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El móvil tiene cabida en el aula canaria

Profesores, padres, alumnos y expertos en el área educativa no comparten el veto de Francia

Adolescentes mirando el móvil.

Adolescentes mirando el móvil. LP / DLP

Uno de cada tres niños españoles de 10 años tiene un smatphone en sus manos desde que se levanta hasta que se acuesta, dato que se eleva a nueve de cada diez a partir de los 15 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística. La medida tomada recientemente en Francia de prohibir el uso de móviles en los centros educativos, ha reavivado un debate latente desde hace tiempo en las escuelas sobre el uso y abuso de esta tecnología, incorporada en el día a día de todos los estudiantes. En España, muchas comunidades autónomas, aplican también acciones restrictivas, y aunque no hay una normativa específica, lo cierto es que los móviles están prohibidos en muchos colegios, e incluso en algunos se requisan a la entrada, mientras que otros permiten que el estudiante lo lleve encima, mientras no lo utilicen. Con todo, se sigue detectando usos indebidos de esta tecnología (ciberacoso, difusión de fotos personales...).

En Canarias, la opinión de todos los sectores de la comunidad educativa coincide: la educación en el buen uso frente a la prohibición. Por unanimidad, la escuela canaria incluye a las TIC (Tecnologías de la Información y las comunicaciones) en general y a los dispositivos móviles en particular, en el aula, como herramienta TAC (Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento). La Consejería de Educación no entra en el debate, su posición es que, dentro de la pluralidad del sistema educativo, cada consejo escolar puede decidir su modelo de actuación, incluir o no el uso de móviles en el aula, prohibirlos o no en horas de clase....

"Podrían ser una herramienta educativa que está por explotar"

El presidente del Consejo Escolar de Canarias, Ramón Aciego de Mendoza, destacó al respecto que, si bien el Consejo Escolar no tiene un pronunciamiento concreto sobre el uso de los móviles en la escuela, si lo tiene claro en la apuesta por el uso de las nuevas tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento. Partiendo de esa idea, Aciego considera que la prohibición en Francia de los móviles en los centros educativos, habría que matizarla y analizarla con más detalle. "Creo que tendríamos que tener cuidado con esas decisiones tan marginalista, está claro que las nuevas tecnologías aportan una serie de cosas y también plantean una serie de amenazas".

Señala al respecto la existencia de experiencias y buenas prácticas en determinados profesores y centros que hacen un buen uso de los móviles como herramienta didáctica. "Habría que ver en qué momento si y en qué momento no. No podemos decir si a los móviles sin ningún tipo de control, y que puedan entorpecer la dinámica de la clase. Además, hay que abordar su uso como herramienta de acoso y buscar fórmulas para controlarlo, pero tampoco olvidemos la posibilidades que tienen los móviles porque prácticamente todos los alumnos tienen uno hoy en día".

El presidente del Consejo Escolar de Canarias no está de acuerdo con medidas drásticas, blanco o negro, y aboga por aprovechar el hecho de que todos los alumnos tienen uno, para educarlos en el buen uso y sacar partido de todo su potencial. "Los móviles podrían ser una herramienta educativa que está por explotar. Hoy en día son como un ordenador portátil y por tanto si lo sabemos usar son muy interesantes. La escuela no puede estar al margen de la realidad y de los usos y costumbres de nuestra juventud. Somos escuela del siglo XXI y siendo conscientes de las amenazas y las oportunidades que este tipo de recursos tiene, hay que trabajar con ello. Probablemente en determinados momentos, contextos y para determinadas prácticas estará prohibido el uso de los móviles, pero no para otro tipo de cosas, e insisto, los móviles pueden ser una herramienta muy útil".

"La escuela debe integrar las TIC dentro de una programación"

María Victoria Aguiar Perera, profesora titular del Departamento de Educación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, doctora en Psicopedagogía y especialista en Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación, considera que la prohibición del uso de móviles en las escuelas es una respuesta "drástica" que no tiene en cuenta las potencialidades educativas de esta herramienta. "Siempre nos ponemos en el si o en el no, pero a veces no se puede dar una respuesta tan drástica. Lo que es importante, es que se pregunte el cómo lo quiero introducir en clase, para qué y por qué lo incorporaría. Cualquier recurso o cualquier tecnología en el aula, no puede ser incluida porque si, tiene que dar respuesta a algo, saber para qué la quieres".

