumbrón.

Hemos buscado el proceso de formación de nuevas células nerviosas en el hipocampo humano, la región que controla la memoria, la localización en el espacio y muchas de las funciones, y no la hemos encontrado en el adulto. La hemos encontrado en niños, muy abundante, pero no en adultos. Hemos encontrado evidencias de neuronas jóvenes en niños pero no en adultos. El proceso en niños parece estar muy representado antes del año de edad, que es un periodo muy interesante en la maduración de una criatura, y después se va perdiendo. Y hay otro trabajo reciente, de un grupo francés, que también apoya que esta idea de que la neurogénesis no continúa de una forma robusta en humanos adultos.

¿Esto modifica ideas ante-riores?

Claro. Había hipótesis muy potentes que decían que el cerebro humano, en el hipocampo, seguía generando neuronas toda la vida, incluso a niveles importantes en gente ya mayor. Nosotros hemos visto que decae de forma muy rápida durante la infancia y que al final de la etapa infantil se ven algunas, pocas, neuronas jóvenes, y en el adulto ya no encontramos ninguna. Puede ser que haya alguna, pero es un fenómeno raro.

¿Qué implica esto a efectos prácticos?

Una nueva comprensión del proceso de recambio neuronal en el cerebro humano, y específicamente en esta región. Esto no quiere decir que no haya regiones en el cerebro humano en las que sigan generándose nuevas neuronas. El cerebro humano es muy grande.

Su grupo ha estudiado la emigración de neuronas.

Hemos encontrado un proceso fascinante: la emigración masiva de neuronas jóvenes al lóbulo frontal, que es la parte más evolucionada del cerebro humano. Ahí encontramos varias capas de neuronas de jóvenes que estaban migrando de forma masiva desde las paredes de los ventrículos a zonas más profundas de la corteza cerebral, atravesando regiones muy amplias de sustancia blanca del cerebro. Este proceso también decae durante las etapas infantiles, y a la edad de un año ya se ven muy pocas de estas células entrando a la corteza frontal.

¿Eso que significa?

Que existe la incorporación de nuevas células nerviosas en las etapas infantiles que están moldeando nuestro cerebro durante el desarrollo. Se piensa que nuestra capacidad cognitiva y social está muy relacionada con problemas de la corteza frontal y prefrontal. Incluso se piensa que desequilibrios de esta región están vinculados con problemas de autismo, que está muy difundido en el mundo, y con trastornos del desarrollo del sistema nervioso. Estas nuevas neuronas pueden estar contribuyendo a enfermedades si no llegan a su lugar en el momento adecuado, o si llegan en un volumen no idóneo, o si maduran de una forma no adecuada...

Han realizado contribuciones relevantes sobre la plasticidad cerebral.

Las interneuronas, que fueron estudiadas por Ramón y Cajal, que las llamaba células de axón corto porque no van muy lejos y no se les había prestado mucha atención, pero han resultado ser fundamentales para el equili- brio entre excitabilidad e inhibición, y esas células se pueden trasplantar. En colaboración con otros grupos de nuestra misma Universidad, la de San Francisco, hemos descubierto que la incorporación de esas interneuronas a otras regiones de la corteza cerebral durante el desarrollo de la infancia estimula la plasticidad de esa zona del sistema nervioso. Y en animales hemos conseguido trasplantar algunas de estas interneuronas y reinducir un nuevo proceso de plasticidad.

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