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Entrevista | José Segura Clavell

"En cuanto al cambio climático, confío en la evolución cultural de la humanidad"

"Hoy en día hay muchos socialistas subidos al caballo desbocado del insularismo insolidario", afirma el político y físico

José Segura Clavell.

José Segura Clavell. JUAN CARLOS CASTRO

El físico vuelve a la ciencia después de cuatro décadas en la política activa. ¿Cuál de ambas le define mejor?

Las dos me definen por igual. Yo, por encima de todo, soy un profesional de la enseñanza universitaria. Gané la cátedra de termodinámica técnica en 1970. He ejercido la enseñanza de física general en la Facultad de Medicina de la ULL, he estado encargado de la Cátedra de Física en la Escuela Universitaria de Arquitectos Técnicos durante varios años y más en la Facultad de Ciencias de la ULL, de la cual he sido profesor titular hasta hace muy poco que me jubilé. Pero también pertenezco a una generación de los que a finales de los años 60 y principios de los 70 decidimos participar en la vida política y entré en el PSOE.

El libro que hoy presenta ¿tiene origen en ambas disciplinas, o es una propuesta básicamente política?

Para mí es un libro entrañable que enmarco dentro de una serie de obras que decidí escribir desde que me retiré de la actividad política y me jubilé de la universidad con 72 años. He publicado siete libros y estoy terminando un octavo, que recogen una serie de motivaciones intelectuales vinculadas al mundo de la ciencia y de la vivencia en general, y por otro lado, a las experiencias políticas. Este libro sobre el cambio climático es el quinto. Estoy muy satisfecho de él.

¿Y qué recoge la obra?

Recogí en él mucha documentación vinculada al cambio climático y al calentamiento global. Es sabido que la lucha contra este cambio es un gran desafío, hoy en día, para la humanidad, que está afectando a todos los componentes de nuestra vida diaria, tanto en los sectores alimentarios, como en el medio natural, en la economía, en la movilidad o en el sector industrial. En suma, estamos en unos años donde aumenta la sensibilidad ciudadana por este tema, la conciencia de que algo está pasando y he querido hacer esta aportación en el libro. Cuando me refiero a las 101 propuestas en el título, se les realizan a los sucesivos Gobiernos futuros y destaca sobre todo la recomendación de elaboración en España de una Ley de cambio climático.

El libro, me dice, que se divide en tres partes...

Sí, la primera es genérica, explicativa del fenómeno del cambio climático y de cómo afecta a la humanidad. Hago referencia incluso a las futuras figuras de refugiados climáticos: Habrá en el futuro fenómenos migratorios intensos en el globo terráqueo a causa de los fenómenos naturales, como la ausencia de agua, de alimento y de medios para sobrevivir. La segunda parte del libro describe lo que ha ocurrido en los últimos cincuenta años, desde la Convención del Cambio Climático, pasando por el Protocolo de Kioto y por las llamadas Conferencias de las partes (COP), es decir, por los países miembros de esa conferencia mundial de cambio climático.

¿Y la tercera?

La tercera parte me está dando estos días una satisfacción notable porque a finales de 2015 y mediados de 2016 la Comisión Europea elaboró un documento denominado, coloquialmente, el Paquete de Invierno, en que pretende definir la evolución del sistema energético europeo. Yo analicé el documento y envié a la Comisión mi posición personal al respecto. Pues esta, el Consejo y el Parlamento Europeo han llegado estos días a un acuerdo bastante equivalente a lo que yo venía defendiendo.

¿Le definen como ecologista sincero sus años en cargos de gobierno y en las dos cámaras parlamentarias?

A lo largo de toda mi vida he mantenido la misma posición. Cuando fui presidente del Cabildo insular de Tenerife, la isla tenía 280 vertederos incontrolados de basura. Luché con mucha pasión y logré la puesta en marcha del Plan Insular de Residuos Sólidos, algo que no tienen otras islas, así como un complejo medioambiental para el tratamiento de los residuos sólidos, un plan de balsas para recoger agua de escorrentías derivadas de la lluvia y limpiezas de barrancos. En las Cortes Generales, promoví en el año 1991 en el Senado, la creación de una comisión para estudiar la problemática del agujero de ozono.

¿Cree necesarias las 101 propuestas que usted plantea contra la degeneración medioambiental, o nos frenará el mismo medio cuando ya no tengamos marcha atrás?

Yo confío en la evolución cultural que va experimentando la humanidad. Hay que recordar la primera vez que un científico alertó sobre el cambio climático, Svante Arrhenius, un físico y químico sueco, en 1903, al recibir el Premio Nobel. En los últimos 40 años se ha acelerado la preocupación internacional.

De sus propuestas ¿cuáles tendrían que ser de aplicación inmediata?

Una ley de cambio climático y de transición energética en España.

Sus libros anteriores sobre termodinámica son académicos, pero después llegaron los políticos. ¿Hay un gap entre el saber y el obrar?

Diría que hay conexión. La política y la termodinámica tienen similitudes. El primer principio de esta reza: a la naturaleza no se le puede ganar. El segundo: y ni siquiera se le puede empatar. Lo que quiero decir es que la vida en sí misma es termodinámica y el ser humano también, abierto, porque intercambia materia y energía con el medio exterior.

Como socialista de toda la vida, ¿presintió la "irresistible ascensión" de Pedro Sánchez?

Pedro Sánchez tenía su despacho en el Congreso de los Diputados pegado al mío. Vino por primera vez a Tenerife de mi mano hace unos seis años y lo llevé a la asociación socialista de Guía de Isora. Tuve siempre, desde que lo conocí cuando era un chiquillo joven, mucha confianza en él y la prueba está en que en septiembre daré a conocer dos libros sobre el sistema energético español que me prologa Sánchez porque ambos fuimos ponentes de la Ley del Sector Eléctrico Nacional. Vamos a tenerlo de presidente del Gobierno 12 años probablemente. Desde mi punto de vista, es el segundo Felipe González en cuanto a largo recorrido en la presidencia.

¿Qué cartera le gustaría titularizar en su gabinete?

Ninguna porque ya tengo 74 años y no me motivan, en esta etapa de la vida, labores ejecutivas inmediatas. No obstante, hay materias con las que siento mucha afinidad, tanto en políticas medioambientales, como industriales y en el sector energético. Para volver a la política activa en estos momentos, tendría que presentarse algo muy sugestivo, que podría darse, pero momentáneamente no me lo planteo.

¿Qué piensa de la Canarias actual, de la persistencia de sus viejos problemas y de los aspectos más positivos de la acción pública?

Canarias se ha ido desmoronando como proyecto político regional. Los socialistas canarios, desde la puesta en marcha de la Comunidad Autónoma, nos definíamos por vertebrar un proyecto político que quería configurar una auténtica Comunidad Autónoma. Hoy en día hay muchos socialistas subidos al caballo desbocado del insularismo insolidario. Con estos planteamientos no me puedo identificar. Nunca nadie me podrá decir que en alguno de los tramos de mi vida política he sido insularista. Me parece impropio y pueblerino en un socialista ideólogo.

La reforma del sistema electoral canario, ¿le parece esperanzadora o es un modesto maquillaje de la "triple paridad"?

Los socialistas defendíamos, desde hace muchos años, la lista regional. Cuando pienso que hay políticos primando el hecho insular, veo un retroceso. Yo haría una lista de 60 diputados cualificados y trabajadores, con circunscripción única, con independencia de donde nacieron, viven, tienen a los hijos o la cuenta corriente. Me da igual que sea herreño, de Fuerteventura o de Gran Canaria. Me producen auténtica repugnancia estas batallas de los últimos tiempos.

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