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Crisis del coronavirus Las familias numerosas durante el confinamiento

Las ventajas de estar más tiempo en casa

La educadora Daura Robaina explica un método sencillo para gestionar la vida con la familia durante la alerta

A ambos lados de la imagen, los padres Daura Robaina y Pedro Cabrera. En el centro, de izquierda a derecha, los tres pequeños, Alonso, Gonzalo y Amalia.

A ambos lados de la imagen, los padres Daura Robaina y Pedro Cabrera. En el centro, de izquierda a derecha, los tres pequeños, Alonso, Gonzalo y Amalia. LP / DLP

De los momentos más difíciles, como el que atravesamos actualmente, siempre se pueden sacar cosas positivas. Una de ellas es el tiempo que pasas con la familia. Sobre todo cuando se trata de una familia numerosa muy joven como es el caso de la que forman la maestra de infantil Daura Robaina Hernández y el ingeniero Pedro Cabrera Santana -vecinos del barrio de Arenales de la capital grancanaria, ambos de 34 años- con su tres hijos Alonso, Amalia y Gonzalo, de siete y cinco años y seis meses, respectivamente.

Daura Robaina ha aprovechado, además, las prácticas pautas que desde la Escuela Infantil Pizquito se facilitan a los padres para llevar lo mejor posible esta singular convivencia con los pequeños. Hasta el punto de que la joven aclara: "Durante los primeros días de confinamiento la novedad de que no hubiera cole era una aventura para todos nosotros, pero los días han pasado rápido y ahora parece que llevamos menos tiempo en casa".

Pero para que esto fuese así, la educadora ha dividido las actividades de tal forma que el ocio y los deberes estén en plena armonía ya desde primera hora de la mañana. "Empleamos ideas para entretener a los niños y jugar con ellos y luego intentar mantener el orden de las actividades que hacemos como son el desayuno, hacer cada uno su cama o realizar los deberes del cole, aunque aquí atendemos a las ganas que tengan cada día y flexibilizamos; por lo tanto, si no apetece tanto lengua, hacemos matemáticas y algo de emociones o música", señala desde el principio.

Todo esto se combina, claro está, a medida que avanza el día, con otras obligaciones y nuevos motivos de esparcimiento que la madre va añadiendo de forma sutil a razón de las circunstancias. "Hacemos el tentempié del cole y salimos a coger un poco de sol ya que he comprobado que da un poco en casa a eso del mediodía, luego hacemos alguna actividad o juego elegido por ellos, preparamos la comida, almorzamos y descansamos viendo alguna película, serie o con algún juego de tableta". En este momento la familia ya ha pasado la primera parte del día de una forma entretenida, productiva y enriquecedora, pero quedan muchas horas del día por delante.

"Aunque no siempre podemos, por el trabajo que tenemos los padres, en la tarde intentamos algún juego familiar, hacer manualidades o coloreamos dibujos, pero también realizamos juegos inventados por ellos como los de detectives, casetas improvisadas, piratas, reyes y reinas que viven en castillos...", que, como es natural, resultan los momentos más esperados del día.

Y a todo esto lo siguen entretenimientos igual de estimulantes con otros que requieren disciplina. "Luego conectamos casi a diario con primas y primos de su misma edad que hacen juegos a través de videollamada. A continuación ordenamos el desastre creado, luego duchas, cenas y cuento para dormir. Todo esto, atendiendo a la demanda de un bebé de seis meses que se adapta lo que puede a sus hermanos y se lo pasa pipa dicho sea de paso".

Se podría resumir todo en que, mientras que los hijos emplean el tiempo en crear, jugar, montar pistas con cualquier objeto en el pasillo o casas en cada una de sus habitaciones, los padres se centran en el teletrabajo y atenderlos a ellos lo mejor posible. Aún así, la madre confiesa que sus hijos también echan de menos "sus profesoras, sus amigos, salir en bici, ir a la playa, pasear por el barrio, ir al quiosco, merendar en la panadería". ¿Pero todo esto les ha cambiado el carácter? "Claro que pasan por momentos, de nervios aunque no lo expresen, de miedos por algo que no han visto o de efusividad ante cosas que hacemos que les gusta mucho", afirma la madre, "pero en general están como ellos son".

Para Daura Robaina el confinamiento está siendo "más fácil de lo esperado", y aunque confiesa que "confiaba en que así fuera, escuchas tantas cosas que parecía que iba a ser imposible de llevar y que si no inventabas un mundo paralelo no iban a ser capaces de aguantar en casa, y no ha sido así para nada". En su opinión, los niños "nos demuestran que todo es más sencillo de lo que nosotros queremos hacerlo. Estar en casa al final es algo que normalmente no podemos disfrutar en el día a día por el ritmo de vida que llevábamos. Y como casi siempre, los niños nos sorprenden para bien". Aun así, la educadora, si tuviera que destacar alguna situación que haya sido la más difícil de gestionar, subraya que podría asegurar que "los tres demanden cosas diferentes a la vez, por lo que al final nos organizamos, unos esperan y otros se adaptan y se resuelve, pero te pones nerviosa y a veces sientes que no llegas a todo".

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