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Entrevista | Dan Munteanu

"El español y el rumano son las áreas laterales de la romanidad"

"El premio es importante porque corona medio siglo de servicio a la docencia e investigación" destacó el Filólogo

El filólogo Dan Munteanu en su casa.

El filólogo Dan Munteanu en su casa. TONY HERNÁNDEZ

Entre más de un millón de nativos rumanos nacionalizados o residentes en España, es usted uno de los diez galardonados por el proyecto 100 para el Centenario , que selecciona esa cifra entre la diáspora extendida por todo el mundo. Se dice pronto, pero parece muy importante?

El premio es muy importante, pero para el Estado rumano, en primer lugar, porque quiere marcar un acontecimiento de un gran significado, la creación del Estado rumano moderno. Para mí, en particular, es más importante todavía porque, por un lado, se trata del primer premio que me concede el Gobierno de mi país y por otro, porque puedo considerarlo como la coronación de medio siglo de servicio a la investigación científica y a la docencia universitaria.

¿Qué hechos celebra el Centenario?

El 1 de diciembre de 1918 en una multitudinaria asamblea en una ciudad del centro de Rumanía y en presencia del rey de los rumanos se declaró la creación del Estado moderno de la nación. Fue inmediatamente después de la Gran Guerra cuando las tres grandes provincias rumanas se unieron en un solo Estado al que después se adhirieron otras dos que a lo largo de la historia pertenecieron al mismo. Pero con los vaivenes de las guerras llegaron a ser ocupadas y anexionadas por otras potencias.

Lleva varias décadas residiendo en la isla de Gran Canaria y goza del respeto de la comunidad universitaria, en cuyo seno sigue trabajando como catedrático emérito de Filología Románica. Descríbame los ámbitos de su enseñanza científica y literaria.

Mis dominios de investigación científica incluyen lingüística románica -fonética, lenguas románicas comparadas y léxico románico comparado-, lingüística del texto, paremiología, sobre todo, comparada, lenguas en contacto, lenguas criollas -en el caso del español, el papiamento de las Antillas holandesas, el chabacano en Filipinas y el palenquero en Colombia-. Dentro de la lingüística románica he realizado, por ejemplo, un libro sobre la comparación entre el léxico catalán, el español y el francés.

¿Y en cuanto a la literatura?

En cuanto a la literatura en general, he publicado estudios sobre literatura española e hispanoamericana. Coordiné un ciclo de cuatro años de conferencias tituladas Imágenes y Ficción (de finales de los años 90 hasta 2003) subvencionado por el Gobierno de Canarias. Todas las charlas se publicaron en cuatro tomos que edité y coordiné. En estas conferencias quienes las impartíamos intentábamos buscar un personaje real o de ficción que haya dejado una estela en otros dominios artísticos. Por ejemplo: Fausto, Prometeo o Don Juan, que fueron, no sólo literarios, sino protagonistas de la pintura, escultura, filmografía, etc. De modo que tengo mis preocupaciones literarias, pero con incursión también en otros dominios de las artes. Ahora estoy editando un libro que se titula La palabra y la imagen, en que realizo un paralelismo entre cómo nos expresamos a través del lenguaje verbal y cómo a través del visual. Pienso que se trata de una obra muy interesante.

¿Es cierta la similitud que se atribuye a los idiomas español y rumano?

Es muy cierta. Por una parte, se trata de dos lenguas románicas y, por otra, mediante varios estudios realizados desde el año 1900 aproximadamente, se ha demostrado que el rumano, por un lado, y el español, por otro, son las áreas laterales de la romanidad. Significa esto que a esas áreas periféricas no llegan todas las innovaciones del centro del Imperio Romano y de ahí las similitudes. Y además, las dos lenguas poseen un fondo léxico patrimonial común demostrado a través de estudios, es decir, que palabras como casa, mesa, pan o agua son muy parecidas o idénticas.

Ambas lenguas nacen del latín, de acuerdo, pero, ¿cuándo se bifurcan y por qué causas?

No se bifurcan . En realidad el latín se divide en múltiples modalidades lingüísticas a partir del siglo VI o VII, por una parte, debido a la invasión de los pueblos migratorios, pero sobre todo, cuando el cristianismo se organiza en diócesis o archidiócesis que se convierten en focos de irradiación de las innovaciones lingüísticas y culturales. El resultado es que se produce una especie de fuerza centrípeta hacia la sede de la diócesis y una centrífuga con respecto a las regiones vecinas. Es decir, nosotros hablamos a nuestro modo y ellos al suyo sin dejarnos influenciar. Y cuando la Iglesia cristiana al máximo nivel empieza a reconocer y a recomendar a los sacerdotes que utilicen rustica romana lingua, que era la lengua vulgar, el latín popular, se considera el momento del comienzo de la fragmentación de la unidad latina.

Su hoja de servicios es abrumadora en premios, libros, ensayos, críticas e investigaciones en Rumanía, España e Iberoamérica. ¿Cuáles son sus obras referenciales?

Dos monografías sobre el papiamento publicadas, la primera en Alemania y la segunda en Madrid; una breve historia de la lingüística románica que va por la tercera edición en Madrid; el léxico indígena del español americano, publicado en Méjico; una monografía titulada El Español de América: Léxico, en dos tomos publicados en Colombia. Y del periodo rumano, varias gramáticas, diccionarios y manuales de conversación que fueron libros de texto para muchas generaciones.

Sus trabajos son citados en varias enciclopedias de alcance universal. ¿Cómo se logran estas cosas?

Supongo que trabajando porque yo no he pedido que me citen. De hecho, no se puede pedir.

Con frecuencia ha estudiado la literatura creada en Canarias. ¿Qué la identifica y qué la distingue del español peninsular y americano?

Excepto la canariedad en general, que distingue a los insulares del resto de hispanos, no se puede establecer una diferencia ni para bien ni para mal entre la literatura canaria y las hispanas. Si pensamos, por ejemplo, en Galdós, que fue uno de los más importantes novelistas del siglo XIX de las letras españolas, está todo dicho. Tenemos escritores canarios muy buenos y no suficientemente conocidos.

Es junto a su esposa presencia habitual en la vida musical de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué opina de su nivel?

Es excelente el nivel de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. A veces, mi mujer y yo no estamos de acuerdo totalmente con la programación porque, aunque nos guste la música contemporánea no nos interesa en bloque. La orquesta es muy buena, los intérpretes excelentes, los solistas, incluso en los tiempos de crisis estuvieron siempre a nivel de las expectativas y los directores titulares de la Filarmónica fueron y siguen siendo muy buenos.

Tenemos en la música representantes tan destacados como la concertino titular de la Orquesta Filarmónica, Mariana Abacioaie, gran violinista y gran pedagoga. ¿Qué otros nativos rumanos destacan hoy en la cultura canaria?

Hoy en día quedan pocos. Hemos perdido al profesor Alejandro Cioranescu. También, hace pocos años, a Gelu Barbu. Contamos, asimismo, con una buena profesora en la universidad, una especialista en física que se llama Julia Mirza, que trabaja en muchos proyectos con universitarios de los Estados Unidos.

En su jubilación, ¿ha elegido definitivamente la residencia canaria?

Por supuesto que sí. Mi mujer y yo nos sentimos rumanos porque celebramos nuestras fiestas religiosas, comemos en casa platos rumanos y hemos nacido en Rumanía y nos hemos criado, formado, etc, allí. Pero España y, particularmente, Canarias, es mi país de adopción que me recibió con los brazos abiertos y se ha convertido en mi segundo hogar. Tengo aquí familia, amigos y compañeros.

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