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Diez angelotes guiarán a la ULPGC para favorecer su conservación en las playas

Científicos de Ecoaqua y Siani inician el marcaje tecnológico de los ejemplares en el Sur para estudiar su comportamiento en áreas con mayor afluencia de bañistas

Diez angelotes guiarán a la ULPGC para favorecer su conservación en las playas

Diez angelotes guiarán a la ULPGC para favorecer su conservación en las playas

Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a partir del miércoles 7 de noviembre, el marcaje con tecnología mínimamente invasiva, de diez tiburones angelotes. Los ejemplares seleccionados serán los encargados de aportar información sobre la ubicación y desplazamientos de esta especie en las playas canarias, con el fin de identificar áreas que favorezcan su protección y convivencia con los bañistas, principalmente en las áreas más concurridas.

El angelote ( Squatina squatina) es una especie en peligro crítico de extinción, cuya distribución geográfica se ha visto reducida al archipiélago canario debido fundamentalmente a la sobrepesca. Utiliza las playas resguardadas de las islas como áreas críticas para su reproducción y cría, lo que hace que el desarrollo turístico de las mismas ponga en peligro su supervivencia.

En este contexto nace el proyecto Acusquat: Seguimiento acústico del comportamiento del angelote en áreas críticas de conservación, en el que participan investigadores de los Institutos Ecoaqua ( Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos) y Siani (Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en la Ingeniería) de la Universidad de Las Palmas, y que está cofinanciado por la Fundación Biodiversidad y la ULPGC.

Además de la implantación de pequeños dispositivos -emisores acústicos-, de seguimiento de tecnología mínimamente invasiva, diseñados en Canadá, en 10 angelotes, instalarán sensores fijos en las zonas de reproducción y cría y en un barco no tripulado, desde el que se hará el seguimiento de los animales para obtener datos en tiempo real sobre la ubicación y desplazamiento de los mismos. Todo ello encaminado a adoptar planes de conservación que ayuden a la convivencia de esta especie, catalogada en peligro crítico de extinción, con el desarrollo turístico.

"Vamos a estudiar el comportamiento del angelote en las playas, donde se desarrollan las crías y juveniles. Se trata de zonas de baño muy visitadas por lugareños y turistas, algunas con una densidad alta de personas, como ocurre en Las Teresitas (Tenerife), donde hay mucha interacción entre los bañistas y los animales, que son muy sensibles, de hecho es una especie amenazada, en peligro de extinción. Todos conocen casos de capturas o de personas que los pisan, porque están enterrados en la arena, y éstos reaccionan mordiendo", indicó el investigador principal del proyecto, José Juan Castro, del Instituto Ecoaqua.

Accidentes

Evitar estos accidentes o capturas ilegales, es el objetivo del estudio sobre el comportamiento de los angelotes dentro de las zonas de playa, que registrará como se mueven, si durante el día están más cerca de aguas profundas o más superficiales... "En definitiva, queremos ver como se distribuye el animal en esas zonas de playa y establecer medidas que permitan evitar problemas de convivencia entre la especie y los bañistas".

Para ello han adquirido unos equipos tecnológicos formado por emisores acústicos -marcas-, que se instalarán en los 10 tiburones. "Se trata de una marca estándar, diseñada para el angelote, dotada con un imán, y cuando se lo quitamos empieza a emitir una señal ultrasónica a una frecuencia determinada", indicó Jorge Cabrera, investigador del Siani, y coordinador de la parte tecnológica del proyecto.

Cuentan con dos tipos de marcas, una más larga que integra un sensor de profundidad. Ambos tipos se colocan en el animal a través de un soporte diseñado especialmente para el angelote, en colaboración con investigadores de otro proyecto denominado Angel Shark en el que participan la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, UK) y el Museo de Investigación Koenig en Alemania.

"La técnica de marcaje consiste en una especie de piercing que se coloca al animal en una aleta y en el mismo va acoplado los pequeños dispositivos con sensores", indicaron sobre esta tecnología, que ya se ha desarrollado en otras especies de tiburones y peces, y que ahora se ha adaptado especialmente para el angelote.

