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Entrevista | Jiri Georg Dokoupil

"Mis cuadros escapan a cualquier clasificación, es el arte de lo imposible"

"Quería crear una obra distinta, cuyo resultado no tuviera nada que se pareciera en la historia del arte" afirmó el artista

Jiri Georg Dokoupil ante una de las obras de la exposición de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura (FCDP).

Jiri Georg Dokoupil ante una de las obras de la exposición de La Fundación Canaria Para el Desarrollo de La Pintura (FCDP). LP / DLP

¿Cuál ha sido su objetivo a la hora de crear las obras que comprenden Lara's Bubbles ?

He querido mostrar cuáles son las ideas con las que creo en estos momentos: mi trabajo de cuadros con burbujas de jabón que, en cierto modo, es como enseñar al público una obra o un tipo de pintura que yo llamo de los cuadros imposibles porque en realidad son imposibles de hacer. El espectador viene y puede hacerse un criterio propio desde el punto de vista estético, pero también tiene que imaginarse que yo parto de una labor que consiste en crear unas burbujas de jabón que luego tengo que llenar de pintura y posteriormente ponerla sobre un lienzo. Eso es algo bastante complicado y por eso siempre digo que es realmente imposible. Por eso yo, a todo esto que se ve en la exposición, lo llamo en realidad cuadros imposibles.

Imposibles, pero que usted, sin embargo, ha logrado hacer.

Sí, pero yo creo que he tenido mucha suerte. Cuando veo el resultado siempre digo que he tenido más suerte que otra cosa. Pero en realidad he llegado hasta aquí tras mucha investigación.

¿Por qué ha decidido hacer este tipo de pintura ahora?

Todo lo que hacemos los pintores tiene que ver con las vibraciones o las pequeñas investigaciones que ya hemos hecho en el pasado. Entonces en Lara´s Bubbles está reflejado el resultado de casi 30 años de preparación como artista. Debo reconocer que al principio de mi carrera intenté hacer algo innovador, que se acercara a lo que creo ahora, pero era una época muy horrible, y me resultado absolutamente imposible plasmar mis ideas. En este tiempo seguía las enseñanzas conceptuales de Joseph Beuys y Sigmar Polke. Y adopté la teoría de la negación del estilo como método para luchar contra las clasificaciones que evitan la creatividad. Pero ahora, desde hace un par de años, he llegado a una cierta perfección en ese sentido. Aunque realmente estas obras sean solo el principio de algo con lo que seguiré trabajando. Y se puede decir que estoy empezando a hacer los cuadros de burbujas ya que todavía hay mucho que investigar.

¿Y piensa prolongar muchos años esta técnica?

Yo creo que sí, aunque con otros elementos, porque también últimamente estoy trabajando con espuma y la espuma también es una opción muy complicada.

Como artista, ¿qué quiere expresar a la hora de realizar estos experimentos?

Precisamente, no quiero expresar nada. Es suficiente con que se vean las pinturas. Para mí es suficiente con eso. Mi intención es realizar unos cuadros que estén bien hechos desde el punto de vista técnico y a su vez sacar lo máximo que pueda del espectador. Pero intento que el cuadro tenga el menor significado posible, quiero escapar a cualquier interpretación porque eso es, desde mi punto de vista, lo más difícil para un pintor: hacer algo que no signifique nada. Si yo logro eso estaré totalmente satisfecho de mi obra. O decir algo que no diga nada. También eso es posible.

Lo cierto es que, al margen de eso, sus cuadros producen una sensación muy hipnótica.

Sí, porque intento sacar todo el significado posible y los cuadros uno los puede llenar con sus propias proyecciones y con sus ideas de belleza o al revés. Esos cuadros yo quiero que estén ahí, que produzca cierto vacío y que luego se llenen con las imaginaciones del espectador y con la mía también.

Que es algo que usted ha hecho muchas veces en su carrera.

Sí, siempre intenté, desde hace muchos años, hacer una obra que realmente no signifique nada, pero que era algo muy difícil de conseguir. Decían desde el principio que mi obra era de difícil clasificación porque recurría a la mezcla, a veces decían que con influencia tanto del arte barroco, como del impresionismo, el simbolismo o el surrealismo, como el arte de vanguardia y la abstracción, con motivos de corte naíf o primitivista.

Sí, ¿pero usted la definiría de alguna forma concreta?

Hablamos de la intuición. En los cuadros específicamente desde el principio quería hacer algo que no hubiese nada parecido en la historia del arte que se pueda relacionar con esto. Yo quiero que sea esto algo sin precedentes y eso me interesa mucho. Me acerqué hace treinta años a la obra de los abstractos expresionistas por curiosidad, pero al final intenté enseguida alejarme de eso rápidamente.

¿Usted conoce pintores actuales que tengan un objetivo del arte parecido al suyo?

No mucho. La tendencia general la veo un poco complicada porque estamos en una época postconceptual que es la que define al mundo. Y también hay tendencias que empezaron en los años ochentas que algunos críticos llamaron el postmodernismo y, según eso, ya no se puede inventar nada. Yo estaba desde el principio siempre en contra de todo eso. Y con esta pintura he querido crear algo totalmente nuevo visualmente. Esa ha sido mi intención del principio.

¿Y le gustaría definir de alguna manera esa forma de pintar?

Esa pintura imposible. Realmente quiero que, con la mínima materia, lograr el máximo placer visual, algo antibizantiano.

Son 14 piezas y una instalación en el patio. ¿Hay alguna diferencia entre ellas?

Son todas igual, de la misma técnica. Es un juego o una relación continua entre las burbujas.

¿Cómo recuerda sus orígenes?

Nací en Checoslovaquia, de madre checa y padre eslovaco y mi educación es americana-alemana. Complete mis estudios primarios en Colonia, ciudad a la que huyeron mi padres tras la Primavera de Praga. Luego, en Alemania, trabajé en el Taller de Arte de la Mulheimer Freiheit. Y seguí en la Academia de Arte de Düsseldorf.

¿Y fue importante coincidir con los grandes artistas de Nueva York?

Claro, como estudiante todo aquello fue fundamental para mí. Me influyeron mucho. Es inevitable que te marquen nombres como Warhol o Stella. Ha habido muchos cambios en mi carrera, pero confieso que lo que hago ahora es lo que más me satisface.

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