La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias proyecta reactivar durante 2019 el Hospital Juan Carlos I de la capital grancanaria, es decir, aprovechar espacios en desuso del antiguo complejo militar para la instalación de 60 a 80 camas de pacientes de media y larga estancia junto a cuatro o cinco quirófanos de cirugía mayor ambulatoria.

En concreto, el departamento autonómico dirigido por José Manuel Baltar proyecta destinar un par de millones de euros a remodelar durante los primeros meses del próximo año las dos últimas plantas del centro sanitario, dependiente del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, después de iniciar a finales de 2018 las obras de rehabilitación de su fachada con un presupuesto cercano al millón y medio y un plazo estimado de un semestre. Adquirido por el Gobierno de Canarias al Ministerio de Defensa por 12 millones en 2002, el Hospital Juan Carlos I permaneció 16 años en el capitalino barrio de San Francisco, encaramado sobre el risco de San Nicolás, a la espera de una reforma integral para paliar las necesidades sanitarias de la población grancanaria, por fin, ya en ejecución y redacción.

"Empezamos con la primera fase y falta la segunda de la fachada, la idea es remodelar de afuera hacia adentro, ya tomamos la decisión clave y ahora estamos con el anteproyecto, en pleno proceso, pero con el objetivo de que ya funcione durante 2019, no es una obra demasiado larga", explica el director del Servicio Canario de la Salud (SCS), Conrado Domínguez, sobre las futuras zonas de hospitalización y cirugía del otrora hospital castrense, sucesor del anterior sanatorio militar ubicado en el inmueble ahora ocupado por la sede institucional o rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Instalación eléctrica

No en vano, el máximo responsable del SCS pronostica que las actuaciones no se extenderán ni encarecerán porque "el edificio está bien, solo se trata de pequeñas remodelaciones, el gran coste de proyectos en inmuebles viejos se debe a las instalaciones de electricidad, aire acondicionado o gases medicinales".

Actualmente, el complejo Juan Carlos I se destina a los pacientes de salud mental, sobre todo, ya que ahí se localizan los centros de día San Francisco I y II, el también diurno hospital infanto juvenil y el equipo móvil de la unidad. También acoge el servicio de rehabilitación para menores de edad, dependiente del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil, y algunas dependencias de Gestión de Servicios para la Salud y Seguridad en Canarias (GSC), empresa pública adscrita tanto a Sanidad como a la Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad con varios departamentos como el Servicio de Urgencias Canario (SUC) o el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 1-1-2.

Sin embargo, la administración autonómica apenas emplea del 40 al 50% de la superficie del Juan Carlos I desde su adquisición a las Fuerzas Armadas, según Domínguez, "está claramente infrautilizado". Por ello, "pensamos en recuperar esos espacios públicos", continúa el director del SCS acerca de uno de los grandes proyectos del área en el tramo final de la presente legislatura, a cinco meses de las elecciones.

De hecho, "ya se lo escucharon al consejero millones de veces, uno de los problemas que tenemos en la sanidad pública canaria es que nuestro número de camas y quirófanos se sitúa por debajo de la media nacional", alega el número dos del departamento autonómico, un área objeto de confrontación política durante el actual mandato a causa de las listas de espera y la concertación privada. Mediante la operación del Juan Carlos I, precisamente, el equipo dirigido por José Manuel Baltar aumenta los recursos públicos en lugar de recurrir a las clínicas privadas con la finalidad de mantener la tendencia descendente conseguida a lo largo de los últimos ejercicios tanto en los ciudadanos pendientes como en los meses necesarios para una operación de cirugía (27.165 pacientes y 146 días a 30 de junio), consulta de especialidad (124.796 usuarios) o prueba diagnóstica (6.748).

Aunque descartada la programación de intervenciones complejas en la infraestructura de la calle Real del Castillo 152, "porque no podemos mantener ahí una unidad de reanimación o de cuidados intensivos, con la cirugía mayor ambulatoria (CMA), para operaciones que no requieren ingreso, también desbloqueas quirófanos de otros hospitales", defiende Conrado Domínguez, que mitad de año atribuyó la reducción de las listas quirúrgicas al "gran esfuerzo" realizado mediante el CMA 24 y otros programas específicos como Funciona 2 o el Plan Demora. Tampoco en hospitalización se proyecta transformar al Juan Carlos I en un hospital de máximo nivel asistencial, como el Negrín o el Insular, sino que se prevé la instalación de hasta 80 camas para "pacientes sin mucho requerimiento sanitario pero de media y larga estancia, enfermos crónicos o geriátricos que solemos trasladar a los centros concertados y así ya no dependeremos tanto de la disponibilidad de plazas en las clínicas privadas", destaca el director del SCS antes de matizar que las mejoras en San Francisco no solo beneficiarán a los usuarios y profesionales de su complejo de referencia.

Pese a que la gestión del edificio continuará dependiendo del Doctor Negrín, "porque ya hay una estructura de personal", Conrado Domínguez subraya que los nuevos quirófanos y camas no se destinarán en exclusiva a la plantilla o la ciudadanía adscrita al hospital norteño, "sino a quien necesite los recursos en toda la Isla, también los profesionales y pacientes del Insular-Materno". Y en otro proyecto de la Consejería de Sanidad a medio plazo, además, "también estamos pensando en aprovechar otros espacios inutilizados del Hospital Juan Carlos I para concentrar ahí futuros servicios comunes a todo el sistema público autonómico como los bancos de tejidos o de leche materna", concluye el director del SCS.