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LA ÚLTIMA DEL DíA

Las abejas viven como reinas

Tras semanas de confinamiento volando a sus anchas los grandes polinizadores por excelencia prosperan con renovado vigor

Ejemplar de abeja negra canaria tentando un dedo.

Ejemplar de abeja negra canaria tentando un dedo. TATO GONÇALVES

Cuando Pedro Sánchez anunciaba el 14 de marzo que 47 millones de españoles iban a vivir meses de confinamiento el mundo se reabrió para las abejas, un polinizador a tiempo completo al que el hombre le molesta en casi todo, salvando casi en exclusivo al apicultor que le conforta en sus colmenas.

Manuel Valido es uno de ellos, un profesional multipremiado en las principales ferias de Estados Unidos, Italia, Argentina, Reino Unido?, y que mantiene del orden de siete millones y medio de individuos prosperando por encima de los 1.100 metros de altitud en las cumbres de Gran Canaria, las mismas que hace un año sufrieron el peor incendio que se recuerda en la historia reciente de la isla, con consecuencias dramáticas tanto para los panales como para los principales puntos de pecoreo.

Valido trasiega con la miel, el polen y hasta las velas de cera bajo la marca La Abeja del Guanche desde hace 28 años, y su fórmula para hacerse con la caterva de distinciones sin fin se basa en la premisa de "entender al animal, porque entre más lo comprendes más premios te caen, es automático, no existe otro método".

Y se diría que el apicultor ya incluso piensa aunque no vuele, como uno más de los siete millones de trabajadores que tutela. Se deduce al cómo narra lo que sucede cuando una de ellas, en tiempos de prepandemia, tiene que cruzar una carretera atestada de tráfico. "Cuando va volando a una fuente de néctar ya tiene la ruta trazada desde la propia colmena, pero si en ese vuelo se cruza con un coche tanto la contaminación como el ruido y el remolino de aire que produce a su paso la frena de igual manera que el que se encuentra una montaña, con lo que pierde el camino y se queda revoloteando sin saber dónde ir".

Las cumbres de la isla han disfrutado durante al menos diez semanas de una tranquilidad pasmosa, tanto en visitas de turistas e isleños como de los agricultores de pequeño formato que han abandonado estos días sus cultivos de subsistencia y de fin de semana.

"Y eso son menos pesticidas, a lo que se suma una menor contaminación industrial procedente de la parte baja de la isla. El resultado", asevera Valido volviendo a modo humano, "es que se ha intervenido menos tanto en el metabolismo de las flores como en el de las propias abejas, que ahora no transfieren esos contaminantes a las colmenas, lo que contribuye a que todo sea mucho más sostenible", algo que ha tenido su efecto inmediato en el 'personal laboral', que al poder por fin ir a tiro fijo hacia las flores gana un precioso tiempo para las labores de cría y alimentación en el panal, lo que viene siendo aprovechar a fondo el día de trabajo.

Tampoco es que mueran menos o más con la insólita situación, ilustra, "sino que están mucho más vigorosas, más tranquilas, más sanas y puras".

Lo que es todo un avance porque como ser sensible a poco que se les pique se salen de quicio. "Tenemos algunas cerca de un campo de calabaceras y cuando aplican pesticidas se vuelven agresivas". Y no solo es eso. También son tiquismiquis con el turismo, al menos en cantidades masivas, en un momento en el que tras últimos años de promoción del paisaje y la naturaleza del interior se ha ido retomando el uso de los antiguos caminos reales, "y es un nuevo trasiego a todas horas del día por las zonas más bonitas y arboladas, que coinciden con sus lugares de polinización, que es donde ahora están volando a sus anchas, en la gloria". Y con ello, el apicultor también más tranquilo, "menos dependientes de los caminantes despistados que terminan perdidos cerca de los apiarios".

Pero, ¿y la miel, se notará la mejoría de la golosina? Valido es cauto, pero "supongo que sí, porque cuanto mejor es el bienestar animal, mejor es el producto", aunque apunta que la sequía "está dando duro, sin olvidar que estamos en la resaca del incendio de agosto del pasado año, pero lo que creo es que gracias al parón podremos mantener el ritmo", de una producción que en el caso de La Abeja del Guanche alcanza una tonelada anual.

Pero el caso de los Valido, ya que Manuel trabaja conjuntamente con su hermano José, no es tanto el volumen como la exquisita calidad de la sustancia, la misma que les llevó el pasado año a recibir tres primeros premios en la Great Taste Awards, uno los más prestigiosos certámenes internacionales que se celebra en Reino Unido, con dos estrellas de oro para su polen ecológico y otra estrella de oro para su imbatible miel multifloral, que está para chuparse las antenas.

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