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Pioneras

Fiona Barton: "He volcado todas las emociones que viví con la desaparición de Madeleine McCann"

La periodista, Premio Nacional de la Prensa Británica, vuelve al suspense en 'La sospecha', donde su protagonista, la reportera Kate Waters, se convierte en noticia

Fiona Barton es Premio Nacional de la Prensa Británica./ Aida M. Pereda

Galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa Británica, Fiona Barton trabaja desde 2008 formando a periodistas exiliados y amenazados en todo el mundo. "Orgullosa de ser periodista", defiende una profesión con la que ha vivido apasionantes historias, pero también difíciles, cubriendo algunos de los casos judiciales más mediáticos de los últimos años para medios como el Daily Mail, el Daily Telegraph y el Mail on Sunday.

Su primera novela, 'La Viuda', se convirtió en un fenómeno editorial a nivel internacional, publicándose en más de 35 países y llegando a ocupar las listas de los libros más vendidos durante meses. Fue seleccionada como una de las mejores novelas del año por 'Publishers Weekly' y está a punto de ver la luz su adaptación para televisión. Su segunda entrega, 'La madre', la confirmó como una de las autoras más sólidas de la novela psicológica.

Ahora regresa con 'La Sospecha', protagonizada de nuevo por la reportera Kate Waters, en la que ha volcado "muchas de las emociones que vivió cuando cubrió el caso de Madeleine McCann" para contar cómo se vive una misteriosa desaparición desde todos los ángulos, nos cuenta en esta interesante charla sobre periodismo, literatura y mujeres.

"Indago en esa sensación de descubrir cosas que no te esperabas de gente que te pensabas que conocías"

-En esta nueva novela indaga en cuestiones como la convivencia con mentiras y pequeñas intrigas a nuestro alrededor. Creemos saber la vida de todo el mundo a través de las redes sociales, pero lo que se cuenta muchas veces no se corresponde con la realidad...

-Sí, es lo que intento hacer, porque siempre me ha fascinado, como reportera, averiguar la vida secreta de la gente corriente. A veces te esperas sorpresas y a veces no te las esperas. Indago en esa sensación de descubrir cosas que no te esperabas de gente que te pensabas que conocías.

-La novela negra ha sido un género tradicionalmente masculino, pero en los últimos años cada vez hay más mujeres escribiendo thriller.

-Sí, la verdad es que ahora mismo vivimos un momento en el que está floreciendo un buen número de mujeres autoras de thrillers, pero también de personajes.

-Porque usted da protagonismo a las mujeres, a las mujeres reales además: madres, viudas, trabajadoras... La mujer en sus libros no es sólo la víctima, sino que es quien lleva las riendas.

-Sí, la mujer no es sólo la secretaria de turno, la novia de turno o el cadáver de turno. Me gusta ver, además, que esas mujeres que aparecen en los libros son mujeres reales. Ya no son caricaturas. Aunque no siempre sentimos simpatía por esas mujeres que aparecen en los libros, lo importante es que están describiendo a mujeres reales, y como es lógico, no siempre nos gusta cómo son o cómo actúan.

-Al igual que la protagonista de sus novelas, que ha pasado de ir en busca de la noticia a convertirse en noticia, usted se sienta ahora al otro lado para responder a las preguntas de la prensa. ¿Cómo se siente en este nuevo rol?

-Sí, la verdad es que ahora mismo me encuentro al otro lado del micrófono, efectivamente, y es una situación interesante después de llevar treinta años trabajando como periodista. Da un poco de vértigo a veces (risas).

-¿Cuánto hay de usted en Kate Waters?

-Bueno, yo no soy Kate Waters, obviamente, y Kate Waters no es yo. No tenemos el mismo ADN, pero nos conocemos perfectamente y yo he dado todos los pasos y he estado en todos los lugares en los que ha estado Kate. Me encantó poder escribir sobre lo que supone ser periodista y creo que he hecho honor a la profesión.

Empecé desde abajo y llegué a ser reportera jefe y editora de noticias. Nunca me han dejado atrás y nunca me han quitado una buena noticia por ser mujer

Fiona Barton - Periodista

-¿Cree que el periodismo es un mundo machista?