La profesora Aguiar añade al respecto que son muchas las investigaciones que confirman la necesidad, tanto en infantil, primaria o secundaria, de enseñar a los alumnos a trabajar con las tecnologías que ellos utilizan constantemente fuera del aula. "No podemos desecharlas, porque a fin de cuentas es un medio que permite conectarse y adquirir conocimiento. La escuela se tiene que adaptar a la tecnología, pero eso no quiere decir que esté presente porque sí y sin ningún sentido, adaptarse quiere decir que yo tengo que tenerla integrada dentro de una programación, cómo la quiero integrar, para qué y por qué. De esta forma logramos que la experiencia que van a desarrollar sea educativa, creativa, gratificante y motivadora". Asimismo, la investigadora apuntó que para lograr que en el aula haya silencio cuando es necesario y se favorezca la concentración y no un mal uso de los móviles, hay que acostumbrar y enseñar al alumnado a compaginar el uso de la tecnología con otras acciones. "Yo creo que el reto es enseñar el uso correcto, no sólo del móvil sino de cualquier tecnología, ordenador o internet. Mientras no lo metamos en el aula y sea algo cotidiano como la pizarra o el libro, no les estaremos enseñando a usarla", y puso como ejemplo el papel de las nuevas tecnologías en el desarrollo de metodologías innovadoras que fomentan el trabajo cooperativo, el trabajo por proyectos en la resolución de problemas...

"Para eso, muchas veces el alumno tiene que estar conectado. Si hablamos del ciberacoso pero no tienes la herramienta y trabajas con ella, estás hablando en abstracto. El reto está en enseñarlos desde niños a hacer un uso correcto del móvil. Si éste tiene que estar en silencio, está en silencio y si en un momento determinado en una clase se tiene que introducir y usar se pueda usar, para una conexión. Yo creo que ahí está lo más difícil. Ha sido como todo, la televisión cuando surgió era lo mismo, decían que los niños estaban delante de la caja tonta, pues enseñémoslos y hagamos usuarios críticos de lo que están viendo, y lo mismo pasó con el ordenador, ahora son los móviles"., indicó la experta.

"Sí como herramienta didáctica, no cuando quiera el alumnado"

Eusebio Dorta, vicepresidente de la Confederación de asociaciones de padres y madres de alumnos de Canarias (Confapa Canarias), analiza el debate desde dos vertientes, por un lado el uso pedagógico de los móviles; y por otro, la libertad al alumnado de utilizarlo en cualquier momento. Respecto al primero, señala que los padres están de acuerdo en que, tanto los móviles como cualquier tecnología de la información y las comunicaciones son una herramienta importante para la escuela siempre y cuando se usen como TACs ((Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento). "Los móviles tienen varios usos, uno es cuando se hace con las nuevas tecnologías (TIC) y el alumno tiene el mundo en las manos; y otra parte, TAC, que es su uso como herramienta formativa, incidiendo en la metodología y en la utilización de la tecnología dentro de las planificaciones educativas. Un móvil, por muchas habilidades y competencias que se adquieran con él no puede interferir en el ambiente escolar", afirma Dorta. En este sentido, el representante de los padres y madres de alumnos, apunta que en cualquier aula el profesor tiene que tener un ambiente correcto para impartir sus clases. "Lo mismo que cualquier persona que hable en público le molesta que alguien esté mirando el móvil o chateando, cualquier profesor o profesora que ve que no le están atendiendo, debe actuar en consecuencia. Nosotros, como padres, entendemos que el móvil y las tabletas, pueden usarse como herramienta de aprendizaje, pero después, por ética, si el profesor está hablando al alumnado, éstos tienen que tener una predisposición a atender y aprender, y si en ese momento el alumno no atiende porque tiene el móvil y está distraído, entonces hay que quitárselo y las familias tenemos que estar de acuerdo con eso. Si nosotros enviamos a nuestros hijos al centro a aprender, no podemos estar de acuerdo en que usen los móviles en clase para atender una llamada o chatear".

Dorta también tiene un mensaje para el colectivo de padres, que muchas veces no respetan el horario escolar para comunicares con sus hijos a través del móvil. "Hay veces que hasta los padres metemos la pata, porque llamamos a nuestros hijos en horario de clase. El otro día un alumno me contaba que su padre lo llamó a las nueve porque se le había perdido la llave. Nosotros estamos viviendo situaciones de todo tipo, pero tenemos que tener unos principios de comportamiento, estamos en una sociedad y cada uno no puede hacer lo que quiere en cada momento". En conclusión, los padres y madres de alumnos son partidarios de que "el móvil se utilice como herramienta didáctica, pero no que cada estudiante lo use cuando quiera, incluso en el aula", indica el vicepresidente de Confapa. "Aprobamos el uso del móvil como herramienta TAC, pero no como herramienta de distracción que interrumpa la buena marcha de la escuela. Los avances tecnológicos no son un problema mientras se utilice en los momentos y situaciones adecuadas. Profesores y alumnos deben tener una interacción entre ellos y no debe estar obstaculizado o condicionado porque el alumno esté distraído con un móvil", por lo que se mostró partidario de que cada centro y cada profesor decida lo que hacer al respecto. "Cada centro debe decidir el uso del móvil en base a su proyecto educativo, pero insisto, el móvil tiene que ser visto como una herramienta TAC, no como una interferencia en un modelo educativo, sea el que sea".

