Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista | Fernando Broncano

"Regalamos nuestros datos, la energía del siglo XXI"

"Habrá gente capaz de pagar una mayor esperanza de vida y otra que no", afirma

Fernando Broncano.

Fernando Broncano. LUIS MEDINA

Para cohabitar con las inteligencias artificiales que han llegado para quedarse y mejorar nuestra calidad de vida es necesaria una urgente regulación capaz de evitar que nuestros datos, la energía del siglo XXI, circulen por la red sin compensación alguna, propugna el pensador Fernando Broncano, catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid. Firme defensor de los avances tecnológicos, Broncano reconoce que la humanidad nunca ha aceptado resignada las limitaciones que impone la naturaleza pero aconseja no dejarse llevar por los cantos de sirena del transhumanismo que predica la muerte de la muerte y propone embridar la tecnociencia que quiere modificar hasta el cociente intelectual de nuestros hijos. "Planificar un cerebro puede ser un regalo envenenado", declara a Epipress.

¿No ve usted ninguna diferencia entre la tecnología y el humanismo?

Son dos formas de nuestra cultura. La tecnología es tan cultura como nuestros ritos o formas de comportarnos. Todo es una línea cultural en relación con la realidad en la que vivimos.

La inteligencia artificial puede llevarnos por caminos tan insospechados como peligrosos, según algunos expertos.

Habría que hablar de inteligencias artificiales que son programas que resuelven nuestros problemas de forma más rápida que nosotros. Nada de lo que ocurre en el mundo cotidiano podría suceder sin los algoritmos. Pero también es cierto que como cualquier otro avance técnico, las inteligencias artificiales pueden ser utilizadas para propósitos nada buenos.

Por ejemplo....

Con esas inteligencias perdemos privacidad. Las inteligencias artificiales tienen que ser controladas pública, ética y legalmente.

¿Seremos capaces de embridarlas para que no se nos vayan de las manos?

El control es imprescindible en una sociedad democrática pero es también complicado porque esos sistemas tecnológicos están en manos de grandes compañías que no obedecen a legislaciones ni siquiera supranacionales. Deben de ser controladas y ese es uno de nuestros retos.

¿Cómo hacerlo entonces?

Hay que someterlas a la ley y pedirles transparencia y responsabilidades por el uso de nuestros datos que debe de tener un control legal y económico. Estamos regalando nuestros datos y se aprovechan de ellos sin darnos cuenta de que la información es la energía del siglo XXI.

Así que hay que domesticarlas para ponerlas a nuestro servicio.

Exacto. Las inteligencias artificiales han venido para quedarse pero son un instrumento que debemos planificar. Los ingenieros deben desarrollar las que mejoren nuestras vida.

Profesor. ¿Tenemos que aceptar resignadamente los límites que la naturaleza impone a nuestras vidas?

La humanidad no ha aceptado nunca con resignación los límites que impone la naturaleza y por eso hemos desarrollado nuestro cerebro para tratar de superar esas dificultades. La propaganda del transhumanismo nos dice ahora que vamos a vivir más de 120 años y lo cierto es que entramos en un mundo en el que las bioingenierías dan otro pequeño salto para crear naturalezas artificiales superiores a las naturales. Eso es bueno porque es parte de la historia de la vida pero abre brechas de desigualdad insólitas porque habrá gente que pueda pagar por ampliar su esperanza de vida otra gente no podrá hacerlo.

El físico Freeman Dyson ha dicho que la humanidad es un magnífico comienzo, pero no la última palabra.

Tiene toda la razón. La última palabra es el universo. La humanidad es siempre un proyecto de superación de uno mismo pero no es la última palabra. Puede ser que sea una palabra que está por escribir por la propia humanidad.

Entramos ya en el transhumanismo. ¿Estamos abandonando el humanismo?

No. El humanismo es una manera de pensarnos los humanos. Hay dos formas de transhumanismo, una que es la de la propaganda y la promesa para producir deseos e ilusiones. Es un transhumanismo político pero hay otro que cree que el humanismo ha sido una ideología que ha ocultado un montón de problemas para la humanidad centrándose en el hombre y las razas blancas. El transhumanismo crítico abandona el humanismo de la desigualdad. Esta es una nueva forma de humanismo.

Desde Silicon Valley ya nos anuncian un híbrido de hombre y máquina que dará un ser posthumano carente de nuestras limitaciones.

Estos mensajes entran dentro de la propaganda aunque tienen algo de verdad. Yo ya soy un híbrido porque llevo audífonos y gafas pero no es muy correcto pensar que habrá cuerpos mitad humanos y mitad máquinas. Supongo que se tenderá a ensamblamientos más complejos o artefactos biotécnicos, relacionados con la nanotecnologia, que nos mejorarán.

¿Sería una mejora tal de nuestras capacidades que estaríamos a punto de crear una nueva especie diferente de la nuestra y superior a ella?

No lo veo muy claro. ¿Qué quiere decir una especie superior? El ser superior puede ser muy estúpido. Es un engaño que nos hacemos a nosotros mismos. En la idea del ser superior es donde está la trampa.

¿Servirían para algo en esas nuevas circunstancias nuestros actuales principios éticos y morales?

Nuestros principios éticos y morales son valores con los que queremos construir el futuro. Los imaginarios del ser superior están cargados de estupidez.

¿No sería bueno poder elegir el color de los ojos de nuestros hijos, su estatura y su cociente intelectual?

Respecto a las propiedades corporales casi se puede hacer ya y serán las apuestas de la nueva industria de la ingeniería genética. El cociente intelectual es un invento de la psicología que no sabemos qué mide. Es otro engaño. El intelecto es la capacidad que tenemos para resolver problemas cada uno con sus propias habilidades. Planificar un cerebro para nuestros hijos es darles un regalo envenenado.

¿Hay entonces que poner también límites a una evolución incontrolada de las tecnociencias?

Por supuesto y serán límites que habrá que negociar continuamente. Lo que sí tenemos que lograr es que la tecnología entre en los parlamentos para reflexionar sobre lo que necesita la sociedad y discutir desde la experiencia sobre lo que está bien o mal.

Elon Musk ha advertido que la inteligencia artificial es la mayor amenaza para nuestra existencia. ¿Comparte usted el temor del dueño de Tesla respaldado por personajes como Bill Gates y Stephen Hawkins?

En absoluto. La mayor amenaza a la que nos enfrentamos es a la destrucción de la naturaleza. Sin inteligencias artificiales no podríamos sobrevivir hoy en día.

Compartir el artículo

stats