Solidaridad y protección del medio ambiente. Este es el binomio que ha fusionado Carlos Sosa, estudiante de Ingeniería Mecánica de la ULPGC, mediante la fabricación de palas de natación con tapones de plástico reciclados, cuyos beneficios van destinados la lucha contra el cáncer.

La influencia de su madre, que trabaja en el servicio de radioterapia del Hospital Negrín, y contar con amigos que sufren esta enfermedad llevó a Sosa a embarcarse en este ilusionante proyecto a favor de la Asociación Española contra el Cáncer. "Me he dado cuenta de que al final, lo de menos, son las palas en sí. Considero que lo más importante es la solidaridad de todas las personas que aportan su granito de arena para que #EmpapateXElCancer salga adelante, desde la compra del producto, la recogida de plásticos, compartirlo en las redes sociales y el apoyo de los medios".

Este proyecto, que cuenta con el respaldo de la empresa Eyser Hidráulica y la Fundación Parque Científico Tecnológico de La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha superado las previsiones más optimistas. De hecho, este estudiante de tan solo 21 años ya recibe peticiones de todos los rincones de España, de media Europa y Centro América. "La demanda de palas supera con creces lo que actualmente se puede producir, principalmente, porque no se consigue tanto polipropileno como palas nos piden", reconoce con asombro Sosa.

En primera instancia, este emprendedor tenía la idea de hacer unas palas de natación utilizando impresión 3D, pero al madurar la idea, y "siendo más consciente de la situación actual de los plásticos no solo en Canarias si no en todo el mundo, acabo saliendo la decisión de hacerlas recicladas e incluir el símbolo contra el cáncer".

El primer prototipo, en impresión 3D, antes de fabricar un molde definitivo, se hizo en diciembre de 2018. Luego fue probar el modelo y ver las modificaciones que se pudiesen hacer para mejorar la pala haciéndola más ergonómica, más resistente, en talla única que se puediera adaptar al mayor número de tipos de manos posible. El proceso arranca con la recogida de los plásticos, en concreto polipropileno, ya que por sus propiedades es idóneo para manejarlo.

Con ayuda de familiares y amigos van por diferentes puntos para recolectar la mayor cantidad posible y llevarlo a fábrica. A continuación, cada cierta cantidad recolectada de cada color, se llevan a la trituradora. Luego cuando hay varias cajas llenas de plástico triturado, se procede a fabricar las palas por el método de inyección, que es el más usado en la fabricación de piezas de plástico.

Esto se puede hacer sin ningún problema con plástico reciclado, solamente hay que liberarlo de impurezas. Para este proceso se ha necesitado fabricar un molde de aluminio, que es el que conformará la forma de la pala. El coste del par de palas es de 13 euros y para fabricar una pareja de palas se necesitan 140 gramos de polipropileno, lo que viene a equivaler a unos 38 tapones de tamaño medio.