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La ULPGC mide la salud de Maspalomas y el Teide con drones, aviones y satélites

El Grupo de Teledetección del Iocag usa tecnología hiperespectral para chequear los efectos del cambio climático y del turismo en los espacios naturales protegidos

La ULPGC mide la salud de Maspalomas y el Teide con drones, aviones y satélites

La ULPGC mide la salud de Maspalomas y el Teide con drones, aviones y satélites

Drones con cámaras hiperespectrales, satélites de última generación y aviones dotados con sensores de teledetección de alta resolución. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Grupo de Procesado de Imágenes y Teledetección del Instituto Universitario de Oceanografía y Cambio Global (Iocag), pone al alcance de los espacios protegidos de Canarias, la tecnología más innovadora para medir, de forma precisa y detallada, el estado de salud de sus recursos naturales respecto a los efectos del cambio climático y la presión antrópica asociada al turismo.

El Grupo de Procesado de Imagen y Teledetección del Iocag que dirige Francisco Eugenio González, lidera bajo la coordinación de Javier Marcello Ruiz el estudio Artemisat, un proyecto financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad a través de la convocatoria del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad. Junto a la ULPGC participan en dicha iniciativa de I+D, las Universidades Politécnicas de Cataluña (UPC) y de Madrid (UPM), así como las Universidades de Surrey en Gran Bretaña y las de Concepción y la Católica de Valparaíso en Chile. También colaboran las empresas tecnológicas canarias Elittoral y Technofly.

El estudio, que tiene una duración de tres años (2017-2019), se lleva a cabo en la Reserva Natural Especial de Maspalomas y el Parque Nacional del Teide, donde por primera vez un dron equipado con una cámara hiperespectral desarrolla un análisis exhaustivo del estado de conservación de estos espacios naturales protegidos de Canarias.

"La Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos abarca aproximadamente el 40% de la superficie del Archipiélago. Además, cada una de nuestras islas cuenta con áreas en la Red Natura 2000, merecedoras de reconocimiento internacional. Específicamente, Gran Canaria tienen un área protegida del 46% del territorio, además de una extensa franja litoral. Estas zonas naturales son fundamentales, entre otras, para la conservación de la biodiversidad. Para garantizar la diversidad y singularidad de nuestra flora y fauna y preservar nuestras montañas y costas es necesario disponer de mecanismos de seguimiento y evaluación adecuados", indicó el investigador del Iocag, Javier Marcello Ruiz, coordinador del proyecto Artemisat, que pone a disposición de los gestores de estas áreas tecnología pionera, para favorecer su conservación y sostenibilidad.

En este contexto, durante los meses de mayo y junio están monitorizando las citada reservas naturales para analizar la distribución, densidad, estado de salud y dinámica, tanto de especies vegetales endémicas como invasoras, así como la calidad del agua, batimetría y cartografía del fondo marino, con el fin de aportar soluciones mediante el uso de imágenes captadas por novedosos sensores de teledetección de alta resolución embarcados en satélites, aviones y drones.

Distancia

"El objetivo es poder dar una información muy detallada del estado de las áreas protegidas. Para ello utilizamos toda la tecnología que hay al alcance en imágenes, desde satélites que están a 700 kilómetros, aviones que vuelan a la distancia de un kilómetro aproximadamente, y drones que lo hacen a cien metros", indicaron los doctores Javier Marcello Ruiz y Francisco Eugenio González. "Todas las tecnologías se complementan, ya que el satélite puede abarcar una zona mucho más grande pero, a pesar de trabajar con los mejores que existen en el mundo, la calidad de la imagen no es tan precisa como la que aportan los drones", subrayaron.

