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El catedrático Manuel Sosa ingresa en la Real Academia de Medicina de Canarias

El investigador de la ULPGC se convierte en el segundo miembro numerario de Gran Canaria l Detalla en su discurso de ingreso las "batallas por ganar" a la osteoporosis

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Homenaje de la Real Academia de Medicina de Canarias a Manuel Sosa

El catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Sosa Henríquez, ingresó ayer en la Real Academia de Medicina de Canarias, convirtiéndose en el segundo miembro numerario de Gran Canaria en la institución centenaria. Especialista en Medicina Interna y Neurología, centró su discurso en las "batallas que aún quedan por ganar" a la osteoporosis, un campo del que es referente internacional tras más de 30 años de investigación.

"Es un gran honor pertenecer a una institución de tanto prestigio", indicó el doctor Sosa antes de comenzar la ceremonia, celebrada en la sede institucional de la ULPGC, y presidida por el rector Rafael Robaina y el presidente de la Real Academia de Medicina de Canarias, Francisco Perera Molinero, el vicepresidente, Manuel Mas García y el secretario, José N. Batista López. En el acto también estuvieron presentes el consejero de Sanidad, José Manuel Baltar, el director del SCS, Conrado Domínguez, los ex-rectores de la ULPGC, José Regidor y Manuel Lobo, familiares y compañeros y amigos del nuevo académico.

El tratamiento de la osteoporosis: Una victoria parcial, es el título de la conferencia impartida por el profesor Sosa Henríquez, donde destacó que, si bien han habido muchos avances en esta enfermedad, "todavía queda mucho por hacer, porque hay batallas que aún están por ganar".

Como ejemplo, apuntó que no existe una buena definición de esta patología esquelética que adelgaza y debilita los huesos. "Tenemos una definición teórica, pero no es práctica a efectos de decidir quien tiene o no osteoporosis".

Sobre la incidencia de la enfermedad, el especialista apuntó algunos logros como la estabilización de los nuevos casos de fracturas pero, por el contrario, aún queda pendiente la disminución de los mismos. "Hace algunos años, la incidencia no hacía más que aumentar, y es lógico porque es una enfermedad de personas mayores, y como cada vez hay más población de edad avanzada, la incidencia tiende a crecer. Lo que hemos conseguido es frenar ese aumento y ahora estamos estabilizados, de ahí a que me refiera a victorias parciales. Está muy bien que la hayamos frenado pero no es suficiente", subrayó.

Como asignatura pendiente también señaló el diagnóstico, dado que actualmente sólo existe una técnica, la densitometría, "útil pero no perfecta" porque mide la cantidad de hueso pero no la calidad, "otra victoria parcial".

Respecto al tratamiento, el catedrático de la ULPGC señaló que en los últimos años se ha reducido de forma considerable el número de medicamentos para esta patología. "De los 13 fármacos para la osteoporosis que existían hace cinco o seis años, por diversas razones, sobre todo desde el punto de vista de efectos secundarios y de seguridad, han sido suspendidos cinco, otros dos no tienen reducción de todas las fracturas, y el último, el denosumab, tiene un terrible problema de rebote de forma que cuando se suspende el tratamiento se pierde todo lo ganado y aumenta el riesgo de fracturas. Por tanto, desde el punto de vista operativo, nos hemos quedado con pocos fármacos, lo cual limita mucho las cosas". Añadió que, de momento, el futuro no es halagüeño en este sentido, porque de los cinco últimos fármacos que se han estudiado para el campo de la osteoporosis, cuatro han fracasado y no han sido aprobados. Sólo uno fue aceptado en Estados Unidos pero aún no en Europa.

Estilos de vida

Como conclusión, Manuel Sosa señaló la conveniencia, además de seguir investigando, de no basar todo el tratamiento en la farmacología, sino de potenciar estilos de vida que contribuyen a la mejora y prevención de la osteoporosis, desde el ejercicio físico de forma habitual, la prevención de caídas, una dieta equilibrada, coger sol... "y no dejar que todo se reduzca a tomar una pastilla".

El doctor Manuel Herrera, primer numerario de Gran Canaria en la Real Academia de Medicina del Archipiélago, fue el encargado de dar respuesta al discurso de ingreso del catedrático Manuel Sosa, quien concluyó con su interés de contribuir,"desde el respeto a la independencia de la Real Academia", a estrechar los lazos entre la institución centenaria y la Universidad de Las Palmas, "entidad a la que respeto muchísimo, es mi casa, donde siempre me han valorado, respetado y querido".

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