-No. Yo empecé desde abajo, las cosas como son. Mi padre era periodista y yo crecí en una sala de redacción, pero cuando le dije que quería ser reportera me dijo directamente que "no, que ni hablar, que las mujeres no debían ser reporteras". Obviamente, ignoré sus deseos (risas). Entiendo que era otra generación, pero en la mía existen muchas mujeres periodistas.

-¿Y se ha encontrado con obstáculos por ser mujer, asuntos de los que no podía escribir o techos de cristal?

-En mi caso no he tenido problema. He sido reportera jefe del Mail on Sunday y después editora de noticias en el Daily Telegraph. Tenía a mi cargo todo un departamento. Nunca me han dejado atrás y nunca me han quitado una buena noticia por ser mujer. Quizás he tenido mucha suerte y entiendo que otras mujeres no compartan esta experiencia. Soy consciente de que no hay suficientes mujeres editoras en los medios de comunicación.

Una profesión estereotipada

-Su experiencia como periodista ha sido reconocida con el Premio Nacional de la Prensa Británica, ¿cómo lleva esta insignia?

-Sí, estoy encantada. Me sentí muy contenta cuando me dieron el premio, naturalmente. Para mí es todo un orgullo ejercer la profesión de periodista, es una profesión que adoro. Muchas veces, los periodistas tienen mala prensa, se dice que todos los periodistas son mentirosos y se cae en los estereotipos y las caricaturas.

-Entre todos los casos mediáticos que le tocó cubrir, cuenta que uno de los que más le marcó fue la desaparición de Madeleine McCann, ¿lo refleja ahora de alguna manera en este nuevo libro?

-Obviamente, cualquier historia que trate sobre un niño desaparecido emociona a cualquier reportero. El hecho de no estar llorando durante una entrevista no significa que no sintamos. Al fin y al cabo, somos todos humanos y tenemos sentimientos. Personalmente, el caso de Madeleine me emocionó sobremanera, pero espero que mis sentimientos no influenciasen la forma en la que redactaba la noticia. Espero haber trasladado sólo la emoción de los padres, que era lo que importaba. En mi último libro, volqué todas mis emociones para crear el personaje de Kate y ahora sí que he podido trasladarlas a través de ella.

Fiona Barton publicó su primera novela después de retirarse del periodismo. / Justyn Willsmore

-Por desgracia, a día de hoy no ha logrado esclarecerse, ¿cómo se lleva esta herida abierta?

-Me siento muy triste por el matrimonio McCann. El hecho de no poder cerrar este capítulo y que en la actualidad todavía sigan sin saber qué pasó... es terrible. No encuentran descanso alguno y, efectivamente, se trata de una herida sin cerrar.

-¿Qué papel debe jugar la prensa en casos como éste para no caer en el amarillismo? ¿Cómo debemos actuar los periodistas?

-Son los periodistas quienes deben decidir cómo contar la historia. Cada profesional debe elegir el enfoque que le quiere dar a la noticia. Se necesita cierta sensibilidad, pero eso no significa que se deba dejar de investigar, porque muchas veces nos dicen que no tenemos que hacer ciertas preguntas para no caer en el sensacionalismo o para no meter el dedo en la llaga, pero es que al final, nuestro trabajo consiste precisamente en hacer preguntas. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es buscar un equilibrio y eso es responsabilidad de cada periodista.

Los periodistas tenemos que cuidar mucho los contenidos para hacer frente a las 'fake news'

-¿Cree que los medios de comunicación han sabido evolucionar conforme a los nuevos tiempos o que al contrario, gozan cada vez de peor prestigio?

-Entiendo las nuevas formas de comunicación y la importancia de alcanzar y dar voz a más personas. Sin embargo, lo que sí me preocupa es el contenido. Tenemos que cuidar mucho los contenidos para hacer frente a las 'fake news'. Y es algo que está en el epicentro de muchos debates en el periodismo.

-Una de las vorágines informativas de los últimos años está siendo, sin duda, el Brexit, ¿qué panorama vaticina usted como ciudadana británica?

-Nadie sabe lo que va a pasar. Votamos hace tres años y seguimos en esta situación de incertidumbre. La verdad es que es una desgracia, un absoluto desastre. Debo confesar que lloré al conocer que habíamos votado a favor de la salida.

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