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CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las mascarillas en lugares cerrados, claves para superar con éxito la fase 1

El Comité de Expertos recomienda extremar las mormas de protección para no dar un paso atrás

Pasajeros con mascarilla en el transporte público en la capital grancanaria.

Pasajeros con mascarilla en el transporte público en la capital grancanaria. ANDRÉS CRUZ

A partir de mañana Canarias en su conjunto pasa a la fase 1 del plan de desescalada en la crisis sanitaria del coronavirus. Lo hace gracias a los buenos indicadores que tiene en la contención de la pandemia, una situación que incluso ha sido elogiada por el Gobierno estatal. No obstante, el Comité de Expertos que asesora al ejecutivo canario sobre la crisis sanitaria de Covid-19, advierte a la población de la necesidad de extremar en esta nueva etapa las medidas de protección, para no dar un paso atrás en la desescalada. Entre esas medidas, cobra vital importancia en la fase 1 el uso adecuado de las mascarillas, debiéndose llevar siempre en los espacios cerrados, e incluso en los abiertos cuando hay un volumen de gente importante que impide mantener el distanciamiento físico.

Así lo afirmó ayer el portavoz del Comité de Expertos, Lluis Serra Majem, destacando la necesidad de normalizar el uso de la mascarilla en esta nueva etapa por su capacidad de crear una barrera contra la propagación del virus. "La fase 1 implica muchas mejoras en la calidad de vida de las personas, sobre todo en aspectos como poder ir a un restaurante, reunirte con un grupo de familiares o amigos... Este es un logro que responde a que los indicadores que tenemos son buenos, pero bajo ningún concepto esto implica que acabemos con las normas de protección, como llevar siempre mascarillas en lugares cerrados, respetar la distancia física y el lavado de manos. Es fundamental cumplir con esto porque, de lo contrario, no sólo los indicadores van a empeorar si no lo hacemos bien, sino que podemos poner en riesgo a personas de nuestro entorno", indicó el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la ULPGC, al tiempo que apeló a la responsabilidad de toda la población. "Esto no se ha acabado, es un paso más pero faltan muchas etapas y tenemos que ir pasándolas todas".

Ante las dudas que aún existe entre la población sobre cómo, cuándo y dónde utilizar mascarillas, Serra indicó que, además de en el transporte público, debe ser una obligación en todos lo sitios cerrados, como mercados o cualquier centro de alimentación, tanto por parte de los dependientes como de los clientes. "Tiene que ser una mascarilla higiénica normal, yo prefiero las que son lavables, porque el uso cada día de una mascarilla desechable es insostenible. La mascarilla tiene que ser una prenda íntima lavable, y es importantísimo llevarla sobre todo en lugares cerrados o abiertos donde haya mucha gente, porque cualquiera nos puede contagiar y nosotros mismos contagiar a otras personas sin saber. El problema de esta enfermedad es que la mayoría de los contagios se producen por personas en fase presintomática".

Falsa seguridad

Otra de las claves para garantizar el éxito en la nueva fase es el lavado constante de las manos, y en este sentido, el portavoz del Comité de Expertos aclaró que se debe priorizar la higiene de manos sobre el uso de guantes, incluso en los supermercados. "Muchos centros de alimentación obligan a los clientes a ponerse guantes, pero los guantes no son importantes, lo importante es lavarse las manos. Nunca te lavas las manos con los guantes puestos, porque éstos te dan una falsa sensación de seguridad y además producen una cantidad de desechos insostenible. Yo veo en los supermercados a la gente con guantes y luego contestado al móvil, tocándose la cara... Es mucho más importante llevar una mascarilla dentro del centro de alimentación que llevar guantes".

Por último Serra insistió en la necesidad de seguir cumpliendo la distancia física de metro y medio o dos metros, sobre todo con la población de riesgo. "Ahora nos podremos reunir hasta 10 personas en una terraza, o en una casa, pero ojo, eso no significa que entre esas diez personas puedan haber abuelos y niños besándose, sería un error. Si pensáramos que esto puede ser así es que no hemos entendido el concepto".

Para reducir el riesgo lo máximo posible, hay que ser muy cuidadosos con las personas más vulnerables, y en este sentido, el experto aconseja mascarillas cuando se va a visitar a una persona mayor o a un enfermo crónico, dentro de la casa, y mantener la distancia física, "aún a sabiendas de que podamos ser negativos".

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