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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Crisis del coronavirus CORONADIARIO. DíA 13

La cama definitiva

La industria del videojuego alcanza los 120.000 millones de dólares e incluye periféricos como una novedosa cápsula del tiempo

Gaming Bed de la firma japonesa Bauhutte. LP / DLP

Tennis for two es para una buena parte del público el primer videojuego que ingenió el ser humano hace 62 años.

Pergeñado sin procesador, su creador fue el físico William Higinbotham, mientras que para otros no fue este juego sino OXO, de 1952 y de Alexander S. Douglas, un tres en raya del pleistoceno que se jugaba marcando con un dial de teléfono, pero ni refrescaba la pantalla ni movía las fichas, lo que relega el intento a un ejercicio experimental que ocupaba una planta completa de chismes y tarecos.

Pero lo que de verdad supuso un antes y un después fue Pong, de Atari, en 1972. También conocido como Tele-Pong, la idea original, por falta de copyright, fue reproducida en distintos aparatos, convirtiéndose de alguna manera en la primera vez que se interactuaba en un televisor.

La chiquillería en aquellos 70, una vez que lograba conectar la consola, se asombraba de que por primera vez no apareciera un programa, sino dos palos a modo de raqueta, con un píxel verde fósforo o blanco nuclear haciendo de bola, todo ello con un sonido adictivo. En hogares con varios hermanos las consecuencias podían ser catastróficas para aquellos padres que quisieran ver un telediario.

Tras este primer pelotazo comienzan antes de llegar a los 80 vanguardistas mejorías, como el frontón o el tenis de mesa, gracias a artefactos como el Teletenis Multijuegos de 1976, que fue lanzado por la empresa valenciana Togisa y que incluían, como los marcianos, un par de antenas para sincronizarla a distancia.

Hubo que esperar a 1982 para disfrutar de la aparición de un incunable que supondría algo así como la Ilustración del videojuego: el británico Sinclair ZX Spectrum, que rápidamente se convierte en uno de los artefactos más populares del cuarto de estar. Al año siguiente habían despachado más de 200.000 ZX-Spectrum convirtiendo al incipiente sector en un acontecimiento planetario.

Compartía gloria en esa misma época con un cacharro que no necesitaba tele pero que también lo petó. La Nintendo cargada con el Donkey Kong Country y que al ser jugada individualmente provocó más de un conflicto infantil por acábate ya la partida que ahora me toca a mí.

Hasta que la revolución revienta cuando en 1995 Sony lanza PlayStation en Europa. En una década vendió más de 105 millones de cacharros. Con el cambio de siglo Microsoft saca la Xbox, para dar también un meneo en la diversificación de títulos. A los que se añaden las cada vez más sofisticadas configuraciones que los gamers implantan en sus ordenadores personales .

Hoy los videojuegos generan una economía en el mundo de 120.100 millones de dólares, e incluye periféricos como el que propone la firma japonesa Bauhutte, un completo set para comenzar a jugar de adolescente y finalizar la partida en vísperas del tanatorio: el Gaming Beds.

Alrededor de una cama con soporte inflable a demanda para el totiso, incluye set de almacenamiento de bebidas, compartimientos de energía para el PC, diversas mesas modulables, un pijama Ninja para mayor confortabilidad del cuerpo gamer, así como distintos brazos para regular la altura de los monitores.

El equipo básico sale, sin escupidera, por casi 1.800 euros. Toda una cápsula del tiempo en caso de que la cuarentena se siga alargando cada 15 días.

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