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Entrevista | María Micaela Viña

"La terapia dirigida aumenta la respuesta a la leucemia linfocítica crónica"

"Estos fármacos actúan directamente en el mecanismo de proliferación de las células leucémicas", destaca la farmacéutica

La farmacéutica del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria María Micaela Viña. LP/DLP

¿Por qué se caracteriza la leucemia linfocítica crónica?

La leucemia linfocítica crónica es un cáncer que se produce en la sangre y que se caracteriza por provocar, de forma desmesurada, un aumento de los linfocitos. A diferencia de las leucemias agudas es de evolución lenta. Por esta razón, se denomina crónica. Cabe resaltar que la mayor parte de los pacientes que son diagnosticados de esta enfermedad se muestran asintomáticos y conocen que sufren la patología a través de una analítica rutinaria. No obstante, los síntomas más frecuentes son la fatiga, la fiebre, la sudoración, la aparición de adenopatías y el aumento del bazo. La afección es muy heterogénea y hay sujetos que pueden permanecer asintomáticos toda la vida, sin ver afectada su supervivencia. Sin embargo, hay otro grupo de personas que experimenta una evolución más agresiva y que precisa recibir tratamiento de forma urgente. Una vez aparezca la sintomatología es fundamental tratarla para evitar la muerte del paciente

¿Qué perfil de pacientes es el más afectado por esta dolencia?

Estamos ante una patología que afecta, sobre todo, a la población mayor. En este sentido, la edad media de los pacientes ronda los 70 años. Lo cierto es que conocemos casos de personas mucho más jóvenes, pero lo habitual es que aparezca a una edad avanzada. Asimismo, esta enfermedad afecta más a los hombres que a las mujeres en una proporción de dos varones frente a una mujer.

¿Cómo han avanzado las terapias destinadas a abordar esta patología en el transcurso de los últimos años?

Con el paso de los años, hemos conseguido grandes avances. Lo cierto es que hemos pasado de tratar la enfermedad con quimioterapia convencional a hacerlo con nuevos fármacos que reciben el nombre de terapias dirigidas. El hecho de conocer mejor la fisiopatología de la enfermedad nos ha permitido desarrollar medicamentos que actúan directamente en el mecanismo de proliferación de las células leucémicas, en lugar de dirigirse a todas las células de crecimiento rápido como hace la quimioterapia. Hay que resaltar que estos fármacos orales han logrado aumentar la respuesta y la supervivencia de los pacientes. Además, generalmente, con la terapia dirigida se limita la toxicidad con respecto a la quimioterapia convencional. El futuro es esperanzador y todo apunta a que, con el paso del tiempo, se pueda llegar a curar esta dolencia.

Por lo que concierne al resto de dolencias oncohematoló- gicas, ¿se ha producido tam-bién un notable avance en el abordaje?

Lo cierto es que se ha avanzado en la misma línea gracias a las terapias dirigidas. A esto cabe sumarle la irrupción de la inmunoterapia, que tiene la capacidad de activar el sistema inmunológico para que sea el propio organismo el que pueda controlar la dolencia. Este tratamiento se ha convertido en un pilar fundamental para tratar las patologías neoplásicas.

¿Qué importancia tiene la figura del farmacéutico en el manejo de estas enfermedades?

El farmacéutico juega un papel muy importante en el abordaje de los enfermos, desde el momento en que valida la indicación de estos medicamentos. De hecho, una de nuestras funciones es ofrecer atención, pues son muchas las personas que acuden a nuestras consultas tras haber pasado por las de los médicos. En ese instante, nuestro trabajo se centra en brindarles información sobre los fármacos, los efectos adversos que pueden presentar y en comprobar las interacciones con otros medicamentos que estén consumiendo. Además, realizamos el seguimiento de la administración correcta de las medicinas y elaboramos informes de evaluación de los fármacos, que muchas veces precisan además de la autorización de la propia dirección médica para su adquisición. Por último, también nos encargamos de realizar los trámites necesarios para solicitar fármacos en situaciones especiales, como pueden ser aquellos que no tienen indicación.

¿Cómo se establecen los protocolos de los tratamientos?

Los farmacéuticos actuamos de forma conjunta con los hematólogos en la realización de los protocolos de los tratamientos. De hecho, nos preocupamos por consensuar con ellos los regímenes terapéuticos que se deben utilizar en función del perfil de cada paciente.

¿Estas afecciones requieren un abordaje multidisciplinar?

Efectivamente. Cada vez son más los miembros que se incorporan a los equipos profesionales porque hay que controlar los posibles efectos adversos. En este sentido, además de los hematólogos, es esencial la participación de los geriatras. No hay que olvidar que estamos hablando de una enfermedad que afecta, especialmente, a las personas mayores. Por otro lado, como son pacientes polimedicados, se pueden producir, en ocasiones, irregularidades en el funcionamiento cardíaco, entrando en juego el papel de los cardiólogos.

¿Qué importancia tiene la celebración de este tipo de foros en el Archipiélago?

Estos encuentros multidisciplinares hacen que analicemos los resultados de los ensayos clínicos y de las nuevas terapias desde varios puntos de vista. Así, podemos posicionar los tratamientos e igualar la práctica clínica en toda la comunidad autónoma. Hay que tener presente que en estos actos parti-cipamos profesionales de las dos provincias canarias. Sin duda, estos foros son muy útiles para que se produzca un acer-camiento entre farmacéuticos y hematólogos e intercambiar experiencias. Todo esto nos permitirá seguir avanzando en el manejo de estas patologías oncológicas.

¿A qué conclusiones han llegado?

En las últimas jornadas celebradas, hemos determinado que los nuevos fármacos deben ser incorporados lo antes posible a la práctica clínica. Además, hemos comprobado que las pautas que marcan las guías más recientes son las que se están llevando a cabo en los hospitales de las Islas.

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