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Crisis del coronavirus Tecnología contra la pandemia

Cámaras de ozono contra el coronavirus

La compañía Hispalux desarrolla un sistema de desinfección eficaz y rápido para los comercios

Un modelo de cámara para la desinfección de EPIs y otros objetos, diseñado y desarrollado por Hispalux y Gonzalvo S.L.

Un modelo de cámara para la desinfección de EPIs y otros objetos, diseñado y desarrollado por Hispalux y Gonzalvo S.L. LP/DLP

La mayoría de los pequeños comercios, bares y restaurantes, boutiques, centros deportivos o de estética enfilan su reapertura en las primeras fases de la "desescalada" envuelta en un alud de inseguridades y dudas sobre las medidas de protección que deben adoptarse para garantizar la seguridad de su personal y clientes contra los contagios de coronavirus.

En todos los casos, la desinfección minuciosa y eficaz de los productos, prendas de ropa o equipos de protección individual encabeza la lista de prioridades de los locales que vuelven a subir la persiana, donde las limpiezas con ozono controladas se postulan cada vez más como uno de los métodos de desinfección contra el coronavirus. Aunque el sistema se encuentra en período de evaluación en la Unión Europea, Sanidad permite su comercialización y los fabricantes defienden su eficacia siempre que se respeten las medidas de seguridad correspondientes y los estándares de salud pública.

En este contexto, la compañía Hispalux (Ingeniería canaria con experiencia en desarrollo de productos de iluminación LED y patentes) ha desarrollado y patentado, junto con la empresa Gonzalvo S. L., una cámara para la desinfección de EPIS y otros objetos, cuya ventaja principal radica en que utiliza el ozono "de forma segura y controlada, en comparación con otras soluciones de ozono, y sin riesgo de exposición sobre las personas", ya que permite desinfectar en su interior cualquier objeto en menos de diez minutos, desde herramientas de protección de la UME, hospitales o residencias a prendas de ropa en la zona de probadores de las tiendas.

Funcionamiento

Este proyecto ve la luz de la mano de un equipo multidisciplinar capitaneado por el ingeniero Fernando Ruiz de Apodaca y la bióloga Ana González Bueno, ambos residentes en Las Palmas de Gran Canaria, junto a otros tres biólogos y un ingeniero que han trabajado codo con codo durante dos meses de desarrollo.

"Hemos invertido muchísimas horas de ingeniería y muchísimas horas de estudio de biología", declara Ruiz de Apodaca. "Nuestro objetivo ha sido proporcionar una solución para que los comercios, empresas e industrias puedan trabajar con seguridad y reutilizar sus materiales sin riesgo, y a un precio lo más reducido posible, porque nuestra idea no es lucrarnos con esto".

El funcionamiento de las cámaras de desinfección es el siguiente: el usuario o usuaria abre la cremallera, introduce los EPIs u objetos que quiera desinfectar, cierra la cremallera y activa el programa de desinfección con ultravioleta y ozono, que actúa durante aproximadamente 10 minutos. Una vez culminado este proceso, los objetos del interior, desinfectados, pueden extraerse con seguridad.

"Lo que conseguimos, en primer lugar, es desinfectar con concentraciones de ozono en una atmósfera controlada; y en segundo lugar, la ultravioleta permite volver a pasar de ozono a oxígeno, de tal manera que, al abrir de nuevo la cremallera, en el interior de la cámara vuelve a haber oxígeno en lugar de ozono, que es fundamental para asegurar una exposición mínima para las personas", explica el ingeniero. "Además, el sistema también tiene incorporado un dispositivo de seguridad, como el apagado inmediato si se abriese la cámara".

Diseño

En cuanto al diseño de la cámara, Ruiz de Apodaca indica que su configuración interior puede adaptarse a las necesidades del cliente, de modo que puede dotarse con un número variable de colgadores o bandejas, o incluso, forrarse con una tela personalizada con el logo de la empresa.

Además, otra de sus ventajas es que se trata de una estructura desmontable y desplegable, lo cual convierte esta cámara en un sistema fácilmente transportable, adaptativo y, sobre todo, fácil de almacenar cuando el fin de la pandemia exonere a los locales y centros de estas tareas imperativas de desinfección.

Pero otra de las ventajas principales de estas cámaras reside en su rapidez. "El objetivo es que funcione el mínimo tiempo posible para que, cada diez minutos, puedas sacar un montón de productos desinfectados", anuncia el ingeniero. "Por tanto, con que tengas una cámara en la tienda va a ser suficiente para poder evitar, sobre todo, tener que lavar la ropa o los EPIs continuamente, con el riesgo de que se deteriore. En ese sentido, la incidencia del ozono es mínima porque la desinfección se hace en seco", añade. Sin embargo, esta brevedad es suficiente para que la concentración de ozono elimine la carga vírica de un producto y que pueda reutilizarse sin riesgo.

"Lo que consigue esta cámara es que toda esa carga vírica que puede haber en un objeto no sea infecciosa, porque la elimina actuando sobre la membrana de los virus", explica. "Por otro lado, también elimina bacterias y otro tipo de microorganismos, pero entendemos que la Covid-19 es la prioridad".

En este sentido, Ruiz de Apodaca advierte sobre la proliferación de soluciones de ozono o desinfectantes tradicionales "que no acaban con el virus, sino que solo actúan sobre las bacterias". Pero sobre todo, alerta de que "actualmente, hay un desconocimiento absoluto y generalizado sobre el uso del ozono". "Sin ánimo de dar nombres, ya hay unos gimnasios en Canarias que tenían apalabrada la instalación de dos generadores de ozono la semana que viene y que pensaban tener en funcionamiento todo el día, lo cual es muy peligroso porque expone a las personas a un gas muy dañino".

A este respecto, detalla que "para actuar sobre el virus se necesita una concentración de ozono muy superior a la permitida para un ser humano [entre 50 y 100 veces más]". "Por eso, garantizar la seguridad es importante y debe difundirse a la población que está prohibido utilizar el ozono en locales comerciales sin control".

Solicitud

Con todo, la fabricación de las cámaras de desinfección se llevan a cabo en Zaragoza y cualquier empresa o negocio que desee adquirir una puede ponerse en contacto con Hispalux a través de su página web o su dirección de correo: hispalux@gmail.com.

Su precio ronda los 2.500 euros, pero la empresa ofrece la posibilidad de costearlo en un plazo de 12 meses sin intereses, lo que permite facilitar su adquisión a los pequeños comercios golpeados por esta crisis. En cuanto a los pedidos desde Canarias, el equipo calcula que, entre la logística y los tramos de aduanas, los pedidos estarían disponibles en aproximadamente una semana. El público objetivo es, a todas luces, "cualquiera que lo necesite", apunta el ingeniero, que ya se encuentra en comunicación con empresas como Mango. "Esperamos llegar a diferentes tipologías de empresa que necesiten estos armarios, sencillamente, para poder mejorar su actividad comercial y dar seguridad a los clientes". concluye.

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