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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista | Carmen Delgado

"Las secuelas del maltrato son las de un preso de un campo de concentración"

"Los medios de comunicación no aprovechan las noticias para hacer pedagogía y visibilizar la violencia", afirma

Carmen Delgado, catedrática de Psicometría y coodinadora del grupo de investigación 'Psicología, género y salud'.

El título de su libro Amar bajo el terror

Lenore Edna Walker es una psicóloga estadounidense que en su consulta detectó que muchas de sus clientes, tras varias sesiones, sufrían los mismos síntomas, y encontró una estructura común que denominó "el ciclo de la violencia". La relación empieza con un amor romántico, idealizado, y luego entra en la fase de la acumulación de la tensión, en el que la conducta del hombre empieza a cambiar, con enfados cada vez más frecuentes. Después ya viene la fase de la agresión física, psicológica y/o sexual, tras la que llega la de reconciliación, en la que el maltratador muestra arrepentimiento y pide perdón. Este ciclo se repite de manera cada vez más frecuente.

¿Cuánto tarda una mujer en admitir que es maltratada y salir de esa relación?

La media está entre los nueve y los once años.

¿Tanto tiempo se puede aguantar?

Aguantan porque no ven violencia hasta que ya es muy tarde, porque piensan que su pareja tiene un problema y tratan de ayudarle, pero por el camino los efectos psicológicos las debilitan totalmente. El sufrimiento psicológico de una víctima de violencia machista, una mujer maltratada, es muy parecido a lo que vive un prisionero en un campo de concentración. Ellas aguantan porque tienen la esperanza de revertir la situación.

¿Por eso cuando se deciden a dar el paso no muestran ira?

Las mujeres no somos educadas para expresar la emoción de la ira, sino para reprimirla, mientras que a los hombres sí se les educa en que pueden e incluso deben mostrarla. De hecho, es lo que mejor expresan en todas sus formas. A las mujeres se las educa en el cuidado, no en la expresión de la ira. La violencia machista es el único delito en el que la víctima incluso pide clemencia para el denunciado.

Las críticas arrecian contra la justicia en casos como los de "las manadas".

Es que lo que está ocurriendo con la justicia es muy grave cuando es una de las instituciones que más necesitamos para que se tomen medidas contra la violencia de género. Uno de los problemas es que los jueces tienen poca formación sobre violencia de género y además la justicia es un sistema muy patriarcal. "Las manadas" son el ejemplo más palpable de lo que ocurre cuando se ataca al patriarcado. El problema está en la masculinidad.

Los hombres necesitan demostrarla.

La antropóloga argentina Rita Segato investigó con violadores que estaban en prisión y llegó a la conclusión de que no buscan satisfacción sexual, sino dominar a la mujer, y ellos mismos se atribuyen un papel disciplinador. En realidad, toda la violencia es maltratar para enviar un mensaje a otros hombres de que le se tiene que reconocer como un hombre de verdad. Es para legitimarse como hombre. Esta es una tesis muy interesante.

¿Qué opinión le merece la postura de Vox, y de las mujeres que la comparten, respecto de la violencia de género?

En el sistema patriarcal vivimos hombres y mujeres y ningún sistema de dominio se sostiene si no hay dominados. Las mujeres que defienden las tesis de Vox se hacen cómplices del sistema. La ultraderecha es una reacción clarísima a los avances en igualdad y hay una alianza muy fuerte entre el sistema neoliberal y el patriarcado para que las mujeres sigan como estaban, porque así, por ejemplo, su trabajo es gratuito.

Han saltado todas las alarmas con la juventud.

Lo que está ocurriendo con los jóvenes es muy preocupante, porque los mensajes patriarcales no han cambiado. Hay programas educativos y políticas de igualdad, pero ahí está la pornografía, que es un modelo de dominación sobre las mujeres y el consumo es masivo, incluso en niños de ocho años que tienen acceso a la tecnología. Los programas educativos son fundamentales, y funcionan, pero los mensajes que siguen recibiendo los jóvenes son los mismos.

Las noticias sobre asesinatos de mujeres indignan, pero no sorprenden. ¿Se está habituando la sociedad?

Hay una habituación, sí, y los medios de comunicación no han aprendido a aprovechar las noticias para hacer pedagogía y visibilizar la violencia y cómo avanzar en la igualdad.

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