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Entrevista | Luis Díaz

"No viviremos de las renovables hasta dentro de 20 o 30 años"

"Hay ciclos combinados que están hibernando porque, supuestamente, van a ser la energía de respaldo cuando se paren las térmicas", explica el Presidente de la Plataforma Tecnológica Española del CO2

Luis Díaz.

Luis Díaz. ÁNGEL GONZÁLEZ

Tiene una larga experiencia dedicado a la producción de energía. ¿Ha cambiado mucho el sector?

Cuando yo empecé, todo prácticamente era carbón, energía producida en térmicas y empezaba un poco el mundo de la cogeneración con las industrias, que consistía en aprovechar parte de la energía que sacaban, vapor propio o agua caliente, para el proceso industrial, mientras que el resto se turbinaba y se enviaba a la red. Había primas a la cogeneración, aunque tenían que cumplir una serie de requisitos, como tener un rendimiento eléctrico demostrable entre consumo, autoconsumo de vapor o lo que fuera, y energía eléctrica, pero hubo un gran boom. Después, el sector ha ido cambiando progresivamente, aparecieron las renovables, que eran una cosa como de otro mundo. Parecía que la solar tenía sentido en España, la eólica quizá no tanto, pero fíjate dónde estamos ahora, la nuclear desaparecerá y la térmica convencional, de combustibles fósiles, también.

Desarrollaron un proyecto de captura de anhídidro carbónico.

Sí, el proyecto era ilusionante porque nació en un momento donde no parecía muy cercano el cierre de las térmicas de carbón. Es una metodología de captura muy aprovechable para centrales existentes -en aquel momento se pensaba en la térmica que tiene Endesa en Teruel, que también va a cerrar- y lo que se quería era retirar el CO2 emitido por la central, aprovechando el ciclo de carbonatación-calcinación. Ya lo había probado el Instituto del Carbón en laboratorio, así que en Asturias hicimos una planta piloto, solo de captura, para probarlo a nivel industrial sin que fuera una central convencional.

¿Cómo fue el proyecto?

Fue bien desde el principio, con los problemas normales del arranque y la construcción, pero funcionó y cumplimos con un gran proyecto de la Unión Europea, Caolín, que trataba de demostrar la tecnología, que realmente se capturaba. Obtuvimos capturas superiores a 90%, lo cual era muy brillante. Después se han ido desarrollando otra serie de pequeños proyectos a base de subvenciones de la UE. La tecnología es absolutamente viable para cementeras. Lógicamente el carbonato cálcico, la caliza y la cal correspondiente que se producen en el proceso tiene mucho aprovechamiento en cementeras porque forma parte de su producción propia. Por ahí irá el futuro, ya no tanto en térmicas porque habrán cerrado.

Durante años se habló mucho sobre la captura de CO 2 , pero su popularidad cayó en picado y con ella muchos proyectos.

Al principio fueron buenos tiempos, el precio de las emisiones de anhídrido de carbono desde Kioto, en el mercado de emisiones, iba al alza y parecía que empezaba a vislumbrarse la rentabilidad de poner algún proyecto de captura y no pagar derechos. Pero después vino la crisis, cayeron los precios de la energía, las producciones, los ciclos combinados que había planificados por todas partes prácticamente cerraron. Bajó el consumo y con él las emisiones de CO2, los precios del mercado de emisiones se fueron prácticamente a nada y estos proyectos de captura no fraguaron: entre que no había dinero ni capacidad de inversión, ninguna de las eléctricas se planteó un proyecto de captura.

En China sí parecen apostar por estas tecnologías.

China abría térmicas continuamente y junto a Estados Unidos son los países que más emiten CO2. En la UE hay muchos escépticos, no del cambio climático, porque es una evidencia, sino de por qué los europeos vamos a tener que gastarnos un pastizal en evitar emisiones de CO2 con el cierre de las térmicas y sin aprovechar el carbón que lo hay en todas partes, por qué tenemos que pagar el pato de la descarbonización mientras que China y Estados Unidos (EE UU) pasan olímpicamente. Pues EE UU pasa porque les da igual y China pasa, pero investigando e invirtiendo en captura y almacenamiento de bióxido de carbono. Se lo toma en serio.

Es el presidente de la Plataforma Tecnológica Española del CO 2 . ¿Cómo llegó hasta allí?

Hunosa fue uno de los socios fundadores de la plataforma y como tocaba el tema del CO2 me tocó acudir a mí, que era el que se ocupaba de esas labores en la empresa. Primero entré como representante de Hunosa y posteriormente acabé de presidente. Es una buena experiencia. La labor del presidente son las relaciones públicas y ofrecer conferencias. Aprendí mucho, pero sabía de captura y algo de almacenamiento, pero no sabía nada de los usos del CO2 o la utilización química del CO2. Tuve que aprender porque representaba a toda la plataforma.

Antes hablaba de los ciclos combinados, con muchos proyectos que cayeron en el olvido, como la captura de CO 2 .

Las que se acabaron montando fue por los pelos, y hay muchos proyectos que se encuentran hibernados porque, supuestamente, va a ser la energía de respaldo cuando se paren las térmicas. Pero también emiten CO2, no hay que olvidarse, aunque menos que las térmicas.

El informe Playing with fire publicado por el grupo Sandbag de expertos en cambio climático no recomendaba reconvertir las térmicas para quemar biomasa.

Creo que la Unión Europea tampoco lo aconsejaba demasiado, sobre todo por el boom de la biomasa. Si pones un grupo de biomasa de 30 megavatios para una zona, o para alimentar tus propios procesos como hace Ence, bien; pero ya para consumo familiar doméstico y producción es excesivo.

Entonces, ¿cómo ve el futuro de la energía?

Lo veo tremendamente complicado, porque lo que se ordena desde el Acuerdo de París es mejorar la eficiencia energética, desde el consumo doméstico a la eficiencia industrial y la eficiencia en las líneas. Pero estas últimas tienen pérdidas, el transporte de energía tiene pérdidas, necesitan una inversión terrorífica para mejorar y mira que la red eléctrica española no es mala. Después se pide también una electrificación intensiva, es decir, como no solamente emiten CO2 las térmicas, sino también las industrias, el acero, el cemento, y además lo emiten porque es intrínseco de su producción, pues tendrán que pasarse a altos hornos eléctricos. Todo eso exige una producción de energía muy superior a la actual y no sé muy bien de dónde la vamos a sacar, supuestamente de las renovables, pero lo veo mal.

¿O sea, que usted no cree que podamos vivir de las energías renovables?

Ahora mismo, no, quizás en el 2030 que es el primer paso, pero tampoco, en veinte o treinta años es más posible.

Entonces, ¿se cumplirán los objetivos de descarbonización?

Estoy bastante convencido de que no se van a cumplir porque además hay que pensar en otros países, que no los puedes meter a todos en el mismo saco. Vete a decirle a Polonia, que produce 200 millones de toneladas de carbón al año, que quite el carbón. A nosotros nos da un poco igual porque ya casi no tenemos.

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