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CRISIS DEL CORONAVIRUS Entrevista a Aridane González

"Ahora emitimos menos CO2 pero tras la crisis habrá un efecto rebote"

"Hay que disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, pero no durante 15 días o un mes, sino para siempre", afirma

Aridane González, investigador del Instituto de Oceanografá y Cambio Global (Iocag) de la Universidad de Las Palmas. LP/DLP

¿Cómo afectan las medidas de confinamiento en el medio Ambiente?

Para empezar, hay una clara confusión entre lo que es cambio climático y lo que es contaminación. Cuando salen las imágenes de satélite donde se ven las concentraciones de dióxido de nitrógeno en la atmósfera, eso es un síntoma claro de contaminación y de como se está reduciendo radicalmente porque evidentemente disminuyen todas sus fuentes. Hemos visto el ejemplo de China, Italia e incluso de España. Respecto al cambio climático debemos recordar que es un fenómeno que se tiene que evaluar a largo plazo y no en circunstancias puntuales. El cambio climático está ocasionado y producido por la emisión de gases efecto invernadero, hablamos de dióxido de carbono (CO2), metano... Hay mucha confusión sobre esto.

Si nos centramos en la contaminación atmosférica, ¿podemos decir que se ha reducido de forma considerable a causa de la crisis sanitaria del coronavirus?

Evidentemente, con el estado de confinamiento actual que ha aprobado España, las principales fuentes de emisión de contaminantes en las ciudades se ven reducidas, hablamos de actividades industriales, del tráfico, etc., y por tanto esa emisión disminuye radicalmente. En la mayoría de las estaciones control de la calidad del aire, la condición desde hace unas semanas hasta ahora ha cambiado totalmente. En las estaciones ubicadas en el centro de ciudades españolas como puede ser Madrid, donde había normalmente calidad mala o regular, ahora es buena o incluso excelente en alguna de ellas.

¿Y en Canarias?

En Canarias debemos tener en cuenta que con la introducción de calima, nuestra calidad del aire puede disminuir, pero no porque haya emisión de gases sino porque hay una entrada de partículas. Pero si nos centramos en la emisión de gases, que proceden de la combustión de combustibles fósiles, vemos también que la calidad del aire ha cambiado totalmente.

¿Estamos ante un espejismo, o la cuarentena traerá consigo beneficios medioambientales?

Esto beneficia al medio ambiente tanto en cuanto dure el confinamiento. Tenemos ejemplos como el de China, donde están saliendo de la cuarentena y ya se empieza a aumentar los niveles de emisión de estos contaminantes. Por lo tanto, una cuestión importante que se puede sacar de aquí es que si analizamos el impacto inmediato que tiene nuestro comportamiento diario en las ciudades respecto a la contaminación atmosférica, podemos utilizar eso como soporte para cambiar nuestros modelos de transporte, de movilidad o de consumo. Tenemos que revisar el modelo social de comportamiento, de desarrollo socioeconómico, que es muy lineal pero no va a la par de lo que necesita el planeta y el medio ambiente.

¿Y qué lectura podemos sacar respecto al cambio climático?

A nivel de cambio climático, lo que es evidente es que si está cambiando nuestro hábito industrial porque estamos todos confinados en casa, porque las grandes actividades económicas como el turismo, o un montón de empresas dejan de desarrollar su labor, emitimos menos gases de efecto invernadero. Con lo cual, ahora emitimos menos CO2 pero tras la crisis habrá un efecto rebote. Un ejemplo clarísimo de esto es lo que ocurrió con la recesión económica en 2008, las emisiones de gases disminuyen radicalmente cuando estalla la crisis, pero luego hay un efecto rebote directo cuando se empieza a desarrollar de nuevo la actividad industrial, de hecho disminuyó por encima del 1% y luego aumentó por encima del 5,5 % a nivel mundial. No obstante, el cambio climático se tiene que medir en largo períodos, pero además los gases que tenemos en la atmósfera no se regulan de hoy para mañana ni de un día para otro, necesitan pasar su tiempo de residencia. En el caso del CO2 hablamos de que puede ser por encima de los cien años. Por lo tanto, cuando queremos hablar de efectos sobre el cambio climático, es verdad que durante el confinamiento, y sobre lo que dure la crisis económica, derivada del coronavirus hay una disminución de gases efecto invernadero, pero si no se aprende nada de esto y seguimos con el modelo productivo que tenemos, insisto, habrá un efecto rebote cuando se empiece a producir de nuevo.

¿Qué acciones se pueden llevar a cabo para evitar esa situación?

Los efectos del confinamientos vienen a confirmar lo que la comunidad científica viene diciendo desde hace muchos años y los datos están claros, hay que disminuir radicalmente nuestras emisiones de gases efecto invernadero. Pero hay que disminuirlo, no sólo con una durabilidad de quince días o un mes, sino de forma radical, para siempre. Y para ello lo que hay que hacer es fomentar el autoconsumo, inyectar más penetración de energías renovables, cambiar nuestro hábito de transporte y nuestro hábito de consumo y generación de residuos. Si incluimos la economía circular dentro de nuestro modelo de desarrollo, podemos ser sostenibles teniendo desarrollo, porque una economía circular se basa en aprovechar lo que hoy son residuos para tener recursos y no tener dependencia externa, en producir energía y autoconsumo, cerrar el ciclo de agua, cambiar nuestro modelo de transporte a otro más colectivo y más sostenible. En los últimos 20 años nos han dado todas las pistas que ahora hemos comprobado en 15 días.

¿Qué papel puede jugar Canarias en este cambio?

Canarias es una región muy singular, que puede ser la plataforma de laboratorio natural para la lucha contra el cambio climático a través de la economía circular y la economía azul, cambiando nuestros hábitos. Es verdad que no es lo mismo trabajar en continente donde los sistemas energéticos son mucho más estables, pero Canarias ofrece posibilidades que no tienen los territorios continentales. Tiene núcleos de población muy densos pero también núcleos de población deslocalizados; también conoce los flujos de transporte de la ciudadanía y por lo tanto puede mejorar la red de transporte para hacerla sostenible. Además, tiene la posibilidad de desarrollar medidas piloto en base a todas sus características y territorio. Para eso hace falta, primero, colocar al conocimiento en el centro, y el conocimiento lo generan las Universidades públicas canarias. Y todos estos ejes de acción tienen que estar coordinados en base a la estrategia clara tanto europea como canaria, de economía circular y economía azul para luchar contra el cambio climático. Debemos empezar de una vez por todas, a hacer realidad la mayor autosuficiencia energética posible, porque no dependemos solo de penetrar energía, sino también de poderla distribuir con garantías. Canarias tiene hoy seis sistemas subeléctricos distintos, pues hay que hacer que eso sea un sistema sostenible con los menos subsistemas posibles.

Antes comentaba que las universidades públicas canarias deben estar al frente de este cambio de paradigma. ¿Ha puesto esta crisis sanitaria a la ciencia en el lugar que le corresponde?

Esta crisis revela que el conocimiento tiene que ser la base de las soluciones, y ahora nos hemos dado cuenta que dejar de invertir en ciencia nos ha lastrado en la búsqueda de soluciones. Esto nos tiene que enseñar que lo que no puede pasar es que la primera solución sea recortar en ciencia, al revés, ante una situación como esta lo que más debemos aprender es a invertir en conocimiento. Y para eso Canarias también tiene valor añadido respecto al resto de regiones ultraperiféricas, tiene dos universidades que son referencia en un montón de áreas que ahora lo tendría muy bien, pero que además en el futuro, ante el impacto del cambio climático u otras emergencias nos vendría fenomenal.

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