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Entrevista | Fernando Mena

"Aprendí la forma de trabajar la piedra de los viejos canteros"

"El homenaje a la laurisilva es también para transmitir su importancia, cuidarlo y agrandarlo" indicó el escultor

El escultor Fernando Mena, con una de sus piezas.

El escultor Fernando Mena, con una de sus piezas. LA PROVINCIA/DLP

¿Qué nos propone con la serie Laurisilva , que trae a Las Palmas de Gran Canaria después de presentarla en Tenerife, su isla de procedencia?

Nací en La Palma. Con seis años me vine para Tenerife. Con esta exposición propongo un homenaje a la laurisilva, que es un bosque que antes existía en la zona mediterránea, pero que ahora está en la Macaronesia. Lo más representativo lo tenemos en Canarias. Se trata de un bosque que atraviesa la humedad de las nubes y la traspasa a la tierra. Me transmite muy buenas vibraciones. Emocionalmente, es importante para mí desde la infancia en que lo visitaba.

Pero concretamente, ¿qué nos muestra en esta ocasión en el Espacio S/T?

En esta muestra realizo la forma de las hojas, la abstracción del bosque, formas abstractas. Hago varios formatos que están principalmente, pese a los materiales pesados, colocados sobre la pared y provoca la sensación de querer tocar lo expuesto. El bosque siempre me ha provocado olores, el poder palparlo. También exhibo hojas elevadas sobre la tierra que represento con una bóveda hecha en piedra, y por debajo hay agua. El homenaje que realizo a la laurisilva es también para transmitir la importancia de cuidar este lugar, así como de rehabilitarlo y agrandarlo. En Gran Canaria se está planteando repoblarlo. Hay que aportar una educación de base a las nuevas generaciones para que conozcan el bosque y lo sepan disfrutar, valorar y proteger.

La dureza de sus materias primas, basalto canario y acero, ¿qué problemas ocasiona a un modelado tan perfecto como puede ser el suyo?

Se trata de técnica, de años de trabajo. Llevo 40 años trabajando el basalto, una piedra dura volcánica que aporta muchos matices y pulido.

¿Cómo ha evolucionado su experiencia en la selección y extracción de la piedra idónea?

Es una cuestión de trabajo. Al principio no sabía distinguir, pero con los años aprendes. Trabajé, además, con canteros para aprender qué piedra extraer y cuál es la mejor parte.

¿Responde el virtuosismo de sus tallas a escuelas o tendencias concretas de nuestro tiempo?

En parte sí, a lo abstracto, a lo minimalista. Es normal sentirse influenciado desde que se empieza a estudiar Bellas Artes, pero luego la obra de cada uno se va personalizando. Empecé la carrera eligiendo la pintura, pero luego trabajé con un escultor en Valencia. Regresé a Canarias a esculpir los basaltos que me atraían.

¿Ha encontrado inspiración en el trabajo de los viejos canteros canarios?

Sí, aprendí de ellos la forma de trabajar aunque los viejos canteros canarios hacían un tipo de trabajo diferente al mío. Fundé una cantera en Tenerife que luego vendí y me dediqué únicamente al arte de la escultura.

¿Y qué dice de la escultura en acero, que ya no es talla ni forja, sino fundición?

En la exposición muestro dos esculturas en bronce que sí son fundidas. Pero lo que hay de acero, no. A veces combino materiales. Hay una piedra con una parte de acero y bronce.

¿Por qué ha elegido estas materias, en lugar de trabajar con mármol o hierro, mucho más manejables?

Creo que tienes que trabajar con lo que te guste, independientemente de que sea un material más duro o más blando. En la transmisión de una emoción es fundamental hacer lo que te gusta.

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