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El personal del Materno-Insular pide que el parquin sea gratis para los pacientes

Los empleados del complejo hospitalario protestan por las tarifas "abusivas" del aparcamiento y solicitan además una reducción de los precios de sus abonos

Instantánea del parquin de la Vega de San José.

Instantánea del parquin de la Vega de San José. LP/DLP

Los trabajadores del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno- Infantil (Chuimi) piden que el parquin del centro sea gratuito para los pacientes y una reducción de las tarifas a las que pueden acogerse los trabajadores, teniendo en cuenta los precios "abusivos" que ha establecido la empresa privada que actualmente gestiona este servicio. "Cada año elevan las cuotas, pero esta vez han subido de una forma disparatada. Hay que tener en cuenta que es el aparcamiento más caro de todos los centros sanitarios de la Isla", indica Ayoze Betancor, presidente del sindicato Asaca. Para después agregar que, "tanto los usuarios como los empleados están indignados y no existen alternativas de aparcamiento por la zona".

Ante esta realidad, la agrupación sindical inició desde el pasado miércoles una recogida de firmas entre el personal del complejo hospitalario, con el claro propósito de hacer llegar la protesta a la Consejería de Sanidad del Ejecutivo autonómico y a la Gerencia del Chuimi. "Esperamos que se tomen las medidas adecuadas porque la situación ya es insostenible y creemos que se están aprovechando de las necesidades que tienen las personas para hacer uso del espacio", determina Betancor.

En la actualidad, el precio de la primera hora para el público es de 2,10 euros, una cifra notablemente superior a la que fija el aparcamiento del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín (1,22 euros). "Hay posibilidad de acogerse a descuentos especiales si un familiar está, al menos, una semana ingresado. Aún así, es bastante caro", comenta un enfermero del Materno-Infantil de Canarias.

Mina Alemán es auxiliar de enfermería en el mismo centro y una de las afectadas por esta situación. Según el testimonio de la profesional, en el transcurso de una década, el precio de su abono de 200 horas mensuales ha pasado de 40 a 58,85 euros. "Si seguimos de brazos cruzados, esto va a continuar subiendo sin límite alguno. Lo peor de todo es que nunca nos llegan avisos sobre estas decisiones", lamenta la sanitaria.

En base a sus palabras, este año el incremento ha sido "desmesurado", pues la empresa ha establecido un aumento de 3,98 euros, con respecto al ejercicio anual precedente. "La compañía es consciente de que no nos queda más remedio que hacer uso de sus instalaciones para poder ir a trabajar, por lo que los precios tendrían que estar adecuados a nuestras necesidades, como ocurre en el Negrín", reivindica Alemán.

Diferencias

Y es que, tal y como explica la auxiliar del complejo capitalino, el hospital norteño permite a la plantilla hacer uso del aparcamiento, de forma ilimitada, por un precio establecido en 30 euros. "A nosotros esta opción nos supondría un desembolso de más de 90 euros cada mes", señala. "Lo peor de todo", prosigue, "es que ahora mismo solo están disponibles estos abonos y para contratar una tarifa más reducida hay una lista de espera de más de dos años".

A esto cabe sumarle la "mala" gestión de los tiempos que prevén los abonos. "Cuando nos sobran minutos, no nos lo devuelven. En cambio, si algunos días tenemos que hacer más horas y cuando finaliza el mes superamos el tiempo contratado, sí nos cobran la diferencia", protesta Mina Alemán. Además, se ven "obligados" a abonar la mensualidad, aunque estén disfrutando de períodos vacacionales. "Si dejamos de pagar, corremos el riesgo de perder el abono", apostilla.

Pero esto no es todo. Pues la plantilla habla también de las "pésimas" condiciones higiénicas en las que se encuentra la instalación. "Es habitual encontrar manchas de aceite de los coches. Ya son varios los trabajadores que nos hemos caído como consecuencia de estos descuidos", asegura.

Asimismo, la falta de vigilancia es otro de los asuntos que inquieta a los profesionales. "Muchas personas sin techo hacen sus necesidades detrás de los coches. Puede acceder todo el mundo y no hay ningún tipo de control", sostiene la auxiliar.

En las últimas semanas muchos empleados han solicitado a la empresa la correspondiente hoja de reclamaciones para reflejar su malestar. Será a lo largo de esta jornada cuando proceda a solicitarla otra parte importante de la plantilla.

"Pedimos unas tarifas razonables para nosotros y, por supuesto, la gratuidad para los pacientes, como ya ha hecho Baleares. Sin duda, son ellos los más perjudicados", sentencia Alemán.

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