Especifican al respecto que la cámara hiperespectral de los drones trabaja con imágenes de 5 centímetros de resolución espacial, captadas en más de 150 bandas del espectro visible-infrarrojo, lo cual permite analizar con precisión la distribución, densidad, estado de salud y dinámica, tanto de especies vegetales endémicas como invasoras. Además, en las zonas costeras facilitan la obtención de mapas precisos de calidad del agua, batimetría y cartografía del fondo marino (sebadales, caulerpa...).

"Con esta tecnología podemos dar una información muy valiosa a los gestores de los parques, desde el estado de salud del área terrestre, del ecosistema, podemos sacar mapas donde se identifiquen las zonas que tienen una mayor robustez, ver qué zonas tienen algún problema de estrés hídrico, enfermedades o plagas... En definitiva, esta tecnología nos permite comprobar el estado de salud de todas las especies vegetales", apuntó Javier Marcello Ruiz.

Vegetación

El flujo de información obtenida también va a permitir cartografiar toda la vegetación de Maspalomas (tarajales, juncos, aulaga...) y del Teide. "Actualmente existe muy poca información al respecto, de hecho los únicos mapas que hay de vegetación son con fotointerpretación y campañas de campo. Nosotros, sin embargo, podemos captar imágenes de satélite, avión o dron y con todo eso tendremos un mapa de vegetación detallado. Si eso lo hacemos de forma periódica cada año o dos años, se podrá ver la evolución, el efecto de la presión antrópica debido al turismo, si el cambio climático está secando determinadas zonas, o ver qué le pasa al ecosistema en el caso de que la erosión sedimentaria con los vientos esté cambiando y esté enterrando ciertas áreas...".

En este sentido, los investigadores del Grupo de Procesado de Imágenes y Teledetección del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC, destacaron la implicación y el apoyo de las autoridades responsables de la conservación de la Reserva Natural Especial de Maspalomas (Cabildo de Gran Canaria) y del Parque Nacional del Teide (Cabildo de Tenerife) para las consecución de los objetivos previstos, "y para poner en valor todo el conocimiento y desarrollos generados de forma que la teledetección sea un instrumento al servicio de la conservación de dichas zonas protegidas".

Además de la Reserva Natural Especial de Maspalomas (ecosistema costero), y del Parque Nacional del Teide (ecosistema de alta montaña), en Canarias, el equipo de investigación del proyecto Artemisat también ampliará la investigación a las Islas Baleares, en concreto al Parque Nacional de Cabrera, que tiene una parte marina muy importante.

También está previsto hacer un estudio en Cataluña, aunque aún está por determinar la zona.

"Nosotros estudiamos dos tipos de áreas, la terrestre donde rastreamos toda la vegetación, básicamente; y la marina, en la que chequeamos la vegetación del fondo del mar, la profundidad de agua, la batimetría o topografía marina, la calidad del agua, densidad, la salud y dinámica vegetal, endémica e invasoras..."

Además de las imágenes aéreas, también utilizan una embarcación con cámara de videoarrastre, facilitada por la empresa canaria Elittoral. "Esta tecnología nos permite hacer muestreos a diferentes profundidad es, obtener vídeos del fondo marino, y desde la costa vamos haciendo transectos ( líneas que se colocan al azar sobre el suelo para hacer diferentes mediciones), de forma que junto a las imágenes aéreas de los drones, satélites y aviones, obtenemos un estudio muy completo y detallado de estos espacios naturales protegidos", señaló el investigador principal del proyecto Artemisat, que finalizará en el año 2019, y que está financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad con unos 150.000 euros, en el marco del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad.

Ya han desarrollado diversas campañas, y la última se llevó a cabo el pasado martes, 12 de junio, supervisada por los investigadores de la ULPGC Marcello Ruiz y F. Eugenio González, junto con profesionales de Tecnofly, en Maspalomas. Con un dron, propiedad de la citada empresa tecnológica grancanaria, captaron imágenes hiperespectrales que contribuirán a la vigilancia medioambiental a un nivel de detalle único y los efectos sobre los recursos naturales a causa del cambio climático y la presión turística.

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