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¿Qué hacemos con los hijos?

Los campus de verano proliferan desde este semana para acoger a los niños que disfrutan de vacaciones mientras sus padres trabajan

Campus del Colegio Claret de un verano anterior.

Campus del Colegio Claret de un verano anterior. LP / DLP

El pasado día 22 se acabaron las clases en la enseñanza pública y concertada, motivo de regocijo para los alumnos, que se relamen con el prometedor horizonte de las vacaciones, y de preocupación para muchos padres, que tienen que trabajar y no pueden acompañar a los niños en casa estas semanas. Parafraseando a Paco Martínez Soria, ¿qué hacemos con los hijos?

En los últimos años, y a medida que los requerimientos laborales se han vuelto más rígidos y demandantes, desde diferentes ámbitos, institucionales o no, se han ido arbitrando fórmulas para ayuda a estos progenitores. Uno de estos recursos parte de las propias asociaciones de padres de alumnos, las Ampas, que organizan campus de verano en las instalaciones de varios colegios, que les cede la Consejería de Educación durante los meses de verano. Así, el Ampa contrata a la empresa o personal encargado de gestionar las actividades que se imparten a los chicos.

Grimanesa González, presidenta de la Federación de Ampas Galdós, es la responsable de uno de estos campus, que acogen las instalaciones del majorero CEIP Costa Calma durante los meses de julio y agosto. "Se trata de poder conciliar la vida laboral con la familiar, es importante no dejar a un niño solo en casa", afirma.

Es una actividad abierta a to- dos los estudiantes, no dirigida exclusivamente a los alumnos del centro. Hay que tener en cuenta que sólo algunos colegios acogen campus de verano, pero se procura que en cada municipio haya al menos un centro que lo haga, para poder dar atención a los estudiantes de esa zona.

El campus del CEIP Costa Calma está abierto entre las 7.30 y las 17.30 horas, el tramo horario más complicado para los padres con requerimientos laborales, y acoge a unos 70 niños. En este caso el servicio incluye catering, y el precio a satisfacer por alumno es de 240 euros por mes o 300 todo el verano.

Las actividades que se ofrecen también varían con cada centro. En Costa Calma hay diferentes actividades deportivas, manualidades, teatro, música, baile, visitas al zoológico, al albergue de Tefía, a la playa...

González señala que la generalización de estos campus de verano "empezó hace siete u ocho años. Ante los padres que po- dían pagaban a particulares para que les cuidaran al niño en casa, pero hoy la gente no se fía ni de su sombra, así que llevan a los niños a un sitio donde se hacen responsables". Si bien los habitua- les hábitos vacacionales, que priman agosto como mes principal para el asueto, apuntan a una mayor demanda de plaza en es-tos campus durante julio, Gri- manesa explica que en lugares de importante actividad turística, como Fuerteventura, ambos meses son igualmente demandados por los padres.

Ayuntamientos

Por otro lado, algunos ayuntamientos, como el de Las Palmas de Gran Canaria, programan actividades en centros educativos del municipio. En el caso capitalino, estas actividades, agrupadas bajo el epígrafe Campus de Verano y organizadas por la Concejalía de Educación, se extienden sólo en horario de mañana durante el mes de julio. Estos campamentos que ofrece el Consistorio en quince centros educativos de la ciudad están destinados a niños de entre 3 y 12 años que estén matriculados en centros ordinarios del municipio y cursen Educación Infantil o Primaria. El idioma inglés y las actividades lúdico-deportivas tienen un carácter mensual, mientras que las de robótica y teatro musical son quincenales.

En total se ofertan 1.200 plazas, de las que 150 han sido reservadas por el propio Ayuntamiento, para que puedan inscribirse las familias con las que trabaja el área de Cohesión Social. La aportación económica para estas actividades, muy demandadas, es realmente económica, de seis euros por menor inscrito por cada turno de 15 días.

Otros ayuntamientos, como el de Telde, que no ofrecen un programa de campus propio al estilo del de Las Palmas de Gran Canaria, optan por apoyar iniciativas destinadas a estudiantes de familias con pocos recursos.

Varios centros escolares privados se han sumado, a su vez, a organizar actividades lúdicas para estos meses, con la particulari-dad de que no son cerradas a los alumnos de estos colegios, sino que se ofertan a cualquier estudiante que pague la cuota requerida.

Otra posibilidad llega desde entidades como el Real Club Victoria, el Real Club Náutico de Gran Canaria, El Cortijo Club de Campo o el Real Club Natación Metropole, que ofrecen sus respectivos campus de verano, a menudo también abiertos a no socios, pero con diferentes tarifas. Por ejemplo, en el caso de El Cortijo, el mes completo en horario de 9.00 a 17.00 horas, y sin contar con los gastos de transporte, cuesta 495 euros para los socios y 590 para lo que no lo son. Las actividades incluyen, entre otras, golf, pádel, tenis, hípica, fútbol y natación.

Finalmente, queda la oferta de empresas especializadas en la organización de campus de verano, como la veterana Canaventur, de larga implantación, que ofrece dos emplazamientos para sus actividades, especialmente centradas en el ámbito de los deportes náuticos: uno en el Real Club Náutico de Gran Canaria y otro en el Muelle Deportivo-Alcaravaneras, en colaboración con la Federación de Vela.

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