"La solución no es la prohibición sino la educación en valores"

Eva García de Madariaga, responsable de Comunicación del Frente de Estudiantes no está de acuerdo con la prohibición de los móviles en las escuelas. Consciente de amenazas como el ciberacoso o ciberbulling, a través de los móviles, asegura que la prohibición de su uso no supone la erradicación de las mismas. "La solución a esa problemática no es la prohibición del uso de los móviles, pasa por una mayor inversión y una mayor preocupación por la educación en valores como el respeto o la tolerancia".

Por otro lado, valoró la importancia del uso de los móviles y en general de las TIC en los centros educativos. "Entendemos que hablar del uso de teléfonos móviles como algo bueno o malo en si mismo, sería un debate estéril, porque lo importante ahí es que lo que se perciba sea una educación de calidad, y esa es la visión de la mayoría de los estudiantes, es decir, que quienes se beneficien en el uso de esas tecnologías sean el alumnado. Siempre y cuando se le de un buen uso, tanto a los móviles como a cualquier tecnología, entendemos que son una herramienta más que hay que tener en cuenta".

"La censura hace que el alumno tenga más ansiedad por cogerlo"

Yanira Troya Montañez, profesora de Educación Física, responsable del área de Formación del STEC-IC y del blog escuelacanaria.com, se muestra partidaria del uso de aplicaciones didácticas a través del móvil como impulso a la especificidad de cada materia y como un instrumento de ayuda, para investigar sobre el tema que se está trabajando. "El profesorado a veces puede elaborar con aplicaciones que permiten crear juegos, como el trivial, una actividad en clase donde el alumnado, usando su móvil, puede aprender conocimientos relacionados con la materia de una forma divertida y novedosa, que se sale de la rutina", por lo que apuesta por las bondades de las TICs en general, siempre que se utilicen con un fin educativo y como apoyo a la singularidad de cada materia que evidentemente la tecnología no va a sustituir, por lo que a cada materia puede aportar, el uso de los móviles es bienvenido". Respecto a las amenazas de los móviles entre los adolescentes, la profesora Troya Montañez asegura que la escuela es un buen escenario para trabajar en ello y reflexionar acerca de las adicciones que pueda generar esta tecnología. "Esto es algo que está en la vida de los alumnos y eso no lo vamos a cambiar, pero lo que si podemos hacer es enseñarles a utilizarlo de una manera más constructiva, positiva y también que tengan la capacidad crítica de donde poner los límites". La representante sindical también defiende el uso didáctico de las nuevas tecnologías, por lo que no se muestra partidaria de secundar en las escuelas españolas la prohibición del móvil en Francia. "La censura hace que después el alumnado tenga más ansiedad por coger los móviles, cuando de lo que se trata es que descubran muchos otros usos que puedan hacer con él, y no sólo los típicos juegos que crean adicción, o las redes sociales. Educar en el buen uso de los móviles frente a prohibir, esa es la clave".

Como apunte importante, Yanira Troya señala la necesidad de incentivar también en el ámbito educativo, herramientas que permitan frenar el uso abusivo de los móviles entre los adolescentes. "Dentro de la escuela tiene que haber también un equilibrio con el fomento de prácticas como el yoga, la meditación, mindfulness e incluso danza o teatro... u otro tipo de prácticas que favorezcan que el alumnado aprenda a disfrutar y a desconectar de móviles u otras tecnologías. "Hoy en día están tan sobreestimulados, que necesitan de otras herramientas para que frenen un poco y se evadan de tanta tecnología. Por lo tanto habría que impulsar el equilibrio que aportan prácticas como el yoga, la danza o el teatro, hacen que estén en el presente y desconecten del móvil cuando sea necesario".

Desde su experiencia como docente, ha observado en los últimos años un cambio en el estudiantado. "Están más ansiosos, siempre necesitan un estímulo, y eso es la parte negativa que nos ha traído el desarrollo tecnológico, el tener un ordenador en tu mano, estás comunicándote todo el rato con gente que no está en tu vida real. Por tanto hay que favorecer un uso didáctico de las tecnologías, porque evidentemente están en la vida y no los vas a prohibir, pero con otro tipo de acciones que fomenten estar en el presente, así como el trabajo de la paciencia que es algo que percibo que cada vez es más difícil de lograr entre los jóvenes. Todo lo tienen en el móvil, les gusta una serie y enseguida pueden ver vídeos, lo tienen todo ya, no hay ese espacio para trabajar, cada vez está más patente la cultura de la inmediatez, tienen más ansiedad, y de ahí la necesidad de combinar acciones que frenen esa ansiedad", concluyó la profesora.

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