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Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Isabel de Ocampo: "Para maltratar a una mujer necesitas pensar que estás por encima"

"Hay una frase que dice que el feminismo consiste en la radical idea de considerar a las mujeres personas", indica la directora

La directora Isabel de Ocampo. iñaki osorio

¿ Serás hombre

Depende de lo sensibilizada que estés. Trata de la masculinidad tóxica y el machismo. Es una invitación a reflexionar de dónde viene la forma de pensar que heredamos todos y todas. El machismo no es algo que afecte sólo a los hombres. Se ponen en bandeja una serie de propuestas y de ideas para debatir o reflexionar y luego cada uno que haga lo que quiera con esa información.

No hay voces de mujeres en el documental. Es premeditado, supongo.

Que sólo haya hombres es totalmente premeditado y me ha traído bastantes problemas. Quería mostrar modelos masculinos. No podemos proponer un nuevo concepto de masculinidad si no ponemos a hombres que piensan así delante de la cámara diciendo: "Yo soy feminista". Hay que redefinir la valentía. Los hombres que hablan conmigo son valientes tal y como yo lo entiendo: no tener miedo a hablar de tus sentimientos. Eso, para los hombres, es sinónimo de debilidad pero, para mí es valentía.

En el tráiler, un exproxeneta dice que si ves a una mujer como una persona, dejas de ganar dinero. Repito: mirar a una mujer como una persona.

Hay una frase que dice que el feminismo consiste en la radical idea de considerar a las mujeres personas. El problema de la cosificación es que cuando hablamos de ello parece algo abstracto, pero no, es algo muy concreto. Para poderte acostar con una prostituta necesitas devaluarla como persona porque si la consideras como una persona igual a ti no puedes hacerlo. Sabiendo que te estás aprovechando de su vulnerabilidad. Si la consideras como tu hermana, no lo puedes hacer porque a tu hermana la quieres. Para maltratar a una mujer necesitas considerar que estás por encima de ella. Escuecen esas palabras, claro, pero es que cuando hablamos de cosificación y de objetualización de las mujeres consiste en esto, en no mirarlas como personas porque si no, en el caso de la prostitución, no puedes sacar dinero de ellas.

A este exproxeneta lo conocía de su anterior trabajo, Evelyn,

Sí, llevo muchos años hablando con él y asistiendo a su evolución psicológica, que no ha sido nada fácil para él. Admitir que las mujeres son personas es como quitarse la venda de los ojos y ese es un camino de no retorno ¿Cómo te vuelves a poner la venda para seguir explotándolas? La empatía con las mujeres, ser capaces de ponerse en el lugar de ellas, es un trabajo que los hombres tienen pendiente. El problema es que el mandato de la masculinidad les dice que si se ponen en el lugar de una mujer van a ser considerados nenazas, mariquitas o débiles. Hay una gran resistencia a dar ese paso.

¿Cómo se ha construido esa masculinidad?

Hace muchos siglos, a través de una serie de religiones monoteístas que eliminaron de un plumazo a las diosas femeninas. Si dices mi dios es el único y es hombre, la autoridad queda limitada al hombre. A eso le añades el control sobre el cuerpo femenino, como llevan a cabo las grandes religiones monoteístas del mundo, y tienes el caldo de cultivo perfecto para controlar a las mujeres, para cosificarlas. Ahora decimos que hay dos géneros: hombres y mujeres. Antiguamente sólo había uno: el masculino. Las mujeres, los hijos y los esclavos eran posesiones de ese único género, los hombres. Hemos llegado a esta masculinidad a base de perpetuar esa idea tan cómoda y tan llena de privilegios para ellos.

¿Las mujeres hemos dado unos pasos que ellos no dan ni a la de tres?

Las mujeres hemos avanzado muchísimo y esto está generando muchísima resistencia y violencia por parte de ellos. No quieren perder su posición de poder en el mundo porque perciben que van a perder muchas cosas y desconocen todo lo que van a ganar.

¿Tenemos que vendérselo?

No hay que vendérselo. Si el destino de un ser humano es ser feliz difícilmente vas a serlo si concibes el mundo de esa forma tan desigual y tan injusta. Nunca serás feliz.

En el tráiler una persona trans dice que no era consciente del miedo que pasaba como mujer y que no pasan los hombres.

Sí. Cuando escuché a Paul decir eso caí en la cuenta de que hay gente que sale sola por la noche por la calle y no tiene miedo: los hombres. Nunca me había planteado eso. Fue una sorpresa. Pensé: "Ah, ¿se puede salir a la calle sin estar mirando ni vigilando quién viene detrás de mí?". En ese sentido, los trans tienen el don del conocimiento total porque han experimentado el mundo desde los dos sexos. Tienen un conocimiento que cuando lo comparten con los demás nos quedamos boquiabiertos.

¿Ha descubierto muchas cosas con este documental?

¡Muchísimas! ¡Y las que estoy descubriendo día a día! Estamos haciendo proyecciones con coloquio y estos se convierten en terapias de grupo. Los hombres hablan. También enmudecen. Te das cuenta de que hay muchos hombres abiertos a escuchar y a tratar de cambiar.

¿Cómo se hace eso?

Pues haciendo lo que van a hacer en Ibiza: llevando a personas que ofrecen ideas nuevas y refrescantes y proyectando documentales como el mío, en los que se plantean estas cuestiones sin atacar a nadie y desde el respeto más absoluto a todo el mundo. La respuesta esperable a esa pregunta es: desde la educación. Me niego a cargar continuamente sobre la educación. Todos somos responsables de nuestro entorno, de nuestro metro cuadrado. ¿Cómo se hace? Con la valentía de cada uno de nosotros para parar los chistes e imágenes sexistas y los vídeos porno que se filtran en los grupos de whatsapp. Todos y cada uno de nosotros y nosotras tenemos una responsabilidad individual y si consiguiéramos no callarnos y no ser cómplices con nuestro silencio no haría falta decir constantemente: la educación, la educación, la educación... Mira, la educación somos todos.

Tras el documental, ¿ha cambiado su idea de lo que es ser hombre?

No, porque tenía claro lo que quería contar. Este documental es una especie de tesis doctoral audiovisual. Quería contar esas ideas al mundo. Lo que no me esperaba es que el mundo estuviera de acuerdo conmigo. Cuando empecé a prepararlo busqué la palabra masculinidad en Google. Había poquísimas entradas. Tres años después éstas se habían multiplicado por tres. Se hablaba mucho de ello en los países anglosajones, pero muy poco en los de habla hispana. Lo único que ha cambiado en mí es que antes hablaba de ello y me miraban rarísimo y se reían. Tengo vídeos de hombres a los que les explicaba que iba a hacer un documental sobre masculinidad y que me contestaban: "¿Eh? ¿Qué es eso?". Ahora todo el mundo sabe de qué estamos hablando. Me parece un motivo para el optimismo.

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