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Entrevista | Laurence Debray

"Macron ha echado del poder a los pijos del 68"

"Mi padre va de sabio distante hasta con su hija. No le perdono que no haya condenado el chavismo" resaltó la hija de los exguerrilleros

Laurence Debray.

Laurence Debray. ENRIQUE SANCHO

Hija del filósofo Regis Debray y de la escritora de origen venezolano Elisabeth Burgos, Laurence Debray (París, 1976) creció en la capital gala ajena al pasado guerrillero de sus padres en América Latina que ahora revela tras analizar cientos de archivos en Hija de revolucionarios, un libro que Anagrama publicará en octubre en español. La historiadora no ha logrado la colaboración de su padre, "un hombre cerrado y arrogante" que pasó cuatro años en una cárcel de Bolivia y al que algunos responsabilizan de la muerte del Che Guevara. "Mi madre me ha ayudado un poco", admite resignada a Epipress en un café del Barrio Latino de la Ciudad del Amor, en plena efervescencia de conmemoraciones del Mayo del 68, una "revolución de niños mimados" que choca con el pasado castrista de sus padres. Criada por sus influyentes abuelos, muy cercanos al general Charles De Gaulle, evoca con respeto y admiración sus charlas en Sevilla con Alfonso Guerra. "Me contaba anécdotas que demuestran que la gran obra de la historia reciente de España es la redacción de su Constitución", afirma esta mujer menuda, autora de un libro sobre el Rey Juan Carlos y entusiasta de la Transición española.

Laurence, ¿siguen siendo sus padres unos extraterrestres para usted?

Sí, son unos personajes de película por lo extraordinario de sus vidas. Aún tengo muchas preguntas sobre ellos sin resolver.

¿Me puede revelar cuál es la que más le inquieta?

No puedo entender por qué un brillante estudiante de filosofía de la mejor escuela de Francia decidió irse a 5.000 kilómetros de su país a tomar las armas.

¿No le ha dicho su padre qué le empujó a tomar esa decisión?

No. Supongo que su sueño era cambiar el mundo, enfrentarse al poder de Estados Unidos y luchar por los más necesitados.

¿Cómo pasó aquel día en que un niño le gritó que su padre era un terrorista?

Los niños son muy crueles y mi padre era en la década de 1980 muy conocido porque trabajaba con el presidente Mitterrand. En el recreo un niño me dijo que mi padre había estado preso repitiendo lo que escuchaba a sus padres en casa. Yo tenía ocho años.

¿Qué hizo cuando regresó a su casa?

Preguntar. Mi padre no dijo ni mú y mi madre tan sólo me reconoció que había estado preso en Bolivia.

¿Cómo reaccionó cuando descubrió en Cuba que su padre era tratado como un héroe de la revolución?

Me quedé alucinada. Fui sola con 10 años a un campamento de pioneros y allí descubrí lo que significaba su figura para los cubanos. Yo veía a mi padre que iba todos los días en bici al Palacio del Elíseo en París porque no utilizaba el coche oficial ni disfrutaba de otros privilegios, pero no sabía nada más de su vida.

¿Ya sabe por qué sus padres se han resistido a contarle ese pasado revolucionario?

Supongo que pensaban que no les iba a entender y a lo mejor querían protegerme. Yo era muy materialista y burguesita. La verdad es que lo sigo siendo porque fui criada por mis abuelos paternos que eran unos grandes burgueses de París. La historia de mis padres está llena de recuerdos crueles.

Su padre no le respondió tampoco cuando le preguntó si era cierto que fue responsable del asesinado del Che Guevara tal como denuncia la hija del revolucionario argentino-cubano.

No me contestó a nada y además se pone bravo cuando le pregunto. Mi padre va de sabio distante hasta con su hija. Para escribir mi libro he tirado de archivos porque él no me ha ayudado nada. Mi madre ha tratado de explicarme algunas cosas.

¿Delató Regis Debray al Che?

No, en absoluto. Los americanos ya sabían dónde estaba y salvaron al final la vida de mi padre porque los bolivianos querían matarlo a toda costa.

¿Es cierto que Fidel Castro, camarada de su padre, estuvo detrás de ese asesinato?

Esa no es mi teoría. La hija del Che culpó a mí padre cuando este publicó Alabados sean nuestros señores, donde hace un retrato poco amistoso del Che por su crueldad y asegura que su aventura en Bolivia era poco menos que un suicidio consciente.