Su efectividad ya ha sido probada en La Graciosa, en el marco del proyecto Angel Shark, y a partir de esta semana se testarán los equipos en Gran Canaria.

Otra de las piezas tecnológicas fundamental en el proyecto Acusquat, es el velero autónomo A-Tirma, diseñado y fabricado por el grupo de Jorge Cabrera, de Robótica y Oceanografía Computacional del Instituto Siani. Este barco no tripulado, llevará incorporado un receptor acústico que va a detectar la presencia de estos animales en un área amplia. "Lo probaremos en La Graciosa donde ya hay diez tiburones angelotes marcados dentro del proyecto Angel Shark, y ahora se va a hacer un seguimiento de los mismos con el barco autónomo para testarlo con la tecnología que tenemos, y después empezar en las playas de Gran Canaria, coincidiendo con la llegada, en noviembre, de los angelotes".

Retraso

El profesor Castro recordó que el objetivo de Acusquat era iniciar el marcaje de los ejemplares a principios de este año, pero el retraso de los equipos tecnológicos lo impidieron, puesto que llegaron desde Canadá en el mes de abril, fecha en la que ya no hay presencia de estos tiburones en las playas canarias, cuya época se establece entre noviembre y marzo aproximadamente. "A partir del 7 de noviembre iniciaremos la selección de diez ejemplares, los marcaremos, y además colocaremos los tres receptores, dos fijos en el agua y uno que irá en el velero autónomo A-Tirma", indicaron.

Para subsanar el retraso de los equipos, los investigadores solicitaron a la Fundación Biodiversidad una ampliación del mismo, que fue concedida hasta junio del 2019. "Tenemos margen suficiente para marcarlos ahora en noviembre y hacer un seguimiento hasta marzo que es cuando se vuelven a marchar", reiteró José Juan Castro.

Un equipo de buceadores serán los encargados de realizar la labor de marcaje de los angelotes en el fondo marino, a través de un aplicador que inserta el soporte donde va la marca. "El marcado se hará bajo el agua, con apenas manipulación, de forma que se minimiza el estrés al animal, porque la otra fórmula es pescarlo y subirlo a bordo del barco. Así es más sencillo y más amable con el animal", indicó el investigador principal del proyecto.

Una vez colocados, los dispositivos electrónicos mandarán una señal acústica cada tres minutos al receptor, de forma que los investigadores podrán ir posicionando la zona donde se encuentra el animal. "Nos dará datos sobre la profundidad en la que se encuentran, estimaremos su patrón de movimiento, tanto de día como de noche, y nos permitirá trasladar esa información a un plan de gestión de playas o zonas sensibles para este animal, de tal manera que podamos compaginar la conservación del angelote con el uso masivo de las playas".

Además de conocer la ubicación y movimientos de los angelotes en las zonas de baño, el estudio permitirá ampliar información sobre el comportamiento de esta especie más allá de la costa, algo de lo que actualmente se conoce muy poco. De ahí la importancia del papel que juega el barco no tripulado A-Tirma.

"A través del barco podemos localizar a los animales fuera del rango de acción de los receptores fijos, que está en torno a los 600 metros. Harían falta muchos receptores para cubrir de forma razonable una playa o una bahía. Por eso es interesante ver si desde un vehículo de superficie se puede detectar de forma solvente las marcas y eso implicaría poder ampliar extraordinariamente el campo de acción, de forma que convertimos los receptores fondeados en receptores móviles".

Para el estudio, se ha elegido cuatro playas del Sur de la Isla: Puerto Rico, Pasito Blanco, Mogán y Amadores. "Tenemos permiso para trabajar en las cuatro, y de ellas se eligirán dos. Dependiendo del avistamiento que hagamos de los angelotes, anclaremos la tecnología fija en un sitio u otro", concluyeron los investigadores.

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