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Entrevista | Antonio Pampliega

"Es vergonzoso el trato de Europa a los refugiados que huyen del infierno"

"Comparados con los del Daesh, los de Al Qaeda podrían verse como socialdemócratas", manifiesta el periodista especializado en zonas de conflicto

"Es vergonzoso el trato de Europa a los refugiados que huyen del infierno"

¿Cuándo fue por primera vez a una zona en conflicto?

En 2008, cuando a los 25 años me fui a Bagdad (Irak) con una mano delante y otra detrás, un inglés lamentable y sin saber nada de la guerra en la que me estaba metiendo.

¿Qué le impulsó a actuar así?

No lo sé, ego, ambición, errores de juventud... Quería convertirme en el nuevo Pérez-Reverte porque me llamaba la atención ese tipo de periodismo al que me atrajo el fotógrafo iraní Reza Deghati a raíz de una conferencia que dio en mi facultad sobre el Afganistán de los muyahidines durante la ocupación soviética. Yo inicié la carrera pensando enfocarla hacia el periodismo deportivo, y antes de irme a Irak ya llevaba dos años trabajando como becario en el diario As .

¿Cuáles son sus referentes en la profesión?

Arturo Pérez-Reverte, Gervasio Sánchez y Mercedes Gallego.

¿Y a qué fue a Bagdad?

A hacer un reportaje sobre los GEO (Grupo Especial de Operaciones de las fuerzas de seguridad del Estado) que custodiaban la Embajada de España en Bagdad, que estaba ubicada fuera de la zona verde de seguridad de la capital iraquí. Estuve dos semanas conviviendo con ellos para hacer el reportaje.

¿Lo consiguió publicar?

Sí, en la desaparecida Tiempo.

¿Cuánto le pagaron por él?

No más de 300 o 400 euros. Perdí pasta. De hecho, siempre he perdido dinero hasta que en marzo del 2012 entré por segunda vez en una Siria blindada por el régimen de Bashar al Assad. Había que entrar al país de forma ilegal a través de Turquía o de Líbano. Y agencias como France o Associated Press estaban interesadas en comprar vídeos, fotos y textos de lo que estaba ocurriendo allí. Entré por primera vez en Siria en diciembre de 2011.

¿Y a partir de entonces?

Me comí la guerra de Siria entera. Iba unas dos veces al año. He visto todo tipo de barbaridades en ese conflicto, es la guerra en la que perdí la inocencia.

Cuénteme alguna anécdota o experiencia que se le haya quedado grabada en la memoria.

Ocurrió en agosto de 2012. Estaba con una unidad rebelde en la frontera con Líbano que acababa de capturar a un traidor que estaba pasando información al régimen de Al Assad. Estuvimos oyendo dos horas cómo le golpeaban y torturaban. A la hora y media de comenzar el interrogatorio, comenzó a rezar. El jefe que estaba llevando a cabo las torturas nos invitó a cenar en uno de sus descansos. Tenía los nudillos pelados y ensangrentados de los golpes que le había propinado al prisionero. En un momento de la cena nos preguntó que qué haríamos nosotros con el traidor. Le contestamos que lo normal, una vez demostrada su culpabilidad, sería meterlo en la cárcel. Nos dijo que en la nueva Siria sí habría cárceles, pero que en la actual no tenían. A la mañana siguiente, cuando partimos, le vimos por última vez esposado a un radiador con la cara destrozada a golpes. No me cabe duda de que esa persona está hoy muerta, enterrada en alguna fosa común de ese país. En Siria he visto de todo, niños destrozados por las bombas, ciudades arrasadas...

En ese país fue secuestrado por Al Qaeda y pasó 299 días en su poder, seguro que nunca olvidará el día en el que ocurrió.

No, fue el 13 de julio de 2015. No te puedo decir la hora exacta porque el reloj se me había parado el día anterior, cuando llegué al país. Pero por la posición del sol debían de ser las dos o las tres de la tarde.

Fue capturado junto a los periodistas españoles, Ángel Sastre y José Manuel López, ¿quién les entregó al grupo terrorista?

No albergo ninguna duda de que el que nos vendió fue el traductor.

¿Cuál fue el momento más duro de ese largo secuestro?

Cuando me separaron de mis compañeros. Estar solo fue lo peor del secuestro.

¿Por qué les separaron?

No lo sé. Llegaron de repente, de noche, cuando nosotros estábamos durmiendo. Entraron con una linterna y oí cómo preguntaban a un compañero si era Antonio. Entonces les dije que Antonio era yo y me cogieron, me pusieron unas esposas y una capucha y me metieron en un coche. El trayecto hasta otra casa, donde me encerraron en un piso al que accedimos tras subir varios tramos de escaleras, se me hizo interminable.

¿Qué iba pensando durante el trayecto?

Estaba acojonado. Pensaba que cuando me quitaran la capucha me iba a encontrar con el típico set de rodaje que hemos visto en sus vídeos que muestran cómo degollan a uno de sus prisioneros.

Seguro que ya había pensado durante su secuestro la manera en la que preferiría que le asesinasen.

Sí. Y desde luego que quemado vivo como el piloto sirio al que mantenían en una jaula no. Podían matarme adosándome explosivos al cuerpo, ahogándome, cortándome la cabeza... No lo sé. Yo a lo único que aspiraba es a que fuera una muerte rápida.

Seguro que todavía tiene pesadillas de esa espantosa experiencia...

Sí reviví mucho la pesadilla cuando salió el libro en el que conté el secuestro ( En la oscuridad, Ed. Península), porque di como noventa o cien entrevistas y en todas hablaba sobre lo mismo.

Tampoco olvidará nunca la fecha de su liberación.

No, fue el 7 de mayo de 2016, que creo recordar que era sábado porque regresé a España un domingo.

¿Cree que le benefició el hecho de ser secuestrado por Al Qaeda y no por el Estado Islámico ?

Por supuesto. Si hubiera sido el Daesh, no estaría ahora hablando contigo.

¿Y por qué se han radicalizado de esa manera?

El problema es que no se han adaptado o no les hemos dejado adaptarse. Viven en guetos. En Turquía, donde nos alojábamos en hoteles de tiradillos esperando una oportunidad para pasar a Siria, teníamos como vecinos de habitación a jóvenes franceses y británicos que habían ido para combatir por el Estado Islámico en el país vecino.

¿ Qué opina del trato que está dando Europa a los refugiados?

Que es vergonzoso porque están huyendo del infierno, de eso puedo dar fe. A nosotros nos pasó lo mismo y no nos recibieron así. Y mientras actuamos así, se siguen vendiendo armas a Arabia Saudí que son usadas en Yemen. ¡Y luego salen Margarita Robles y Borrell diciendo que son armas de precisión que no provocan daños colaterales!

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