¿Por qué envió Fidel Castro a Debray a Bolivia como enlace del Che?

El sueño de mi padre era entrar en la guerrilla y comenzó a entrenarse con armas junto a mi madre en Cuba. Fidel Castro le pidió que preparase el operativo para que el Che se fuese a Bolivia porque mis padres conocían bien el país. A mi madre no le gustó la idea pero mi padre estaba obnubilado y se fue. Puedo asegurar que al final el Che no se instaló en la zona elegida por mi padre sino en otra mucho peor.

¿Qué papel jugó la CIA para salvar a su padre?

Los americanos exigieron a Bolivia que mi padre fuese sometido a un juicio justo cuando fue encarcelado. La CIA sabía todo sobre mis padres. Fidel Castro no dejaba a mi madre salir de Cuba pero ella logró ir a Bolivia y se casó con mi padre que estaba en la cárcel. A mis abuelos les dijeron en Cuba que estaba muerto y mi abuela movió cielo y tierra para descubrir la verdad.

¿Por qué se volcó tanto De Gaulle en ayudarle cuando estaba preso en Bolivia?

La familia De Gaulle y la de mis abuelos eran muy cercanas y el presidente intercedió por mi padre escribiendo al presidente boliviano René Barrientos.

¿Qué contestó el militar sudamericano?

Le dijo a De Gaulle que a lo mejor en Francia se veía a Regis como un intelectual pero que para los bolivianos era un terrorista.

Pero intercedió por el hasta el Papa Pablo VI.

Sí y Jean-Paul Sartre junto a André Mariaux. Le amnistió el sucesor de Barrientos, Juan José Torres.

Fue liberado tras cuatro años entre rejas pero Francia nunca cumplió sus acuerdos con Bolivia, ¿por qué?

Parece que Bolivia quería recibir armas a cambio de esa liberación. Si mi padre regresase a Bolivia podría volver a ser encarcelado.

¿Qué decepcionó tanto a su padre para que acabase distanciándose del castrismo y de sus planes de expansión en América del Sur?

Creo que el punto de inflexión se produjo tras el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa en 1989.

¿Por qué rompió después con Francoise Mitterrand?

Se decepcionó porque no quería otro mandato de Mitterrand. Le cansó el poder porque él es un ser muy libre y no puede estar mucho tiempo haciendo la misma cosa.

¿Cómo valoran sus padres la revolución de Mayo del 68?

Mi padre estaba encarcelado en Bolivia y mi madre estaba en Cuba. Ellos son muy críticos con este movimiento. Eran unos guerrilleros y el Mayo del 68 lo impulsaron estudiantes burgueses. Para mis padres fue una revolución de niños bien.

La celebración de cada aniversario de aquel suceso lo presenta con una cara diferente, ¿cuál es en su opinión el balance que se puede hacer en su actual cincuentenario?

A esa generación le encanta sobrevalorar su papel en la historia de Francia. Tomaron el poder en 1981 con Mitterrand y no lo han soltado hasta ahora. Macron ha echado a todos esos pijos que se anclaron en el poder. No sé qué quieren celebrar ahora que vivimos en una Francia dividida, con paro, endeudada, sin poder garantizar las pensiones y con una universidad que no funciona.

¿Qué opinión tiene del activismo de su madre en su Sudamérica natal?

Ha abandonado el activismo y se dedica al análisis intelectual para enseñar la influencia del castrismo en la evolución de América Latina. Ella es muy lúcida. A mi padre no le perdono que no haya condenado el chavismo. Él vive muy bien en París pero mi familia de Venezuela se muere de hambre.

¿Qué futuro le ve a la Venezuela dominada por Maduro?

Venezuela ya no existe como país. Es un estado corrupto en el que la gente pasa hambre y se muere por falta de medicinas. Han logrado destruir uno de los países más ricos de la región y no tengo palabras para describir el pésimo papel de Zapatero en este asunto.

¿Por qué la izquierda también naufraga en Sudamérica?

Porque hay mucha ideología pero falta buena gestión y hay mucha corrupción en sus instituciones. Siempre se inventan enemigos y los preferidos son España y Estados Unidos. Les gusta vender a España y a Estados Unidos como enemigos.

El caso de Nicaragua clama al cielo...

Ahí se ve de nuevo la influencia del castrismo.

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