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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista | Felipe Baeza

"El Sáhara es el obstáculo para delimitar las aguas con Marruecos"

"La ONU tiene por delante de la petición de extensión de España unas 72 solicitudes de otros países", afirma

Felipe Baeza, ayer, en el Club LA PROVINCIA. JUAN CASTRO

La delimitación del espacio marítimo de Canarias no es algo nuevo, pero la intención de Marruecos de expandir sus fronteras ha devuelto este asunto a la actualidad. ¿Tiene recorrido esta iniciativa?

No tiene recorrido. Marruecos pretende ampliar su Zona Económica de Exclusión (ZEE) de 200 millas a 350. Teóricamente eso es correcto, pero en la práctica, en el caso de Marruecos, no es que sea incorrecto, es que es imposible. Las costas de Marruecos están en frente de las costas de Madeira y de nuestro archipiélago. Por ahí no tiene acceso, ni siquiera a las 200 millas, porque hay que dividir ese espacio con Canarias y Madeira. Lo que pretende Marruecos es hacerse con la Zona Económica de Exclusión del Sáhara. Ahí hay, evidentemente, un conflicto entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Hay, por tanto, un conflicto que es insoluble. Marruecos no tiene la soberanía sobre el Sáhara y si hace esta solicitud en su propio nombre lo normal es que no prospere.

¿Hasta dónde puede llegar el peso de la definición de la plataforma continental como prolongación natural de un territorio para lograr esa ampliación?

Puede llegar hasta las 350 millas como máximo. Lo normal es que la ZEE y la plataforma continental tengan 200 millas si no tropiezan con la plataforma o zona económica de otros.

A eso me refiero. Nunca se podría imponer este concepto a la regla de la equidistancia.

De ninguna manera. Canarias hacia poniente, hacia el oeste, puede defender su Zona Económica de Exclusión y su plataforma porque no tropieza con las de ningún otro país. Hacia naciente, en la zona que va de Fuerteventura hasta la costa de África, hay, sin embargo, unas cien millas aproximadamente. En este caso, las 200 millas de Canarias vendrían a caer por detrás de El Aaiún, o por medio del Sáhara, y es realmente absurdo. Las 200 millas están limitadas cuando la Zona Económica de Exclusión y la plataforma continental de un Estado tropiezan y solapan con las de otro. Entonces hay que delimitar.

Hasta ahora ha funcionado, con sus más y sus menos, una mediana imaginaria. Incluso en los momentos de concesión de licencias para realizar prospecciones desde un y otro lado de la orilla. Sin embargo, nunca ha tenido reflejo formal en ningún tratado. ¿Por qué?

La verdad es que Marruecos y España han dado por su puesto que la delimitación tendría que hacerse por una línea de equidistancia y, por lo menos, eso lo han respetado. Tanto nosotros como ellos. Marruecos ha dado permisos a las compañías petrolíferas para buscar hidrocarburos en esa zona hasta exactamente esa línea imaginaria. España, con Repsol, tres cuartos de lo mismo. Ninguno se ha pasado de la línea de equidistancia al hacer esas concesiones. Ahora bien, eso, de momento, no se ha reflejado en ningún tratado.

¿Y por qué no se ha hecho? ¿Hay otro tipo de alternativas a la línea de equidistancia?

Hay un obstáculo. El obstáculo es el territorio del Sáhara. Marruecos está administrando de facto el territorio del Sáhara pero no tiene la soberanía y, por consiguiente, no tiene la autoridad para delimitar con España esta zona. A España le gustaría mucho delimitarla, pero no la puede delimitar. Marruecos estaría dispuesto a hacer una delimitación si España reconociera la autoridad de Marruecos para hacerla, pero España no la puede hacer porque es perfectamente consciente de que Marruecos no tiene la soberanía y, por consiguiente, no tiene jurisdicción. Hacer una delimitación con Marruecos que afecte a las aguas del Sáhara supondría reconocerle a Marruecos una soberanía que no tiene.

Teniendo en cuenta el tiempo que la situación del Sáhara lleva estancada, ¿puede existir una salida rápida a este asunto?

No, en absoluto. No se prevé una salida rápida porque una salida rápida pasaría por la solución del conflicto del Sáhara. Como todos sabemos, ese conflicto está estancado desde hace 45 años y desgraciadamente parece que va a seguir así durante bastante tiempo más.

¿La posición de España debería ser más firme en este asunto o entiende que debe esperar a que las leyes que impulsa Rabat pasen antes por el Senado y sean sancionadas por el rey Mohamed VI?

España tiene que ser muy firme, como dice el presidente del Archipiélago, Ángel Víctor Torres, y no ceder ni un milímetro de las aguas canarias. Además, hay fundamentos jurídicos sobrados para defender nuestra postura en una negociación. No debemos tener ningún temor.

Con la ampliación hacia el oeste que España también pretende en las aguas Canarias y la perseguida por Marruecos entraría en liza un área en la que están situados montes submarinos ricos en minerales, muy apreciados en el sector industrial. ¿Este es el trasfondo de todo este asunto?

Tal vez sí, tal vez no. Quizás de todo un poco. Si hay posibilidad de sacar un provecho, es natural que Marruecos quiera. Puede ser parte de la motivación.

Si, como dice, la resolución de la situación del Sáhara es clave para encontrar una salida a este asunto, ¿no es también vital el tiempo de respuesta de la ONU a las peticiones de los países? España elevó su petición de ampliación de las aguas canarias hacia el oeste en 2014 y aún no ha recibido respuesta.

A España le conviene solicitar desde 2014 la ampliación de la Zona Económica de Exclusión de las 200 millas a las 350. Tarda mucho y hay que tener en cuenta, además, que tenemos como unas 72 solicitudes de otros países por delante.

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