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Entrevista | Antonio Tejera Gaspar

"López Obrador debe preocuparse de los indígenas excluidos que viven en México"

"Colón necesitó la ayuda de Guacanagarí al haber 39 españoles en La Española por hundirse la Santa María", relata el historiador

El historiador Antonio Tejera Gaspa

El historiador Antonio Tejera Gaspa LP/DLP

La similitud entre los hechos y los pactos de los castellanos con los aborígenes canarios y con los americanos abre un panorama histórico interesantísimo. Pero usted afirma que la conquista de Canarias no fue un ensayo de la americana. ¿En qué se asemejan y qué las diferencia?

Creo que no solamente el pacto de Colón con los taínos y en relación con lo que sucedió en Canarias es muy interesante sino también establecer, como dijo Viera y Clavijo en el siglo XVIII, cómo se produjeron las dos conquistas que prácticamente coinciden en el mismo siglo y casi en los mismos años. No creo que fuera un ensayo de nada sino simplemente que en ese momento los modos de actuar de la Corona de Castilla y de Portugal, en nuestro caso, era siempre igual en cualquier lugar. Cosa distinta es establecer toda una comparación meticulosa. Por ejemplo, aquí hubo problemas de enfermedades y también en el caso americano; hubo problemas de guerra o batalla abierta y también allí, por todo lo que era un encuentro entre civilizaciones completamente distintas, entre alguien con instrumentos de mayor fuerza frente a quien no los tenía. Mi opinión es que la expresión de decir que fue un ensayo es retórica cuando hay paralelismo por los mismos modos de actuar.

Ocurrió algo similar con los ingleses, ¿no?

Cuando ocuparon el territorio de América del Norte aplicaron el mismo criterio que en la ocupación africana y el mismo que habían efectuado los romanos cuando ocuparon los territorios en su expansión.

¿Cómo fue el pacto de Colón con el cacique taíno Guacanagarí?

Trato de explicar que la relación entre ambos jefes es similar a lo que ocurre en las Islas. El caso de Guacanagarí hay que entenderlo en contextos muy específicos, es decir, que Colón necesitaba de su ayuda porque había dejado 39 españoles en La Española al haberse hundido la Santa María y debían regresar a la Península. También intento explicar que el cacique taíno necesitaba la ayuda del extranjero porque tenía una situación belicosa entre los cinco cacicatos que había en la isla de La Española en ese momento, la antigua Haití que hoy en día incluye a la República Dominicana y Haití. Si hiciéramos un paralelismo, en el caso de México ocurre igual porque los mayas y otras muchas tribus indias necesitaban la ayuda para los aztecas que los estaban presionando. Hay que entender siempre los hechos en su contexto histórico. Algo similar había ocurrido ya en Lanzarote o Tenerife que se distribuía en nueve menceyatos y las relaciones entre ellos no eran todas tan buenas, así que algunos vieron la posibilidad de aliarse con el conquistador para defenderse de los otros.

¿Cabe compararlo con los acuerdos de los Reyes Católicos y Fernando Guanarteme

En parte sí porque Guanarteme, que debió ser un hombre muy listo, se dio cuenta de que la única manera de salvar de una catástrofe a su pueblo era pactar con el enemigo. Fue una forma de salvar el pellejo. Siempre hay que analizar los hechos en su contexto histórico, en este caso de hace 500 años, no de lo que se hubiese efectuado ahora. La historia no es cómo uno quiere que fueran las cosas sino cómo ocurrieron.

Usted critica la lectura de la historia con la visión de hoy. Lo de Canarias y América fueron "modos de la época", asegura?

Modos de la época lo fueron varios momentos, tanto en la conquista inglesa, como en la francesa o la de los romanos cuando conquistaron la Península Ibérica, el Norte de África o Grecia en el año 146 a.c. En vez de pretender que las cosas hubieran ocurrido como queremos es más honesto intentar entender los hechos en un contexto determinado desde un punto de vista social, económico, religioso, territorial, de pensamiento, etc. e intentar entender también las dos mentalidades en relación.

¿No es precisamente ese el error del presidente mexicano López Obrador cuando requiere al actual monarca español una solemne petición de perdón a su país por el maltrato a los aborígenes?

Como decía Vargas Llosa: Preocúpese usted de sus inditos, es decir, de los miles de indígenas que viven en México y que no hablan prácticamente el español y están completamente marginados, no hace 500 años, sino en la actualidad. La Corona de España, a través de Bartolomé de Las Casas, ya pidió perdón en su libro Brevísima historia de la destrucción de las Islas y el Padre Montesinos defendió también la esclavitud de los indios.

Entonces, ¿a qué atribuye el aparente oportunismo de López Obrador?

Para olvidarse de que él tiene sojuzgados y olvidados a sus indígenas. Los que gobiernan México ahora son descendientes de españoles que quieren ocultar que ellos mismos no han pedido perdón ni piensan hacerlo y cómo tienen en condiciones indignas a una parte muy importante de su población. Hay muchas tribus descendientes de los indios que siguen hablando sus lenguas indígenas, manteniendo sus costumbres y que han sido aislados del resto de la sociedad blanca de tradiciones europeas.

Se pregunta quiénes pueden dar lecciones en la América de hoy, aún poblada por indígenas que conservan costumbres y sus propias lenguas 500 años después. ¿Puede hablarse seriamente de exterminio?

En el caso de la conquista española no hay exterminio. Si uno observa una información, por ejemplo, sobre Bolivia, se dará cuenta de que el 90% de su población es indígena. No se trata de sociedad mestiza sino que en algunos lugares es completamente indígena. Habría que distinguir entre lo que sucede en el Caribe y lo que ocurre en Perú y en la zona de la nueva España, que coincide con Centro América y América del Norte, donde se incluye a México sólo, porque el resto fue ocupación inglesa. En el Caribe se destruyó mucha población, pero según los estudios de los antropólogos, uno de los aspectos que más afectó a esa relación de contacto entre esos mundos fueron las enfermedades que se introdujeron en la zona porque los habitantes del Caribe no estaban inmunizados ante temas banales, como gripes, fiebres, paperas, sarampión o viruela como sabemos que ocurrió en el caso de la Nueva España. Hay muchísimas tribus indígenas vivas que siguen manteniendo sus lenguas antiguas, como ocurre en México, Bolivia y zonas rurales de Perú. Hablar de exterminio supone ir contra la realidad histórica, desconocerla.

Usted ha trabajado este libro durante más de 30 años y lo edita después de expurgar una información enorme y atar todos los cabos sueltos. ¿Cuáles fueron los puntos más conflictivos?

Este trabajo es el último de los que había empezado sobre el mundo del contacto entre culturas. Me ha costado en este libro darle una cohesión a los distintos temas porque no me resultó fácil tratar los elementos de comparación. No siempre me resultaron precisas las comparaciones. Vi que tenía que cuidar mucho lo que expresaba y cómo lo hacía. No soy especialista en el tema americano lo que me supone cierta dificultad. Esta obra forma parte de otros trabajos que he ido publicando sobre Colón y Canarias o sobre los animales que se llevó a América. Habría que continuar en todas estas investigaciones en el futuro. Espero que haya gente joven que se anime porque se trata de un mundo muy enriquecedor.

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