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Clase de diversidad por videoconferencia

Doce alumnos de educación secundaria conectan desde Casa África con centros de Camerún y Sudáfrica mediante su proyecto 'El español como puente'

Alumnos y profesores del IES San Benito, ayer durante la videoconferencia con Sudáfrica y Camerún en Casa África.

Alumnos y profesores del IES San Benito, ayer durante la videoconferencia con Sudáfrica y Camerún en Casa África. quique curbelo

"Hola, soy Miguel, estudiante de segundo curso en la universidad, me gustaría saber si pueden hacer algo para que tengamos por aquí un Instituto Cervantes, por favor", preguntó ayer, en perfecto español, desde el Centro Lingüístico de Yaundé, capital de Camerún, mediante una videoconferencia a una docena de alumnos y un par de profesores del IES San Benito (La Laguna, Tenerife) reunidos en una sala de Casa África, institución diplomática con sede en la capital grancanaria.

Tras las risas de los adolescentes tinerfeños, desde el consorcio público prometieron trasladar la petición al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que mantiene centros cervantinos desde Marruecos (Marrakech, Casablanca, Rabat, Tánger, Tetuán y Fez) y Argelia (Orán) hasta Egipto (El Cairo y Alejandría) y proyecta ampliar el actual aula de Senegal (Dakar). "Saben que hay mucho estudiante y la intención es abrir más centros, pero no es fácil", explicaron responsables de Casa África sobre la demandada expansión del Instituto Cervantes en países subsaharianos, tercera región del mundo al representar el 6,5% del alumnado total del idioma español con estados por encima de los 100.000 aprendices (Benín, Costa de Marfil, Senegal, Guinea Ecuatorial, Camerún o Gabón).

También se interesaron los jóvenes cameruneses por la cultura de Canarias, "sus costumbres y tradiciones", así que los alumnos de cuarto curso de educación secundaria obligatoria charlaron de carnavales, romerías o folclore, sin olvidarse de "papas arrugadas con mojo rojo o verde" o el Teide. Adscrito al proyecto Enseñar África, gestado en el consorcio diplomático y apoyado por la Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias, el IES San Benito lidera desde el pasado junio la iniciativa El español como puente, un innovador método de enseñanza no solo lingüística sino cultural al que ya se sumaron más de 40 docentes y 1.200 estudiantes de 32 centros en una veintena de países de los cinco continentes.

Mediante la clase de ayer, en la que también participó a través de Skype la Casa Escuela de Español en Ciudad del Cabo, Casa África inició su colaboración con el puente intercultural del instituto lagunero, que ya contactó con centros de Marruecos, Túnez, Senegal, Benín y Camerún y ahora ampliará su agenda de academias de la lengua castellana en el continente. "Tenemos especial interés en que se sumen escuelas de lugares con los que normalmente no se realizan proyectos, existen muchos en Europa y otros países desarrollados para potenciar el francés y el inglés, pero nos olvidamos de otras identidades que también pueden enriquecernos, incluso más por su cercanía", argumentó Albano Alonso, profesor de lengua castellana y literatura en el IES San Benito, antes de considerar "la enseñanza como un instrumento erradicador de desigualdades en el mundo, un intento de que el alumnado aprenda de ese choque cultural, no solo a reconocer la diversidad en el otro, sino a valorar la diversidad de las aulas en Canarias, un territorio donde asumimos y nos relacionamos constantemente con extranjeros".

"Dejar de lado discriminaciones"

Efectivamente, "además de intentar enseñar el español con videoconferencias, en África tienen muy buen nivel y también en China, así que podemos entablar conversaciones fluidas sin problemas, también tratamos de aprender de la cultura, tradiciones y estilo de vida en otros países, por ejemplo, un dato curioso es que las clases chinas se dividen por sexos y las chicas tienen que ir con el pelo corto, a la altura de las orejas, no pueden llevarlo largo", corroboró el adolescente lagunero Raúl Ramallo junto a su compañera Tessa Marrero.

En opinión de la alumna, "es una manera diferente de aprender la lengua, ya que también practicamos temas de la asignatura al enseñarles español, aparte de aprender de sus culturas para enriquecernos, dejar de lado discriminaciones y complejos que llevan muchos años con nosotros". De hecho, "nos parecemos más a los portugueses y tenemos más diferencias con China o India, pero son adolescentes o jóvenes como nosotros, incluso compartimos las mismas inquietudes", valoró Tessa Marrero antes de apuntar que "les resultan extrañas las palabras canarias como guagua o muchacho, tanto entenderlas como pronunciarlas".

Sin embargo, las diferencias idiomáticas, entre otras culturales, no suponen obstáculo alguno para generar amistades entre estudiantes tinerfeños y, por ejemplo, compañeros lusos. "Al principio, solo era hacer un trabajo con portugueses por medio de las redes sociales y una videoconferencia, pero después se convirtió en una relación y seguimos hablando con ellos, actualmente, nos hicimos amigos", apuntó la alumna tinerfeña antes de desear: "Ojalá podamos ir allá o que vengan aquí para conocernos".

Y el anhelo quizás se convierta en realidad, de hecho, "el objetivo es que no solo nos unan las nuevas tecnologías, sino poder conseguir financiación para algún desplazamiento y ya dimos pequeños pasos, por ejemplo, en mayo viajaremos a París para un encuentro con estudiantes y llevar nuestras propuestas de cambios en la enseñanza a la sede de Unesco [Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura], donde nos recibirá la Embajada de España ante la institución", adelantó el profesor Albano Alonso, que no limitó la misión en Francia al traslado de "la voz de Canarias y España, sino la de los olvidados, que los centros de Camerún, Benín o Senegal también puedan ser escuchados en estos lugares donde continúan ignorados por las políticas internacionales". A su juicio, "estamos transformando nuestra forma de entender la enseñanza, dejar un poco de lado los libros de texto y las metodologías tradicionales para que los alumnos se centren en proyectos que les ilusionen y aprovechen las clases con mayor profundidad, que puedan conocer otras culturas y aprender de las diferencias para enriquecer también la diversidad de su patrimonio cultural".

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