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Vámonos de viaje

De Pregonda a Turqueta, calas para perderse en Menorca

La isla balear tiene más de un centenar de playas con aguas cristalinas y perfectas para practicar esnórquel

Cala Roja, en el norte de la isla.

Cala Roja, en el norte de la isla. Miriam Cos

Mientras te sientas en la orilla del mar decenas de pequeños peces se acercan para darte mordisquitos por piernas y pies. Los ves. El agua, como el cristal al norte, como El Caribe al sur. Esto es Menorca, y en tan solo cincuenta minutos de coche de un lado a otro puedes encontrar más de un centenar de calas y cada una con sus particularidades.

Más allá del turismo playero -para quien le interese- lo de Menorca es poder ver la naturaleza en estado puro a través de sus playas, y aunque sea en pleno agosto, sin masificación exagerada. Así que, coche en ristre y con una buena colección de bikinis y pareos -la humedad hará que jamás se sequen-, cada día puede ser una aventura de cala en cala, de norte a sur, de un lado a otro... y los habrá que te digan que una playa concreta era preciosa, que la otra de la otra punta también... pero todas tienen su encanto. Por eso, para los que vayan a Menorca de escapada unos cuatro días, ofrezco una recomendación bajo mi criterio. De Pregonda a Turqueta, estas calas son perfectas para el baño y el esnórquel.

Cala Roja, junto a cala Cavelleria./ M.C.

De camino a cala Pregonda./ M.C.

Cala Pregonda./ M.C

De camino a cala Pregonda./ M.C

Faro de Artrutx./ M.C

De camino a cala Es Talaier./ M.C

Barcos en la Turqueta.

Cala Son Saura./ M.C

Cala Turqueta.

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Cala Roja (Playa de Cavalleria)

Junto a una de las playas más extensas de la costa norte de Menorca -tiene una longitud de 500 metros- se encuentra cala Roja. Cubierta de rocas de este color y arropada por laderas de arcilla, sus aguas cristalinas y su tranquilidad son idóneas para pasar el día. El nombre viene de los restos de arcilla roja que hay justo en el lateral de la orilla de la playa, por lo que es normal ver a turistas embadurnarse con este barro, aunque en los últimos tiempos se han tenido que poner señales de advertencia, ya que el turismo está erosionando el terreno. Es un arenal totalmente virgen donde no hay ningún servicio -ni bar, ni socorrista-. Sus fondos son estupendos para practicar esnórquel y ver bancos de peces. Eso sí, ojo, que muerden.

Más allá de las impresionantes playas, Menorca cuenta con Ciudadela como punto central donde comer, salir a tomar unas copas o simplemente pasear por su puerto, lleno de puestos de artesanía y restaurantes donde dar un buen bocado al pescado de la zona. Su casco antiguo y sus calles medievales merecen la pena, sobre todo al atardecer.

SHUTTERSTOCK

Cala Algaiarens

Arroz caldoso

Una de las mejores opciones para comer un buen arroz caldoso con marisco es el Pinzell, en la Plaça des Pins, número 4 de Ciudadela. Buen servicio, precio aceptable y cuenta con una terraza donde dar buena cuenta de sus platos. Como entrantes, el pulpo a la brasa. El precio oscila entre los 14 y 36 euros por persona.

Al norte de Ciudadela, Algaiarens es una de las mejor conservadas con un párking para tan solo 200 coches. La zona, catalogada como Área Natural de Especial Interés, cuenta con más calas, aunque es en Algaiarens donde se puede encontrar un arenal blanco, con aguas cristalinas y rodeada de zonas verdes de pinos. Como Roja y Cavalleria, no dispone de servicios por ser una playa virgen. El esnórquel no es muy codiciado en esta zona, pero sí el fondeo de barcos. Así que si acudes con una embarcación es el sitio idóneo donde parar.

Cala Pregonda

Para llegar hasta ella hay que andar unos dos kilómetros después de acceder por una carretera llena de piedras, pero merece la pena. Cala Pregonda, completamente roja, puede que sea el mejor lugar donde practicar buceo, aparte de ser una belleza de arenal. En el centro del mar cuenta con una serie de rocas donde se pueden observar decenas de animales marinos y peces. Los caracoles de mar son también inquilinos de las rocas. Con un ambiente muy bueno, donde mucha gente practica nudismo, merece la pena caminar lo que sea para conocerla, siempre intentado evitar las horas centrales del día.

Otra opción para visitar un lugar entrañable es Binibequer, al sureste de la isla. Sus casitas blancas, su pequeño puerto y su playa de rocas lo hacen entrañable, aunque no sea orgullo de los propios isleños. Y es que el pueblo se construyó específicamente para los turistas. Aun así, tomar algo en sus terrazas y caminar entre sus callejuelas es obligado para todo visitante.

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Cala Milenaria (Cala des Talaier)

Día en barco

Coger un pase para pasar un día en barco es la mejor opción para conocer el sur, más concurrido en verano. Siete horas de navegacion, paella y paradas incluídas son perfectas para echar una jornada. En Civitatis ofrecen excursiones de este estilo a todos los precios.

Ya en el sur, de camino a la cala Des Talaier tras haber dejado atrás Son Saura nos encontramos con cala Milenaria. No es conocida, y es un pequeño reducto de rocas donde hay que acceder al agua por las mismas, pero puede que sea uno de los lugares más bonitos de Menorca donde tomarse un baño e incluso sentarse a tomar el sol. Y aunque no tiene nada de arena son muchos los turistas que al descubrir este rincón deciden pararse. Las aguas, turquesas, permiten ver todo el fondo marino, aunque no es este uno de los lugares donde haya mucha fauna marina que ver.

Cala Turqueta

Junto a Macarella y Macareleta, Turqueta cuenta con esas aguas celestes que dejan con la boca abierta a cualquiera. Las tres, en el sur de la isla, son perfectas para el buceo, tomar el sol o simplemente dejarse llevar por el calor del Mediterráneo y el paisaje, que no deja indiferente a nadie. Como curiosidad, en Turqueta se pueden encontrar las cabras autóctonas y son muchos los que acuden allí solo para esto. Aunque todo tiene su contra, y tanto Turquerta como las otras dos playas son las más famosas de toda Menorca, así que toca acudir temprano, o mejor, en barco.

Los atardeceres en toda la isla son impresionantes, aunque es en cala Morell, al norte, donde se pueden ver algunos que no tendrían nada que envidiar a la aurora boreal. En Menorca atardece una hora antes que en la Península, así que hay que estar al tanto para no perderse las vistas del adiós del sol tras la famosa roca de la playa, que es como un elefante.

Atardecer en Cala Morell./ M.C.

En la siguiente publicación:

Florencia

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